Caminar a paso acelerado puede reducir el riesgo de muerte en adultos, revela estudio

Investigadores sostienen que aumentar la intensidad de la caminata puede ser una opción práctica para adultos de mediana edad y mayores

Caminar a paso acelerado puede reducir el riesgo de muerte en adultos, revela estudio

Marcha acelerada. Crédito: Shark9208888 | Shutterstock

Una investigación publicada en el British Journal of Sports Medicine indica que los adultos que caminan menos de 5,000 pasos diarios podrían reducir su riesgo de muerte si incorporan periodos de marcha a mayor velocidad. La cadencia máxima durante 30 minutos se asoció con un riesgo similar al observado en personas que caminan más pasos, pero a un ritmo más lento.

Entre los participantes con menos de 5,000 pasos al día, quienes alcanzaban entre 60 y 90 pasos por minuto durante su tramo más activo presentaban menor riesgo de muerte que aquellos que caminaban más despacio. El beneficio fue comparable, en algunos casos, al de personas que daban entre 5,000 y 7,500 pasos diarios.

“Descubrimos que, entre las personas que dan menos de 5,000 pasos al día, un ritmo de pasos más rápido se asociaba con un menor riesgo de muerte prematura y, en algunos casos, esto era comparable a lo que ocurría con quienes daban más pasos en total, pero a un ritmo más lento”, declaró a ABC News el doctor Nicholas Koemel, investigador principal de la Facultad de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Monash.

“Así pues, el ritmo puede suponer una especie de compensación, al menos hasta cierto punto”, concluye.

Amplio estudio durante años

Investigadores de Australia y España examinaron los datos de aproximadamente 70,000 personas de entre 40 y 69 años. Los participantes fueron clasificados según el número de pasos diarios y la velocidad registrada durante sus 30 minutos de mayor actividad.

Las personas que caminaban entre 7,500 y 10,000 pasos al día registraron la menor probabilidad de muerte, independientemente de la velocidad con la que acumulaban esos pasos.

Velocidad, alternativa a quienes no pueden caminar más

Los autores sostienen que aumentar la intensidad de la caminata puede ser una opción práctica para adultos de mediana edad y mayores que tienen dificultades para incrementar su actividad diaria. Incluso periodos breves a un ritmo más rápido podrían aportar beneficios relevantes.

Los participantes solo tuvieron que registrar tres días de actividad para formar parte del estudio. Los resultados muestran una asociación entre caminar más rápido y un menor riesgo de muerte, pero no demuestran por sí solos que la velocidad sea la causa directa de esa reducción.

Factores importantes

La velocidad al caminar actúa no solo como una forma de actividad física más intensa, sino también como un marcador funcional que refleja la integridad y eficiencia de múltiples sistemas del cuerpo (cardiovascular, respiratorio, neuromuscular y metabólico).

Además, existen factores no estrictamente de “actividad física” que podrían explicar la asociación.

  • Condición cardiorrespiratoria basal (fitness). Quienes caminan rápido suelen tener mayor capacidad aeróbica, frecuencia cardíaca en reposo más baja y mejor función vascular. Estos rasgos ya reducen el riesgo de muerte, independientemente de cuántos pasos den al día.
  • Salud metabólica. Caminar a mayor intensidad mejora la regulación de glucosa, sensibilidad a la insulina y perfil lipídico; pero además, quienes ya tienen mejor metabolismo tienden a moverse con más agilidad y energía, lo que se traduce en pasos más rápidos.
  • Integridad neuromuscular y función cerebral. La velocidad de marcha habitual se ha propuesto como marcador de salud cerebral y funcionalidad global; en adultos mayores, pequeñas reducciones en la velocidad predicen mayor riesgo de mortalidad y deterioro. Esto indica que caminar rápido refleja coordinación, fuerza, equilibrio y procesamiento neurológico intactos.
  • Ausencia de enfermedad subclínica. Personas con enfermedad cardiovascular, pulmonar, articular o inflamatoria no diagnosticada suelen adoptar de forma natural un paso más lento por fatiga, dolor o disnea. Así, la lentitud puede ser señal temprana de carga de enfermedad, no solo causa de riesgo.
  • Composición corporal y fuerza muscular. Un índice de masa corporal adecuado y mayor masa muscular facilitan un paso enérgico; a su vez, estos factores están ligados a menor mortalidad.
  • Factores psicosociales y entorno. Rasgos como mayor energía, menor fatiga crónica, mejor estado de ánimo, entornos caminables, acceso a atención médica y hábitos alimentarios más saludables se correlacionan tanto con caminar rápido como con menor riesgo de muerte.

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