Nueva esperanza: un tratamiento podría ayudar a regenerar el cerebro tras un ACV

La terapia pretende modificar el espacio lesionado en el tejido cerebral. Millones sufren ictus causados ​​por coágulos sanguíneos, llamados ictus isquémicos

Nueva esperanza: un tratamiento podría ayudar a regenerar el cerebro tras un ACV

Hombre se desploma tras sufrir un accidente cerebrovascular. Crédito: Tunatura | Shutterstock

Científicos de la Universidad de Duke diseñaron un biomaterial inyectable con el potencial de ayudar en la regeneración del cerebro tras un accidente cerebrovascular isquémico. Este uso innovador pretende transformar el espacio dejado por el daño en tejido cerebral en un entorno que favorezca la reparación neural.

El desarrollo de este tratamiento, reseñado en Cell Biomaterials, se basa en micropartículas de hidrogel conocidas como MAPS (microporous annealed particle scaffolds). Este material permite la reconstrucción del tejido neuronal al crear una microestructura porosa.

Los investigadores se centran en las vesículas extracelulares (VE) recolectadas de astrocitos para atraer células inmunitarias al lugar del daño. La combinación de moléculas de señalización ha demostrado ser clave en este proceso.

El equipo de investigación señaló en un comunicado que anualmente millones de personas sufren ictus causados ​​por coágulos sanguíneos, denominados ictus isquémicos.

“Nuestro objetivo es modificar el espacio lesionado para que los procesos de reparación inmunitaria, vascular y neuronal puedan empezar a trabajar conjuntamente”, expresó Tatiana Segura, profesora de Ingeniería Biomédica de Duke.

Resultados preliminares prometedores

Los ensayos en ratones han mostrado una mejora significativa en el crecimiento de vasos sanguíneos y en la recuperación motora. Los resultados indican que los animales tratados con el biomaterial obtuvieron un rendimiento comparable al de los ratones sanos en pruebas de movilidad.

Los hallazgos sugieren que, a pesar de su asociación con la inflamación, los neutrófilos pueden jugar un papel positivo en la reparación cerebral si se activan en el momento adecuado.

“El material no pretende reproducir el cerebro en sí, sino crear un entorno donde las propias células del cuerpo puedan entrar, comunicarse y participar en la reconstrucción del tejido vascularizado”, explicó Segura.

Futuras líneas de investigación

Los científicos advierten que este tratamiento se encuentra aún en fases preclínicas y requiere más estudios para comprobar su seguridad y efectividad en modelos de ACV más representativos.

La investigación futura se centrará en el uso de VE de astrocitos derivados de células madre humanas para ampliar la aplicabilidad clínica de este enfoque.

Cómo se compara con otros tratamientos

En el ictus isquémico, el tratamiento actual se centra en reperfusión rápida: trombólisis intravenosa dentro de una ventana corta y trombectomía mecánica en casos seleccionados, sobre todo cuando hay oclusión de un gran vaso. En comparación, cualquier “tratamiento” nuevo solo sería claramente superior si mejora la probabilidad de recuperar independencia funcional sin aumentar el riesgo de hemorragia o retrasar esas terapias ya establecidas.

Terapias actuales

La trombólisis intravenosa sigue siendo la base si el paciente llega a tiempo y no tiene contraindicaciones, porque puede deshacer el coágulo y salvar tejido cerebral. La trombectomía mecánica es hoy el tratamiento de elección para muchas oclusiones de grandes vasos, y suele ofrecer mejores resultados cuando se combina con trombólisis si ambas pueden hacerse sin demoras.

Cómo se comparan

Un tratamiento nuevo para ictus isquémico tendría que compararse con estas tres metas:

  • Reabrir la arteria más rápido o en más pacientes.
  • Lograr más pacientes independientes a los 3 meses.
  • Mantener bajo el riesgo de hemorragia sintomática.

Si el tratamiento es una terapia endovascular, en la literatura revisada la tendencia favorece la trombectomía mecánica como estándar, mientras que otras estrategias endovasculares o solo médicas no han mostrado superioridad consistente frente a ella.

En la práctica

La gran diferencia entre terapias no es solo la eficacia, sino también el tiempo y la selección del paciente: la trombólisis depende mucho de la rapidez de administración, y la trombectomía depende de que exista una oclusión accesible y de una buena selección por imagen. Por eso, un tratamiento “mejor” no necesariamente sustituye a los actuales; muchas veces los complementa.

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