Brian Chesky cuenta por qué Airbnb dejó atrás el lema “forget hotels” y cómo se prepara para la carrera de la inteligencia artificial

El CEO de Airbnb se sentó con periodistas en San Francisco tras anunciar el lanzamiento más ambicioso de la plataforma

Brian Chesky, CEO de Airbnb, sentado en un sofá en una sala con paredes de madera, fotografía oficial corporativa.

Brian Chesky, cofundador y CEO de Airbnb, en una fotografía oficial de la compañía. Foto: Airbnb. Crédito: Cortesía

Airbnb presentó esta semana el Summer Release 2026, el que ha catalogado como el lanzamiento más ambicioso en la historia de la plataforma. El paquete incluye la entrada formal de hoteles boutique e independientes en 20 ciudades, alquiler de autos, supermercado a domicilio vía Instacart en más de 25 ciudades estadounidenses, guardado de equipaje y traslados aeroportuarios en más de 160 ciudades. Adicionalmente, una nueva camada de más de 3,000 experiencias en monumentos y 2,500 experiencias gastronómicas, un paquete exclusivo de actividades atadas al Mundial de la FIFA 2026 en seis ciudades anfitrionas con figuras como Javier Mascherano, Rio Ferdinand, Tim Howard y Landon Donovan, y una capa de inteligencia artificial que ya atiende el 40% de las consultas de soporte al cliente en once idiomas.

Como parte de las actividades alrededor del keynote en San Francisco, Brian Chesky, CEO de la compañía, se sentó con un grupo reducido de periodistas en una mesa redonda de cerca de una hora. Estuvimos ahí. La conversación recorrió la lección que dejó París, el archivo del lema fundacional “forget hotels”, la apuesta por hoteles boutique e independientes, su lectura de la prohibición de los alquileres cortos en Nueva York, la ventana de doce meses que la compañía se da a sí misma para capturar la próxima ola de inteligencia artificial de consumo, las nuevas categorías que llegan al catálogo de experiencias, los hoteles donde se hospeda el propio CEO y su filosofía sobre el precio de la acción.

Esto fue lo más revelador que dijo.

Lo que aprendieron de París

Sobre si el rebrand del año pasado, con su apuesta por experiencias curadas y servicios muy “Airbnb”, había funcionado, Chesky respondió con una autocrítica de manual.

El lanzamiento del año pasado funcionó como rebrand. Teníamos un problema, que era que Airbnb funciona como sustantivo y como verbo a la vez, y eso es un arma de doble filo. Significa un hogar, así que teníamos que conseguir que la gente pensara que Airbnb no es solamente un hogar. Eso funcionó. Pero cuando lanzamos teníamos cien ciudades, y resultó que eran demasiadas para enfocarnos”, dijo.

“Lo que terminamos haciendo, un mes o dos después del lanzamiento, fue volver a las bases: enfocarnos en una sola ciudad para servicios y una sola ciudad para experiencias. Doblamos la apuesta por París. Y la razón es que durante los primeros dos años de Airbnb solo nos enfocamos en Nueva York, el negocio central. Lo que aprendimos es que hay tres tipos de viajeros: el que llega por primera vez a una ciudad, el que vuelve varias veces y el local. Y todos quieren cosas distintas“.

El primero quiere un landmark, un punto emblemático. El segundo quiere comida. El tercero quiere cultura local, cosas insider. Decidimos empezar por los landmarks. Nos asustaba un poco porque queríamos algo verdaderamente local y muy cool, pero la gente nos decía: ‘sí, pero no tienen la Torre Eiffel’. Así que dijimos: hagamos landmarks, pero al estilo Airbnb”.

Eso significó, en la práctica, elegir mejor a los guías, limitar el tamaño de los grupos y eliminar todo lo que sonara a turismo de masas. “Nada de grupos de veinte, nada de megáfonos, nada de cordones colgando del cuello, nada cheesy. Curamos los 3,000 mejores landmarks del mundo y nos aseguramos de tener buenas experiencias en cada uno. Después fuimos por la comida”.

La métrica que sí compartió es la que mejor explica el éxito de la apuesta parisina: “El 40% de las reservas de Airbnb Originals en París son de locales. La pregunta más grande era si podríamos conseguir que los franceses reservaran experiencias en un sitio web americano, si podríamos conseguir que los parisinos reservaran experiencias, porque durante años no lo hacían. Estamos empezando a ver ese impulso también”.

El archivo del “forget hotels”

Durante una década, el lema fundacional de Airbnb fue justamente lo contrario de lo que la compañía anunció esta semana. Ante la pregunta sobre su hotel favorito y cómo habían cambiado sus propios viajes a lo largo de los años, Chesky terminó por desmontar ese marco.

“Voy a ser honesto: yo no quería trabajar con hoteles hace diez años. Nuestro primer tagline fue ‘forget hotels‘. Pensaba que existíamos en oposición a los hoteles. Con el tiempo me di cuenta de que los hoteles no eran realmente el problema. El problema era la homogeneidad, la producción en masa total. Yo no estoy en contra de la producción en masa: quiero subirme a un avión producido en masa, no uno hecho a mano. No me importa que el servicio de dépósito de equipaje sea masivo. Pero los recuerdos deberían sentirse un poco más auténticos, un poco más hechos a mano”, dijo.

Estaba equivocado sobre los hoteles boutique. No me daba cuenta de lo cool que muchos de ellos eran en diseño, y de cómo estaban teniendo dificultades en el mercado. Pensé: ‘Dios mío, me dormí al volante, no tuve la curiosidad de ver lo grandes que son muchos de ellos'”.

