Estrategias nutricionales para aumentar la masa muscular

Es fundamental iniciar con energía, mediante un desayuno bien estructurado: el 25% de las proteínas diarias por la mañana maximiza la absorción de nutrientes

Estrategias nutricionales para aumentar la masa muscular

Nutrición y masa muscular están íntimamente relacionados. Crédito: Pixel-Shot | Shutterstock

Un enfoque nutricional para incrementar la masa muscular debe ser balanceado, considerando la ingesta de proteínas, carbohidratos y grasas saludables. La distribución de estos nutrientes a lo largo del día es esencial para potenciar la síntesis de tejido muscular y prevenir el aumento de grasa no deseada.

Para ello, es fundamental iniciar el día con energía, a través de un desayuno bien estructurado, ya que facilitaría la recuperación muscular.

En este sentido, la nutricionista María José Crispín destacó a Darwin Nutrition que consumir el 25% de las proteínas diarias por la mañana maximiza la absorción de nutrientes. Recomienda que estas deberían ser combinadas adecuadamente con carbohidratos ricos en fibra y pequeñas porciones de grasas saludables.

Combinaciones efectivas

Otra especialista, como la dietista Raquel Barros, propone varias opciones para un desayuno nutritivo que combine adecuadamente proteínas, carbohidratos y grasas. Ejemplos incluyen huevos con verduras, bowlcake de chocolate y banana, y desayunos veganos con frutos secos y semillas. Aconseja la ingesta de 1.6 gramos de proteínas por kilogramo de peso corporal al día.

La Universidad de Harvard, por su parte, referenciada por el medio Infobae, sugiere que 1.2 gramos de proteínas por kilo pueden ser suficientes en adultos que entrenan fuerza. Señala que deben ser complementadas con carbohidratos complejos para aportar energía sostenida y facilitar la recuperación tras el ejercicio. Igual, deberían incorporarse grasas saludables para favorecer el equilibrio hormonal.

Entrenamiento de fuerza y nutrición

La combinación de rutinas de fuerza con una dieta enfocada en el aumento muscular es crucial. Se reitera una cantidad recomendable de 1.6 gramos de proteínas por kilogramo de peso corporal al día, alternando con carbohidratos complejos y grasas saludables para un rendimiento óptimo.

Pero eso no basta. La asesoría de un nutricionista deportivo es clave para adaptar la dieta a las necesidades individuales. Los planes alimenticios deben ser variados y flexibles, evitando aumentos bruscos en las porciones para prevenir el exceso de grasa corporal y garantizar la ingesta adecuada de micronutrientes.

Alimentos ricos en proteínas para el desayuno

Los alimentos ricos en proteínas más efectivos para el desayuno son aquellos que proporcionan saciedad prolongada, ayudan a estabilizar el azúcar en sangre y son fáciles de preparar, como el yogur griego, huevos y requesón.

Opciones destacadas

  • Yogur griego con bayas y semillas: Ofrece unos 22 g de proteína por porción (250 calorías), gracias a la caseína de digestión lenta.
  • Magdalenas de huevo y verduras: Cada unidad aporta 8 g de proteína (100 calorías), ideales para preparar con antelación.
  • Requesón con aguacate y tomate: Proporciona 18 g de proteína (280 calorías) o 11.6 g por 100 g, superando al huevo en densidad proteica.
  • Mantequilla de almendra: 20.8 g por 100 g, perfecta para untar en tostadas.
  • Salmón ahumado: 18.3 g por 100 g, con omega-3 adicionales.

¿Es efectiva la suplementación proteica?

La suplementación con proteínas puede ser efectiva en contextos concretos, pero no es necesaria ni mágica para todos.

Cuándo es útil:

  • Deportistas que buscan ganar masa muscular o mejorar la recuperación: Añadir proteína extra (polvos o alimentos ricos en proteína) junto con entrenamiento de fuerza mejora las adaptaciones y el crecimiento muscular cuando la ingesta total diaria de proteína es adecuada.
  • Pérdida de peso o control de grasa: Usar batidos o comidas proteicas para reemplazar una comida puede reducir calorías y aumentar saciedad, ayudando a preservar masa magra durante la pérdida de peso.
  • Personas con necesidades aumentadas o dificultades para comer suficiente proteína (ancianos, algunos pacientes con enfermedad crónica, recuperación postoperatoria): la suplementación puede corregir déficits y prevenir sarcopenia.

Cuándo no es necesaria o puede ser contraproducente:

  • Si ya cubres tus necesidades proteicas con alimentos integrales (carne, pescado, huevos, lácteos, legumbres, frutos secos), los suplementos no aportan beneficio extra y pueden ser un gasto innecesario.
  • Consumo excesivo o sin supervisión puede producir efectos adversos (problemas digestivos, insomnio en algunos productos, o riesgos a largo plazo si se usa mal). La cantidad debe personalizarse.

Cómo utilizarla de forma efectiva:

  • Prioriza alimentos enteros; usa suplementos como complemento cuando la dieta no alcanza las necesidades o la conveniencia lo justifique.
  • Ajusta la dosis según objetivo y peso: la población general suele necesitar ~0.8–1.2 g/kg/día; personas activas o en entrenamiento de fuerza pueden necesitar entre 1.5–2.5 g/kg/día según caso (estos rangos deben individualizarse).
  • Consulta con un profesional de salud o nutrición antes de empezar, especialmente si tienes enfermedad renal, metabólica o tomas medicación.

Breve ejemplo práctico:

  • Persona que entrena fuerza 4 veces/semana y pesa 75 kg: objetivo proteico razonable ~1.6–2.0 g/kg → 120–150 g proteína/día. Si con alimentación llega a 90 g, un batido (20–30 g) después del entrenamiento ayuda a alcanzar la meta.

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