Ford, GM y Stellantis cuestionan las nuevas reglas del T-MEC propuestas por Trump

Las marcas advierten que las nuevas reglas de origen del T-MEC elevarían sus costos de producción en Norteamérica

Ford Escape 2026

Ford Escape 2026. Crédito: Ford. Crédito: Cortesía

Las principales automotrices estadounidenses tienen un nuevo problema sobre la mesa. Ford, General Motors y Stellantis se preparan para cuestionar una propuesta del presidente Donald Trump que modificaría las condiciones para que los vehículos puedan acceder a los beneficios del T-MEC.

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El cambio parece técnico, pero puede terminar teniendo un impacto bastante concreto en los costos de fabricación. De acuerdo con estimaciones citadas por Reuters, al menos dos fabricantes calculan que la modificación podría representar unos $2,000 millones de dólares adicionales al año para cada empresa.

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La discusión llegará a una nueva etapa en septiembre, cuando Estados Unidos y México retomen las conversaciones sobre el acuerdo comercial en Washington.

Una exigencia mucho más difícil de cumplir

El T-MEC establece actualmente que un vehículo debe contar con 75% de contenido originario de Norteamérica para recibir el tratamiento preferencial.

La propuesta estadounidense introduciría una condición adicional que podría cambiar la forma en que las automotrices organizan su producción.

Washington quiere que, como mínimo, 50% de las piezas utilizadas en los vehículos sean fabricadas dentro de Estados Unidos. Para una industria que distribuye proveedores, plantas y componentes entre los tres países, cumplir con ese porcentaje supondría reorganizar buena parte de la cadena.

El Buick Electra L7 arrasa
El Buick Electra L7 arrasa. Crédito: General Motors.
Crédito: Cortesía

Un vehículo producido en México puede utilizar piezas estadounidenses y canadienses, además de componentes fabricados en otros mercados. Cambiar ese equilibrio implicaría buscar nuevos proveedores, modificar rutas logísticas y aumentar la fabricación de determinadas piezas en territorio estadounidense.

Para Ford, General Motors y Stellantis, el problema aparece además en un momento complicado por los costos derivados de otros aranceles aplicados al acero, el aluminio, los vehículos y las autopartes.

México también mueve sus fichas

El gobierno mexicano está buscando una alternativa que reduzca el impacto de las nuevas medidas. La propuesta de México consiste en que Estados Unidos aplique aranceles solamente al valor de los componentes fabricados fuera de Norteamérica.

El Auto Show de Beijing 2026
El Auto Show de Beijing 2026. Crédito: Stellantis.
Crédito: Cortesía

También plantea una reducción de la tarifa general para los vehículos que no puedan beneficiarse del tratamiento preferencial. La intención mexicana sería llevarla del 25% actual a un rango de entre 5% y 10%, según información publicada por The Wall Street Journal.

Marcelo Ebrard, secretario mexicano de Economía, ha defendido además que México debería obtener condiciones más favorables debido al volumen de componentes estadounidenses que compra su industria automotriz.

Todavía no hay un acuerdo. Estados Unidos y México tienen prevista una nueva ronda bilateral para septiembre de 2026, donde las reglas de origen estarán entre los asuntos centrales.

La cadena de proveedores también siente la presión

El posible cambio ya comienza a generar movimientos entre los proveedores. Datos de CAPIM indican que las necesidades de compra de empresas manufactureras aumentaron 26% durante los primeros cinco meses de 2026, en un escenario marcado por la búsqueda de proveedores regionales y por la necesidad de reducir la dependencia de componentes asiáticos.

Para México, esto podría convertirse incluso en una oportunidad. Si las automotrices necesitan elevar el porcentaje de piezas fabricadas en Norteamérica, los proveedores instalados en el país podrían recibir nuevos contratos. Pero hay otro movimiento que llama la atención y viene directamente de Ford.

Ford lleva parte de su producción a Estados Unidos

La compañía ya anunció que trasladará desde China hacia Estados Unidos la fabricación de algunos modelos Lincoln a partir de 2030. Entre ellos estará el Nautilus, que actualmente paga un arancel estadounidense de 52,5% cuando llega desde territorio chino.

La decisión también tiene relación con la política comercial de Donald Trump. Jim Farley, CEO de Ford, explicó que la compañía tomó en cuenta ese escenario para definir el traslado de producción.

La planta estadounidense que recibirá estos modelos todavía no ha sido identificada. Mientras tanto, Ford, GM y Stellantis tendrán que seguir negociando unas reglas que, si finalmente cambian como propone Washington, podrían modificar de manera importante la estructura de costos de toda la industria automotriz norteamericana.

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