La manzanilla, el remedio de la abuelita que no solo tiene efecto relajante para ayudar a conciliar el sueño
Detrás de la taza humeante que muchas abuelas recomiendan antes de dormir se esconde una planta con propiedades que la ciencia ha comenzado a documentar
Té de manzanilla herbal y flores de camomila. Crédito: Valentyn Volkov | Shutterstock
Pocas plantas gozan de una reputación tan arraigada en la cultura popular como la manzanilla (Matricaria chamomilla). Generación tras generación, ha sido la respuesta casi automática ante el insomnio, los cólicos de los bebés o un dolor de estómago después de una comida pesada. Pero reducir esta hierba a un simple “té para dormir” es quedarse corto: su perfil de compuestos activos explica por qué su uso trasciende la mesita de noche.
El componente más estudiado de la manzanilla es la apigenina, un flavonoide que se une a ciertos receptores del cerebro asociados con la reducción de la ansiedad y la inducción del sueño, de forma similar ?aunque mucho más suave? a como actúan algunos medicamentos ansiolíticos. Esta acción explica el efecto calmante que generaciones de abuelas identificaron mucho antes de que existiera un nombre técnico para explicarlo.
Pero se debe tener un método y ser disciplinado para que la manzanilla cumpla todos sus objetivos. De acuerdo al doctor William Arias, especialista en medicina funcional y nutrición clínica, del cual El Confidencial recogió sus declaraciones, tomar una infusión media hora antes de acostarse puede ser útil en casos de insomnio leve o ansiedad, pero sugiere mantener el hábito durante al menos dos semanas para apreciar sus efectos.
Más allá del insomnio
Aliada de la digestión. La manzanilla es reconocida por sus propiedades antiespasmódicas, es decir, su capacidad para relajar la musculatura del tracto digestivo. Esto la convierte en un remedio habitual frente a la hinchazón, los gases y los cólicos, tanto en adultos como —en preparaciones específicas y bajo supervisión— en la población infantil.
Propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Sus flores contienen aceites esenciales y flavonoides con capacidad para reducir procesos inflamatorios leves. Por eso es común encontrarla en enjuagues bucales para encías irritadas o en compresas para golpes y hematomas.
Cuidado de la piel. Aplicada de forma tópica, en infusión fría o en cremas, se utiliza tradicionalmente para calmar irritaciones, enrojecimientos, eccemas leves e incluso quemaduras solares superficiales, gracias a su acción calmante sobre los tejidos.
Apoyo frente a resfriados. El vapor de una infusión de manzanilla se ha usado históricamente para aliviar la congestión nasal, mientras que hacer gárgaras con la infusión tibia es un remedio casero frecuente contra el dolor de garganta.

¿Qué dice la ciencia actual?
Distintos estudios en fitoterapia han evaluado los extractos de manzanilla, encontrando resultados prometedores en la reducción de síntomas de ansiedad leve y en la mejora de la calidad del sueño.
No obstante, los especialistas coinciden en un punto: la mayoría de las investigaciones se han realizado con extractos concentrados y estandarizados, no necesariamente con la infusión casera que se prepara en un hogar, por lo que la intensidad del efecto puede variar.
Una recomendación con matices
Como ocurre con cualquier remedio natural, los expertos en salud recuerdan que la manzanilla no está exenta de precauciones. Puede provocar reacciones alérgicas en personas sensibles a plantas de la familia de las asteráceas (como la ambrosía o el crisantemo), y su consumo debe consultarse con un profesional en casos de embarazo, lactancia o uso conjunto con medicamentos anticoagulantes, ya que puede potenciar su efecto.
Con todo, la manzanilla sigue siendo, décadas después, uno de los ejemplos más claros de cómo la sabiduría popular y la evidencia científica pueden encontrarse en un mismo punto: una humilde flor blanca que, en efecto, ayuda a dormir mejor, pero que guarda muchos más secretos dentro de su taza.
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