Cárteles mexicanos estarían usando a adolescentes de Arizona para traficar armas

Algunas de las armas son obtenidas mediante compras legales, mientras que otras proceden de robos o mecanismos ilegales

Joven estadounidense detenida

Joven estadounidense arrestada en la frontera mexicana por traficar armas para el Cártel de Sinaloa. Crédito: Gabinete de Seguridad | Cortesía

Adolescentes y jóvenes de Arizona participan en redes de compra y reventa de armas de fuego que abastecen a organizaciones criminales mexicanas, de acuerdo con una investigación de The New York Times publicada recientemente.

El diario estadounidense documentó durante meses las actividades de cuatro jóvenes de entre 16 y 19 años, estudiantes o exalumnos de escuelas secundarias del oeste de Phoenix, quienes describieron cómo adquirían armas para posteriormente venderlas a compradores vinculados con grupos del narcotráfico.

Los jóvenes, identificados únicamente mediante sobrenombres, dijeron que no se consideran integrantes de un cártel ni mantienen lealtad hacia una organización criminal específica. Según sus testimonios, entre los principales incentivos para participar en este mercado están el dinero, el estatus y el sentido de pertenencia.

Uno de los entrevistados relató que comenzó a comprar armas a los 16 años junto con dos amigos. Con $700 dólares reunidos mediante trabajos ocasionales, adquirieron un rifle que posteriormente revendieron por $1,200 dólares. Las ganancias fueron reinvertidas en la compra de más armamento, según el reportaje.

Una red que utiliza medios digitales

La investigación señala que parte de las operaciones se realiza mediante grupos de WhatsApp y canales de Telegram, además de contactos personales. Los jóvenes describieron un mercado en el que se buscan vendedores, se negocian precios y se concretan transacciones.

Algunas de las armas son obtenidas mediante compras legales, mientras que otras proceden de robos o mecanismos ilegales, según los testimonios recogidos por el periódico.

Los entrevistados también afirmaron que algunas armas permanecen almacenadas en viviendas o escondites hasta que son recogidas por compradores vinculados con organizaciones criminales. En determinados casos, otros jóvenes son utilizados para transportar el armamento hacia la frontera.

La investigación señala particularmente al Cártel de Sinaloa como uno de los grupos a los que terminan llegando armas adquiridas en Arizona. Sin embargo, los jóvenes entrevistados no se identificaron como integrantes de dicha organización.

El fenómeno no se limitaría a los cuatro jóvenes entrevistados por The New York Times. Uno de ellos, identificado como JM, aseguró que coordinaba a estudiantes de al menos 20 escuelas secundarias de Phoenix involucrados en la obtención y comercialización de armas.

Arizona, punto de conexión con México

La cercanía de Arizona con la frontera mexicana aparece como uno de los factores que facilitan la operación de estas redes.

Los testimonios también muestran que algunos de los participantes combinan estas actividades con una vida cotidiana aparentemente ordinaria: continúan estudiando, utilizan redes sociales y conviven con amigos, mientras participan en la comercialización clandestina de armas.

De acuerdo con la investigación periodística, algunos de los jóvenes incluso acuden al desierto en las inmediaciones de Phoenix para practicar con rifles de estilo AR-15 y AK.

La investigación plantea así una nueva dimensión del tráfico internacional de armas: la incorporación de adolescentes y adultos jóvenes a cadenas de suministro que conectan el mercado estadounidense con organizaciones criminales mexicanas, impulsadas, según los propios entrevistados, por las ganancias económicas.

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