Nissan apunta a lo imposible con baterías de estado sólido
Nissan acelera su apuesta por baterías de estado sólido con 1,000 km de autonomía y menores costes previstos para sus eléctricos a partir de 2028
El potente motor de la Nissan Patrol Nismo 2026. Crédito: Nissan. Crédito: Cortesía
Hablar del futuro del coche eléctrico ya no es solo cuestión de diseño o software. La verdadera batalla se está librando en algo que no se ve, pero que lo condiciona todo: la batería. Y en ese terreno, Nissan acaba de mover ficha con un anuncio que puede cambiar bastante las reglas.
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La marca japonesa tiene fecha marcada en rojo. Será en 2028 cuando planea lanzar su primer modelo eléctrico con baterías de estado sólido, una tecnología que lleva tiempo generando expectativas y que ahora empieza a tomar forma real. No es un concepto lejano ni una idea en fase temprana, sino un desarrollo industrial que ya avanza con pasos concretos.
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El regreso de Nissan a la primera línea
Nissan no es nueva en esto. Fue una de las pioneras con el LEAF, un modelo que abrió camino cuando el eléctrico todavía era terreno incierto. Ahora quiere recuperar ese papel protagonista apostando por lo que muchos consideran el siguiente gran salto.
Las baterías de estado sólido están en el centro de esa estrategia. Frente a las actuales de iones de litio, prometen mayor densidad energética, mejor seguridad y tiempos de carga más reducidos. En términos simples, más autonomía en menos tiempo y con menos riesgos.

Las cifras que maneja la compañía no pasan desapercibidas. Se habla de autonomías cercanas a los 1,000 km por carga, una barrera que cambiaría por completo la percepción del coche eléctrico para muchos conductores.
Más autonomía sin penalizar peso ni tamaño
Uno de los puntos más interesantes de esta tecnología es que no se trata solo de añadir más capacidad.
Nissan asegura que sus baterías podrían duplicar la densidad energética respecto a las actuales. Eso significa recorrer más distancia sin necesidad de aumentar el tamaño o el peso del vehículo.
A esto se suma la mejora en los tiempos de recarga. Aunque no hay cifras definitivas, la marca trabaja en sistemas que permitan cargas mucho más rápidas gracias a una mejor transferencia de energía. En la práctica, menos tiempo enchufado y más tiempo en movimiento.
El factor clave, reducir los costes
Más allá del rendimiento, hay otro elemento que puede marcar la diferencia. El precio. Nissan estima que sus baterías de estado sólido podrían situarse en torno a $75 dólares por kWh en 2028, con la intención de bajar incluso a $65 dólares en una fase posterior.

Este dato es importante porque acerca el coche eléctrico a la paridad de precio con los modelos de combustión. La batería sigue siendo el componente más caro, así que cualquier reducción tiene un impacto directo en el coste final para el cliente.
Además, la compañía trabaja en nuevos procesos de fabricación como los electrodos secos, que simplifican la producción y reducen tanto el consumo energético como el impacto ambiental.
De laboratorio a la calle sin tropiezos
El gran desafío de las baterías de estado sólido no ha sido su rendimiento en laboratorio, sino su producción a gran escala. Nissan es consciente de ese obstáculo y ha planteado una hoja de ruta bastante clara.
La marca ya cuenta con instalaciones piloto en Japón donde prueba materiales, diseños y procesos. El objetivo es afinar todos los detalles antes de dar el salto a una línea de producción completa que permita llevar esta tecnología al mercado en 2028.
No es la única en esta carrera. Otros gigantes del sector también están invirtiendo fuerte en este campo, lo que deja claro que el futuro del coche eléctrico pasa por aquí.
Si todo va según lo previsto, la combinación de mayor autonomía, cargas más rápidas y costes más bajos podría ser el empujón definitivo que muchos estaban esperando para dar el salto al eléctrico.
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