Trabajar después de los 70 años puede aumentar tu Seguro Social, pero debes conocer estas reglas
Esto pasa con el Seguro Social si sigue trabajando después de los 70 años y cómo sus ingresos pueden impactar sus beneficios e impuestos
El impacto de trabajar después de los 70 años. Crédito: Shutterstock
Llegar a los 70 años no significa necesariamente que tenga que colgar los zapatos y dejar de trabajar. Para muchos adultos mayores, seguir en el mercado laboral no solo ayuda a mantener los ingresos, sino que también puede aportar interacción social y una mejor calidad de vida.
De hecho, se espera que la participación laboral de los trabajadores de mayor edad continúe aumentando hasta 2030. Pero quienes decidan seguir trabajando después de los 70 años deben conocer algunos detalles importantes sobre sus beneficios del Seguro Social, los impuestos y la posibilidad de aumentar sus pagos mensuales.
¿Qué pasa con tu Seguro Social después de los 70 años?
Una de las reglas más importantes para quienes todavía no han comenzado a cobrar sus beneficios es que esperar después de los 70 años no hará que el cheque del Seguro Social sea más grande.
La Administración del Seguro Social recomienda solicitar los beneficios una vez cumplidos los 70 años si todavía no se han reclamado.
Esto se debe a que los llamados créditos por jubilación tardía dejan de acumularse al llegar a esa edad. Estos créditos pueden aumentar el beneficio mensual aproximadamente 8% por cada año que una persona retrase el cobro después de alcanzar la edad plena de jubilación, pero ese incremento termina al cumplir los 70.
Andrew Lokenauth, fundador de Fluent in Finance, señaló que muchas personas creen que trabajar y esperar indefinidamente para reclamar el Seguro Social siempre se traducirá en pagos más altos.
Sin embargo, después de los 70 años ocurre lo contrario: seguir esperando puede significar perder dinero cada mes, porque el beneficio ya no continúa aumentando por retrasar la solicitud.
¿Qué significa seguir trabajando después de los 70 años?
Una buena noticia para quienes quieren continuar trabajando es que pueden cobrar el Seguro Social y seguir teniendo un empleo al mismo tiempo.
Además, los ingresos de un nuevo trabajo podrían ayudar a aumentar el beneficio mensual de una persona, incluso si ya comenzó a recibir sus pagos.
Marguerita Cheng, planificadora financiera certificada y directora ejecutiva de Blue Ocean Global Wealth, explicó que los nuevos ingresos pueden modificar el cálculo del beneficio cuando superan lo ganado durante alguno de los 35 años de mayores ingresos utilizados para determinar la prestación.
Esto quiere decir que seguir trabajando no necesariamente perjudica el monto que recibe del Seguro Social. En determinados casos, puede ocurrir justamente lo contrario.
Si los ingresos de un año nuevo son mayores que los de uno de los años incluidos en el cálculo, ese año podría sustituirse y provocar un aumento en el beneficio mensual.
Lo que pasa con los impuesos
Hay otro detalle que puede tomar por sorpresa a los trabajadores que siguen empleados después de los 70: los impuestos.
Aunque una persona ya tenga derecho a cobrar el Seguro Social, sus ingresos laborales y otras fuentes de dinero pueden afectar cuánto de sus beneficios termina estando sujeto a impuestos federales.
Brandon Gregg, CFP y asesor de BBK Wealth Management, explicó que hasta 85% de los beneficios del Seguro Social puede estar sujeto a impuestos, dependiendo del nivel de ingresos de la persona.
Esto no significa que el gobierno le quite automáticamente 85% de su cheque. Se refiere a la parte de los beneficios que podría considerarse ingreso sujeto a impuestos al presentar la declaración fiscal.
Por eso, una persona que combina un salario con sus beneficios del Seguro Social debería analizar su situación tributaria para saber cuánto dinero realmente conservará después de impuestos.
¿Hay ventajas financieras?
Continuar trabajando a una edad avanzada puede parecer, a primera vista, una decisión que solo sirve para aumentar los ingresos actuales. Sin embargo, también puede tener efectos sobre las finanzas de la jubilación.
Si los nuevos salarios reemplazan años de menores ingresos dentro del cálculo de los 35 años utilizados por el Seguro Social, el beneficio mensual podría aumentar.
Al mismo tiempo, mantener un empleo puede permitir que una persona retrase el uso de sus ahorros para la jubilación y conserve una mayor parte de su patrimonio para años posteriores.
Pero existe una diferencia importante entre seguir trabajando después de los 70 y esperar para solicitar el Seguro Social. Trabajar puede seguir generando beneficios financieros, pero retrasar la solicitud después de los 70 ya no genera créditos adicionales por jubilación tardía.
Qué deben tener en cuenta quienes siguen trabajando
Para una persona de 70 años o más que quiere mantenerse laboralmente activa, hay tres puntos que pueden marcar una diferencia importante en sus finanzas.
Primero, si todavía no ha solicitado el Seguro Social, esperar después de los 70 no aumentará su beneficio. Segundo, los nuevos ingresos laborales podrían elevar el pago mensual si reemplazan uno de los años de menores ingresos dentro de los 35 utilizados para calcular la prestación.
Y tercero, los impuestos sobre el Seguro Social pueden aumentar cuando una persona combina sus beneficios con un salario u otros ingresos.
En otras palabras, cumplir 70 años no significa que tenga que dejar de trabajar. Pero sí es una edad en la que conviene revisar cuidadosamente cómo está coordinando su empleo, el Seguro Social, sus impuestos y sus ahorros para la jubilación.
Para muchos trabajadores mayores, continuar activos puede ser una forma de mantener ingresos y actividad profesional. La clave está en entender cómo cada decisión afecta el dinero que realmente llegará a su bolsillo.
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