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Lancia en jaque: desplome de ventas preocupa a Stellantis

El histórico fabricante italiano atraviesa su momento más frágil en décadas: ventas en mínimos, un relanzamiento que no despega y revisión de su presente

El nuevo Lancia Ypsilon

El nuevo Lancia Ypsilon. Crédito: Lancia. Crédito: Cortesía

Lancia vuelve a ser tema de conversación en la industria europea, pero no por un triunfo deportivo ni por un lanzamiento disruptivo, sino por una pregunta incómoda: ¿Vale la pena seguir apostando por ella? Los números recientes no ayudan a despejar la duda y, dentro de Stellantis, el análisis ya no es sentimental sino estrictamente estratégico.

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La marca italiana, símbolo de elegancia técnica y creatividad mecánica en el siglo pasado, enfrenta hoy una realidad completamente distinta. Su regreso al mercado con productos nuevos, después de más de una década de silencio industrial, no logró traducirse en el repunte esperado.

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Al contrario: las ventas se contrajeron de forma abrupta y colocaron a Lancia en el centro de un debate que mezcla nostalgia, rentabilidad y supervivencia empresarial.

Un relanzamiento que no encontró mercado

Cuando Stellantis decidió reactivar Lancia de manera formal, la expectativa fue considerable. No se trataba solo de volver a vender autos, sino de reconstruir una identidad que había quedado confinada casi exclusivamente a Italia desde mediados de la década pasada.

El plan se materializó en 2024 con la llegada del nuevo Ypsilon, el primer modelo completamente renovado de la marca en 13 años. Con una estética moderna, versiones electrificadas y un enfoque urbano, el vehículo buscaba posicionarse como el punto de partida de una nueva era. Sin embargo, el mercado respondió con frialdad.

El eléctrico Lancia Ypsilon
El eléctrico Lancia Ypsilon. Crédito: Lancia.
Crédito: Cortesía

De acuerdo con datos oficiales de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), Lancia registró una caída interanual del 64%, con apenas 11,754 unidades matriculadas en Europa. Se trata del peor resultado comercial en toda la historia moderna de la marca.

La cifra no solo refleja un tropiezo coyuntural. También evidencia que el nombre Lancia, por sí solo, ya no garantiza visibilidad ni preferencia entre los compradores jóvenes, especialmente en un segmento saturado de alternativas híbridas y eléctricas.

El peso de la historia frente a la realidad actual

La comparación con el pasado resulta inevitable. Entre 2015 y 2025, el mejor desempeño de Lancia se produjo en 2016, cuando alcanzó 67,225 vehículos vendidos en Europa. Incluso entonces, su presencia estaba muy limitada geográficamente, pero aun así superaba con holgura los registros actuales.

Durante décadas, la marca construyó prestigio en los rallyes, innovó en soluciones técnicas adelantadas a su tiempo y se convirtió en referencia de sofisticación italiana. Hoy, ese legado funciona más como un argumento emocional que como una ventaja comercial concreta.

El nuevo Ypsilon representa un salto evidente frente a su antecesor en tecnología, conectividad y seguridad, pero también llegó acompañado de un posicionamiento más ambicioso. Esto lo colocó en competencia directa con modelos del propio grupo Stellantis, como el Peugeot 208 y el Opel Corsa, que cuentan con redes de distribución más amplias y una imagen más fresca en varios mercados.

Para muchos compradores, la decisión es simple: optar por un modelo conocido, con mayor respaldo posventa, antes que arriesgarse con una marca cuyo futuro genera interrogantes.

Interior del Lancia Ypsilon
Interior del Lancia Ypsilon. Crédito: Lancia.
Crédito: Cortesía

Precios, competencia y percepción del cliente

Aunque el diseño y la propuesta mecánica del Ypsilon han recibido comentarios positivos, su ubicación en el mercado resulta complicada. El segmento de los compactos urbanos es uno de los más disputados en Europa, con opciones eléctricas e híbridas provenientes de fabricantes consolidados y nuevos actores asiáticos.

En este contexto, cualquier desajuste entre precio, equipamiento y valor percibido se magnifica. Para Lancia, eso ha significado perder a potenciales clientes que valoran la estética del modelo, pero no encuentran suficiente justificación económica para elegirlo frente a alternativas más posicionadas.

Además, la limitada presencia internacional de la marca reduce su capacidad de generar volumen, algo clave para amortizar inversiones en plataformas, electrificación y marketing.

Stellantis revisa todas sus piezas

El delicado momento de Lancia coincide con una etapa de evaluación interna en Stellantis. La compañía, que agrupa 14 marcas, enfrenta el reto de mantener rentables estructuras muy diversas en un entorno de transición hacia la movilidad eléctrica y de creciente competencia global.

El Lancia Ypsilon
El Lancia Ypsilon. Crédito: Lancia.
Crédito: Cortesía

La agencia Reuters informó recientemente que Antonio Filosa, actual CEO del grupo, se encuentra revisando la viabilidad a largo plazo de cada una de las marcas. Su antecesor, Carlos Tavares, había prometido conservarlas todas, pero el escenario económico y tecnológico se ha vuelto mucho más exigente.

Pese a ello, los planes para Lancia aún no se han cancelado. En 2025 está previsto el lanzamiento de un segundo modelo, de tamaño medio, que recuperará el histórico nombre Gamma. Más adelante, antes de que termine la década, se espera el retorno del legendario Delta, una apuesta claramente orientada a los entusiastas y al valor simbólico de la marca.

La gran incógnita es si estos movimientos llegarán a tiempo. Las inversiones necesarias para desarrollar nuevos vehículos eléctricos son elevadas y el margen de error es cada vez menor.

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