Al menos 7 de cada 10 adultos estadounidenses experimentan fatiga producto del trabajo y la vida diaria
La fatiga frecuente afectó al 20% de las mujeres, frente al 13% de los hombres. Los adultos de entre 18 y 34 años presentaron la tasa de un 19.5%
Gerente siente fatiga y tensión emocional por los plazos constantes. Crédito: DC Studio | Shutterstock
El estilo de vida acelerado y cada vez más exigente de la sociedad estadounidense mantiene bajo agotamiento a sus ciudadanos. Según datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el 71.5% de los adultos estadounidenses experimentó fatiga durante un periodo de tres meses. Mientras que el 16.6% declaró sentirse agotado la mayoría de los días o todos los días.
Asimismo, la fatiga frecuente afectó al 20% de las mujeres, frente al 13% de los hombres. Los adultos de entre 18 y 34 años presentaron la tasa más elevada, con un 19.5%, mientras que entre las personas de 65 años o más fue del 12.9%.
“La fatiga puede ser causada por numerosos problemas”, dijo a Fox News Digital el Dr. Earnest Lee Murray, neurólogo certificado del Hospital General del Condado de Jackson-Madison en Jackson, Tennessee. Aunque “la calidad del sueño es fundamental para la recuperación tanto mental como física”, agregó. “La fatiga que resulta de un sueño de mala calidad contribuye a una menor capacidad de razonamiento, una menor concentración y una plantilla menos productiva y satisfecha”.
Agotamiento, conectividad y deterioro
Los especialistas también atribuyen buena parte del cansancio al estrés psicosocial. Las enfermedades hormonales, cardíacas o neurológicas también pueden estar relacionadas, por lo que la fatiga persistente requiere una evaluación médica.
Más de la mitad de los adultos con fatiga frecuente reportó dificultades en al menos tres áreas funcionales, como el estado de ánimo, la movilidad y la memoria. Además, más de un tercio afirmó que el agotamiento limita su capacidad laboral, mientras que el 29% redujo sus actividades sociales.
Los expertos recomiendan establecer límites con el trabajo y los dispositivos electrónicos durante las horas previas al descanso. Las comunicaciones nocturnas, el desplazamiento constante por redes sociales y la multitarea digital pueden impedir que el cerebro se desconecte y afectar la calidad del sueño.

Preocupación por el sueño
Sin embargo, la preocupación constante por alcanzar un número exacto de horas de sueño tampoco es la solución; al contrario, puede aumentar la ansiedad nocturna y dificultar el descanso, afirma el Dr. Marc Siegel, analista médico sénior de Fox News.
El especialista recomienda evitar la obsesión con el sueño y señala que, para muchos adultos, dormir entre seis y siete horas puede ser suficiente, según diversos estudios.
Durante las fases profundas del sueño, el cerebro elimina desechos metabólicos y proteínas potencialmente dañinas mediante la actividad de la microglía. Este proceso contribuye a reducir el estrés y puede favorecer la salud cardiovascular.
Fatiga permanente como señal de enfermedad subyacente
La fatiga persistente merece evaluación médica cuando dura varias semanas, no tiene una causa clara, empeora o interfiere con el trabajo, el estudio, el sueño o las actividades cotidianas. El NHS recomienda consultar si el cansancio dura unas semanas o se acompaña de pérdida de peso, cambios del estado de ánimo o signos de apnea del sueño, como ronquidos fuertes, jadeos o sensación de ahogo durante la noche.
Acude a urgencias o solicita ayuda inmediata si la fatiga aparece junto con:
- Dolor u opresión en el pecho.
- Falta de aire importante.
- Latidos muy rápidos o irregulares.
- Desmayo o sensación intensa de desvanecimiento.
- Dolor intenso abdominal, pélvico o de espalda.
- Sangrado inusual, vómito con sangre o heces negras o sanguinolentas.
- Dolor de cabeza intenso, confusión o debilidad repentina.
Estas señales están asociadas con situaciones potencialmente graves y no conviene esperar a una cita rutinaria.
Consulta especialmente a un médico si la fatiga se acompaña de:
- Pérdida de peso involuntaria, fiebre persistente o sudores nocturnos.
- Ganglios inflamados, infecciones repetidas o debilidad muscular marcada.
- Palidez, moretones o sangrados anormales.
- Sed excesiva, mucha orina, intolerancia al frío o al calor, estreñimiento o cambios importantes de peso.
- Hinchazón reciente, poca orina, piel u ojos amarillentos.
- Cambios persistentes en el ánimo, la memoria o la concentración.
- Menstruaciones muy abundantes o sangre en la orina o las heces.
Estos datos pueden orientar a problemas como anemia, alteraciones tiroideas, diabetes, trastornos del sueño, infecciones, enfermedades inflamatorias o efectos de medicamentos, pero la fatiga por sí sola no permite identificar la causa.
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