La Máquina se salvó de “cruzazulearla” y venció 3-4 a FC Juárez
Cruz Azul estuvo a punto de hacer uno de esos juegos para olvidar al tener una ventaja de tres goles y terminar rezando el rosario para derrotar a FC Juárez 3-4
Erik Lira de Cruz Azul pelea con todo el esférico con Rodolfo Pizarro de FC Juárez en buen duelo en campo fronterizo. Crédito: Alejandro Rodríguez | Imago7
Tantas historias dramáticas se han escrito sobre la forma como Cruz Azul deja escapar las victorias que está noche en el Olímpico de Juárez, la “Máquina Celeste” estuvo a punto de volver a manejar el verbo cruzazulear al dejar escapar por poco una ventaja de tres goles y terminar venciendo 3-4 a FC Juárez.
Una victoria que representa la tercera del torneo para Cruz Azul demostrando que son capaces de ir de lo sublime a lo ridículo en un solo juego, pero que ahora tuvieron en el portero Andrés Gudiño a su ángel guardián y porque los fronterizos no fueron más radicales en busca de arrebatarle el resultado a los cementeros.
Cruz Azul hizo todo lo bueno y lo malo en más de 100 minutos, porque después de tener una ventaja de 0-3 en el minuto 38 del primer tiempo con los goles de Agustín Palavecino a los 48 segundos, de José Paradela a los seis minutos y de Carlos Rotondi a los 38, dejó vivir a su adversario en los minutos finales del cotejo y por poco le arrebatan el triunfo.
Mucho tuvo que ver en preservar la victoria celeste fue el portero del Cruz Azul Andrés Gudiño que prácticamente arrebató cuatro opciones de gol a los juarenses que después de estar abajo en el marcador en dos ocasiones por diferencia de tres goles fueron capaces de ser una amenaza para los cementeros.
Inclusive Cruz Azul fue capaz de sobreponerse a un penalti muy rigoroso en donde inclusive el VAR fue cómplice al considerar manos dentro del área de un jugador celeste dando la espalda y que anotó el colombiano Óscar Estupiñán para poner las cosas 3-1.
Sobre todo porque en la segunda mitad, después de que Carlos Rodríguez volvió a poner el marcador con tres goles de ventaja 1-4, pero a partir de ese momento se generaron todos los acontecimientos negativos para la Máquina.
Primero el brasileño Guilherme puso el 3-2 en una vistosa tijera y después fue expulsado el uruguayo Gabriel Fernández, que puso a los cementeros contra las cuerdas con diez hombres para aguantar el marcador con dos goles de diferencia.
Para colmo en los minutos finales anotó su segundo gol Óscar Estupiñán para colocar el 3-4 y provocar que todos los fantasmas de Cruz Azul aparecieran de nuevo, esos que en liguillas contra Pumas, América y Chivas los han hecho pasar cada ridículo, pero que está noche se salvaron por un pelo de rana calva.
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