¿Lo prefieres negro o blanco… cuál es el chocolate más saludable?

Entre el intenso chocolate negro y el dulce y cremoso chocolate blanco, ¿cuál conviene más a la salud? Ninguno sale abiertamente ganando, muchos creen

¿Lo prefieres negro o blanco… cuál es chocolate más saludable?

Chocolate, negro intenso y marrón, con menos carga de cacao. Crédito: New Africa | Shutterstock

El pasado 13 de septiembre se celebró una vez más el Día Internacional del Chocolate, una fecha que nació en Francia en 1995 como homenaje al escritor británico Roald Dahl —autor de Charlie y la fábrica de chocolate, también llevada al cine— y que además coincide con el nacimiento de Milton S. Hershey, fundador de la icónica compañía chocolatera estadounidense. Entre degustaciones, recetas y celebraciones en redes sociales, la efeméride reavivó una discusión habitual entre quienes disfrutan de este manjar: negro o blanco, ¿cuál es la opción más saludable?

Es cierto que la fecha también se contrapone al 7 de julio, impulsada por la Organización Internacional de Productores de Cacao como el Día Mundial del Chocolate. Pero este es otro tema que no nos atañe, sino al protagonista: el chocolate.

Dos productos, dos naturalezas distintas

Aunque comparten nombre y origen —el árbol del cacao, nativo de las zonas tropicales de América—, el chocolate negro y el blanco son, desde el punto de vista nutricional, casi productos diferentes.

El chocolate negro se elabora principalmente con pasta o licor de cacao, manteca de cacao y azúcar, con un contenido de cacao que en las variedades de mayor calidad puede superar el 70%. El chocolate blanco, en cambio, prescinde de la pasta de cacao: se compone de manteca de cacao, leche en polvo y azúcar, lo que explica su color claro y su sabor más suave y lácteo.

Esa diferencia de composición es la que marca, en gran medida, cuál de los dos aporta más beneficios al organismo.

El cacao, la clave del chocolate negro

Especialistas en nutrición coinciden en que el chocolate negro suele considerarse la opción más saludable, y la razón está en su mayor concentración de cacao. Esta parte del fruto es rica en flavonoides, un tipo de antioxidante asociado con beneficios cardiovasculares, mejor circulación sanguínea y protección celular frente al estrés oxidativo.

Además, el chocolate negro suele contener menos azúcar añadida que el blanco y aporta minerales como hierro, magnesio y zinc, presentes de forma natural en el cacao. Algunos estudios también lo vinculan con una ligera mejora del estado de ánimo, gracias a compuestos como la feniletilamina y la teobromina.

¿Y el chocolate blanco?

No es necesariamente “malo”, pero el chocolate blanco resulta menos favorable si el objetivo es cuidar la salud. Al no contener sólidos de cacao, carece de los flavonoides y antioxidantes que sí aporta el chocolate negro. Su perfil nutricional está dominado por grasas saturadas —provenientes de la manteca de cacao y la leche— y azúcares, lo que lo convierte en una opción más calórica y con menor valor nutricional añadido.

Esto no significa que deba eliminarse por completo: como cualquier dulce, puede disfrutarse con moderación dentro de una alimentación equilibrada, aunque sin atribuirle los beneficios que sí se asocian al chocolate negro.

La clave está en el porcentaje de cacao

Más allá de la clásica dicotomía negro-blanco, los nutricionistas insisten en que lo determinante es el porcentaje de cacao del producto. Un chocolate con leche con bajo contenido de cacao y alto en azúcar puede tener un perfil nutricional similar al del chocolate blanco, mientras que un chocolate negro con 85% de cacao ofrece muchos más beneficios que uno con apenas 50%.

La recomendación general de los expertos es optar por chocolates con al menos 70% de cacao, consumidos en porciones moderadas —unos 20 a 30 gramos al día—, para aprovechar sus propiedades antioxidantes sin excederse en calorías ni azúcares.

Una celebración con sabor

El Día Internacional del Chocolate es, ante todo, una invitación a disfrutar de uno de los alimentos más apreciados del planeta. Pero también es una buena oportunidad para leer las etiquetas, conocer el origen de lo que se consume y, por qué no, inclinar la balanza hacia el chocolate negro cuando el paladar y la salud puedan ir de la mano.

Al final, la pregunta “¿negro o blanco?” no tiene una respuesta única: depende del gusto de cada quien. Pero si de beneficios para el organismo se trata, el cacao —cuanto más puro, mejor— sigue llevando la delantera.

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