Gmail se está llenando de spam y no es tu culpa: qué está pasando con el filtro de correos no deseados
Un fallo en el sistema de detección de correos no deseados de Gmail está provocando que la bandeja de entrada de los usuarios se llene de spam
Gmail ha reconocido la falla en sus sistemas por lo que se espera que próximamente sea solucionada Crédito: Shutterstock
Si últimamente abriste Gmail y sentiste que tu bandeja de entrada se convirtió en un basurero de promociones, newsletters raros y posibles estafas no estás paranoico: no eres el único. En las últimas horas, muchos usuarios están reportando que correos que antes iban directo a “Spam” (o al menos a las pestañas de Promociones / Actualizaciones) ahora aparecen como si fueran mensajes importantes en la bandeja principal.
El problema no parece ser “te atacaron a ti específicamente” ni “los spammers se volvieron mágicamente más listos de la noche a la mañana”. Lo que está pasando, según reportes y lo que ya reconoció Google, es que Gmail está teniendo un fallo en su sistema de filtrado y clasificación automática, lo que deja pasar mensajes que normalmente serían evaluados y enviados a su lugar correcto.
¿Qué está pasando con el spam en Gmail?
La señal más clara es esta: correos promocionales están apareciendo en el Inbox como si fueran prioridad, saltándose los filtros y también las pestañas que normalmente “contienen” ese ruido. No es solo una molestia estética; el riesgo real es que, entre tanta basura, se cuele phishing o mensajes con enlaces maliciosos que antes Gmail habría frenado.
Además, varias personas están viendo un aviso dentro de Gmail encima de ciertos correos, un banner que básicamente dice “ten cuidado” porque Gmail no terminó de escanear el mensaje para spam o malware (o no ejecutó esas comprobaciones como debería). En otras palabras: el guardia de seguridad está en la entrada, pero por un rato dejó de revisar credenciales.
Y como el caos ama el caos, esto también afecta la “rutina” mental de los usuarios: si te acostumbras a que Gmail filtre bien, bajas la guardia. Justo por eso este tipo de fallos se sienten tan peligrosos.
Por qué ocurre (y por qué es un fallo)
Aquí lo importante es no caer en la explicación simplista de “Gmail ya no sirve”. Gmail usa un conjunto de sistemas automáticos para analizar cada email: reputación del remitente, patrones típicos de spam, contenido, comportamiento de los usuarios (qué reportan como spam), y reglas internas para decidir si algo va a Principal, Promociones o Correo no deseado.
Cuando uno de esos sistemas se rompe o se “desincroniza”, pasa lo que estás viendo: mensajes que normalmente serían frenados o redirigidos se cuelan como si fueran legítimos, y el usuario se convierte en el filtro manual (la peor experiencia posible). Google incluso reconoció el problema en su panel de estado (Workspace Status Dashboard) y advirtió que algunos usuarios verán banners indicando que esas comprobaciones anti-spam no se están aplicando.
Eso es clave: no es que de repente cambiaste una configuración sin querer (aunque a veces pasa), sino que hay un incidente que impacta el funcionamiento normal del filtrado. Y sí: cuando el sistema de spam “baja la intensidad” o directamente no corre, la bandeja de entrada se llena.
¿Qué puedes hacer mientras Google lo arregla?
Mientras Google termina de estabilizar el sistema, toca volver a lo básico, pero con intención (y un poquito de malicia sana).
- Reporta lo que se cuele: usa “Marcar como spam” (o “Report phishing” si aplica), porque eso reentrena señales para tu cuenta y le mete presión al sistema para corregir.
- No confíes en el “tono” del correo: si te llega algo de “tu banco”, “tu envío” o “tu cuenta bloqueada”, revisa el remitente y dominio con lupa; en un fallo así, el filtro puede estar dormido.
- Reordena pestañas cuando sea necesario: si un remitente cae en Principal y debería ir a Promociones, muévelo; esa acción suele educar a Gmail sobre dónde colocar futuros mensajes.
- Desconfía del banner de advertencia: si te aparece el mensaje de “be careful” o que no se escaneó completo, asúmelo como señal roja: no hagas clic impulsivamente.
Si lo estás viviendo, lo mejor que puedes hacer hoy es operar en “modo verificación”: menos clic automático, más revisar remitente, enlaces y contexto. No es ideal, pero en un fallo de filtrado, el usuario termina siendo la última línea de defensa.
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