Una tendencia polémica: el sueño segmentado vuelve a las redes. ¿Qué dice la ciencia?
El método de sueño bifásico promete un descanso más "natural", según pseudogurús en las redes sociales. La evidencia médica no lo respalda
Chica en espera de conciliar de nuevo el sueño. Crédito: Lysenko Andrii | Shutterstock
TikTok, YouTube e Instagram presentan los despertares nocturnos como una práctica ancestral para combatir el estrés y el insomnio. Especialistas advierten que esa tendencia no es una solución universal ni cuenta con respaldo como método para mejorar el descanso.
El pregonado método de sueño bifásico, dividido en dos partes, promete un descanso más “natural”, según pseudogurús en las redes sociales.
Recoge el colaborador del diario español El Confidencial, Julio Arrieta, que dormir de un tirón toda la noche ya no es la moda, sino que la tendencia de bienestar que ahora triunfa en las plataformas de comunicación es la de dormir a ratos. “Se trata, en realidad, de hacer una o dos interrupciones en nuestro sueño para acometer todo tipo de actividades mientras tanto, en plena noche, antes de volver a la cama. Como tantos otros fenómenos, este también llega de Estados Unidos, aunque sus raíces son más profundas: es la reivindicación de una presunta sana costumbre medieval”, cuenta.
Una costumbre histórica que dependía de la luz natural
El historiador Arthur Roger Ekirch documentó que, en la Europa preindustrial, algunas personas dormían en dos periodos separados por una o dos horas de vigilia. Durante ese intervalo rezaban, conversaban o realizaban tareas domésticas. La pauta estaba ligada, en parte, a acostarse al anochecer.
Tanto así que Miguel de Cervantes aludió al sueño dividido en Don Quijote, en su segunda parte, capítulo LXVIII. “Cumplió don Quijote con la naturaleza durmiendo el primer sueño, sin dar lugar al segundo; bien al revés de Sancho, que nunca tuvo segundo, porque le duraba el sueño desde la noche hasta la mañana”, refirió Arrieta.
Pero la neuróloga Laura Lillo subraya que los patrones de sueño varían entre culturas y que no todas las sociedades han dormido de forma bifásica. Hoy, pasar la vigilia nocturna frente a pantallas puede aumentar la alerta y dificultar volver a dormir.

Interrumpir el descanso puede alterar fases de sueño
El sueño transcurre en ciclos de unos 90 minutos, repetidos varias veces durante la noche. Despertarse deliberadamente puede reducir el sueño profundo, más presente en la primera mitad, y el sueño REM (Rapid Eye Movement), predominante en la segunda. Los despertares breves son normales, pero no hace falta provocarlos.
Incluso, si la persona está relajada, puede permanecer en la cama durante 15 a 30 minutos. Si sigue despierta o se inquieta, la recomendación es levantarse y hacer algo tranquilo en otra habitación con poca luz, como leer o escuchar la radio. Cuando vuelva la somnolencia, puede regresar a la cama.
Sueño bifásico, siesta y sueño polifásico
El sueño bifásico es dormir en dos periodos en 24 horas; la siesta es un sueño breve diurno que puede ser solo un complemento puntual; y el sueño polifásico implica tres o más episodios de sueño repartidos por el día.
El sueño bifásico puede ser simplemente “noche + siesta”, pero también puede referirse a un sueño nocturno partido en dos segmentos, como el histórico sueño segmentado.
La siesta no es necesariamente un “tipo de sueño” completo: es un episodio breve de sueño diurno. Si se toma a diario junto al sueño nocturno, convierte el patrón en bifásico; si se toman varias siestas además de un periodo nocturno, entra en el terreno polifásico.
El sueño polifásico busca repartir el descanso en varios bloques, a veces con una reducción importante del tiempo total de sueño. Sin embargo, los esquemas muy fragmentados pueden chocar con los ritmos circadianos y no siempre permiten completar ciclos suficientes de sueño profundo y REM.
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