El “pico matutino”: conoce por qué la presión arterial sube por las mañanas
Las mañanas son el período del día con mayor incidencia de infartos de miocardio, muerte súbita y accidentes cerebrovasculares
Revisión de presión arterial. Crédito: Javier Bermudez Zayas | Shutterstock
Abrir los ojos, estirarse y levantarse de la cama parece un gesto inofensivo. Sin embargo, en ese mismo instante, el cuerpo atraviesa una de sus transformaciones fisiológicas más intensas del día: la presión arterial, que durante el sueño se mantiene relativamente baja, comienza a elevarse con rapidez.
Los especialistas llaman a este fenómeno “pico” o “surge” matutino de presión arterial, y en los últimos años se ha convertido en un foco de atención médica por su vínculo con los eventos cardiovasculares.
Un despertar hormonal
Antes incluso de que la persona abra los ojos, el organismo ya se está preparando para la actividad. Durante la transición del sueño a la vigilia, el cuerpo atraviesa una serie de cambios hormonales que lo preparan para las exigencias del día, un proceso normal y saludable que suele traducirse en un aumento tanto de la presión sistólica como de la diastólica poco después de despertar.
Entre los principales responsables de ese ascenso se encuentran dos hormonas clave: el cortisol y la adrenalina. En las horas previas al despertar, el organismo las libera de forma natural, y ambas contraen los vasos sanguíneos y aceleran el ritmo cardíaco. A esto se suma la activación del sistema nervioso simpático —el mecanismo de “lucha o huida”—, que se vuelve más activo al despertar y contribuye a elevar los niveles de presión.
El tercer factor es puramente mecánico: sentarse, levantarse de la cama y comenzar a moverse obligan al corazón a trabajar con más fuerza para bombear la sangre en contra de la gravedad.

Un fenómeno con reloj biológico propio
La investigación médica ha documentado que este ascenso no es casual ni aleatorio: sigue un patrón ligado al reloj biológico interno del cuerpo. Las horas de la mañana están marcadas por cambios neurohormonales importantes —en particular la activación del sistema nervioso simpático—, que en la mayoría de las personas provoca un incremento relativamente rápido de la presión arterial, lo que los especialistas denominan “morning blood pressure surge” (MBPS, por sus siglas en inglés).
Lo llamativo es que este pico no es un simple detalle biológico: coincide con el momento del día en que se concentran más eventos cardiovasculares graves. Las mañanas son, precisamente, el período con mayor incidencia de infartos de miocardio, muerte súbita y accidentes cerebrovasculares. Por eso, durante años se ha estudiado si esta coincidencia temporal entre el pico de presión y el pico de eventos cardíacos responde a una relación causal, y varios trabajos ya han vinculado la magnitud de este pico con daño a órganos y complicaciones cerebrovasculares, aunque la evidencia disponible aún presenta cierta heterogeneidad.
¿Quiénes tienen un pico más pronunciado?
No todas las personas experimentan este fenómeno con la misma intensidad. Un estudio en adultos mayores con hipertensión, publicado en una revista especializada en fisiología, encontró que quienes tenían las arterias más rígidas —medidas a través de la velocidad de la onda de pulso— y una menor sensibilidad del reflejo barorreceptor (el sistema que regula automáticamente la presión) presentaban picos matutinos considerablemente más altos que quienes tenían arterias más flexibles. Esto sugiere que la rigidez arterial, típica del envejecimiento y de la hipertensión no controlada, amplifica el efecto natural del despertar sobre la presión.
Otra línea de investigación exploró el papel del sistema nervioso simpático de forma más directa, sometiendo a los participantes a una prueba de estrés físico (la inmersión de la mano en agua fría) mientras se registraba su actividad nerviosa simpática mediante electrodos. Los resultados hallaron una correlación entre la reactividad del sistema nervioso ante ese estrés y la velocidad con la que sube la presión al despertar, lo que refuerza la idea de que los mismos mecanismos cerebrales que activan el organismo durante el despertar también intervienen en este pico de presión.
¿Por qué debería importarnos?
Un cierto aumento de la presión al despertar es normal y forma parte de la manera en que el cuerpo se prepara para la actividad diaria. Sin embargo, un pico excesivo se ha asociado en distintos estudios con un mayor riesgo cardiovascular.
La comunidad científica todavía debate si el pico matutino es en sí mismo un factor de riesgo independiente o si simplemente refleja un deterioro más amplio de la salud cardiovascular subyacente. Lo que sí parece claro es que medir cómo se comporta la presión arterial a lo largo de las 24 horas —y no solo con una lectura aislada en el consultorio— ofrece información mucho más útil para médicos y pacientes.
Recomendaciones
Los especialistas coinciden en algunas medidas generales para quienes buscan controlar mejor su presión arterial matutina:
- Consultar a un médico sobre el uso de monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA), que permite registrar cómo varía la presión durante el día y la noche.
- Evitar levantarse bruscamente: incorporarse poco a poco reduce el estrés mecánico sobre el sistema cardiovascular.
- Revisar el horario de la medicación antihipertensiva con el médico tratante, ya que algunos fármacos de acción prolongada pueden ayudar a suavizar el pico matutino.
- Mantener hábitos saludables de sueño, alimentación y actividad física, factores que influyen en la salud vascular general.
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