La decisión de abrirse a hoteles boutique e independientes, dijo, viene de una constatación de mercado. “El mercado de boutiques estaba realmente desatendido. Las cadenas grandes prefieren que reserves directo en su sitio, por eso tienen programas de lealtad. Los hoteles boutique son demasiado pequeños para que la mayoría haya oído de ellos, y no pueden tener un programa de boutiques porque no hay suficientes otras boutiques. Cuando se corrió la voz en la industria, se sintieron como en un monopolio: en Estados Unidos es Expedia, en Europa es Booking. Querían otra opción”.

Sobre los términos comerciales, destacó que la comisión que Airbnb cobra a los hoteles boutique es de las más bajas del mercado y que su base de viajeros encaja con lo que esas propiedades buscan: “Tenemos muchos viajeros americanos y occidentales, especialmente en Europa, donde la mayoría de los huéspedes de boutique son europeos que no gastan tanto ni se quedan tanto como un americano típico. Les gusta que nuestros viajeros sean jóvenes, que tengan relaciones más largas con los hoteles, que sean más propensos a subir cosas a redes y promover la marca“.

Sobre si algún día abrirán Airbnb a las grandes cadenas, fue claro. “Las boutiques y los independientes están más en línea con la marca. Cuando alguien busca Airbnb, busca algo que se sienta un poco más local, más personal, más auténtico. La mayoría de las boutiques nunca serán tan auténticas como la casa de una persona real, pero típicamente serán mucho más auténticas que un hotel de cadena. Nunca digas nunca, pero no estoy ideológicamente en contra de las cadenas: estoy menos apasionado por las cosas que se sienten menos auténticas”.

La ventana de 12 meses y el Amazon de los servicios

Una de las tesis más comentadas de la mesa redonda fue la del “Amazon de los servicios”. Sobre cuánto de esa ambición se había acelerado porque la inteligencia artificial se movió más rápido de lo previsto, Chesky respondió con una secuencia de cifras.

“Te doy un ejemplo. El negocio central nos tomó diecisiete años construirlo. Los servicios y experiencias nos tomaron dos años. Las compras de supermercado, nueve meses. El alquiler de autos, tres meses. El guardado de equipaje y los traslados aeroportuarios, dos meses. Las próximas categorías las podemos hacer en un mes, y puede haber un día en que pasemos de la idea a la concepción en una o dos semanas”, dijo.

“Hay tres razones. Una, se vuelve un músculo. Dos, cada negocio nuevo es menos incremental: la página de hoteles que hicimos reusa componentes de experiencias. La tercera es la inteligencia artificial. Yo le dije a mi equipo que tenemos una ventana de doce meses“.

La tesis larga que sustenta esa ventana mereció una respuesta separada. “ChatGPT cambió el mundo, pero tiene un problema: no han podido descifrar cómo hacer dinero. Hay tres formas: publicidad, pero Gemini y Claude no están haciendo anuncios, así que es difícil; suscripciones, apenas el cuatro o cinco por ciento de la gente las paga, y por qué pagarías si puedes usar algo gratis; e integraciones con terceros tipo e-commerce, que ChatGPT cerró en marzo. Lo que está pasando es que OpenAI se enfocó en Codex, en codear. Todo el mundo está enfocado en código, en enterprise. De las 175 compañías de la última cohorte de Y Combinator, en cuya junta estoy, creo que 159 son empresas enterprise”.

Nadie está construyendo inteligencia artificial de consumo. La vida diaria de nadie ha cambiado tanto por internet de consumo recientemente. De hecho, creo que parte del rechazo contra la IA es que es enterprise. La IA de enterprise probablemente alimenta miedos sobre automatización de empleos. La IA de consumo es sobre enriquecer la vida de la gente, al menos podría serlo. Le dije al equipo que es un land grab y que tenemos doce meses para movernos lo más rápido posible para tener tantas verticales como podamos. No haremos todo, pero probablemente intentemos hacer todo lo que esté relacionado con viajes y estilo de vida”.

Al consultar qué hace que Airbnb tenga ventaja en esa carrera, Chesky volvió a un dato que repitió varias veces durante la sesión: “Un servicio es tan bueno como la demanda que tiene. Probablemente más gente visita Airbnb que Netflix en visitantes distintos. Fuimos visitados por 1,600 millones de dispositivos al año. No tenemos tanto tráfico porque no nos visitas todos los días, pero son miles de millones de visitantes. Ya tenemos uno de los activos más grandes, que es demanda. La otra cosa es que muchas de las compañías con las que nos asociamos quieren expandirse internacionalmente, y nosotros ya tenemos audiencia internacional”.

Por qué Airbnb prefiere asociarse antes de comprar

Ante la pregunta por la estrategia frente a la compra de empresas por parte de Expedia y cómo Airbnb decide entre construir, asociarse, comprar o invertir, Chesky desplegó un marco interno claro.

“Tenemos decenas y decenas de ideas y cosas que queremos lanzar, y para cada una pensamos: ¿deberíamos construirla? Si tiene más que ver con recuerdos y significado, probablemente la construiremos, porque va a involucrar a anfitriones. Si es sobre conveniencia, muy logística, muy operativa, como entregar comestibles a las casas, donde Instacart lo hace muy bien, probablemente nos asociaremos. La adquisición es la tercera categoría, y no hemos hecho mucho en mucho tiempo. Estamos abiertos. Nada que anunciar”, dijo.

“Mi sesgo es empezar construyendo o asociándonos, y después adquirir o invertir. Asociarse es como salir a citas antes de casarse. Funciona. No significa que las alianzas de hoy lleven a una adquisición, pero así es como pensamos al respecto”.

Sobre Uber, descartó la idea de un choque frontal: “Los servicios que anunciamos hoy no compiten con ellos. Uber puede hacer alquiler de autos, pero es una audiencia y un uso distinto. Los veo más como aliados que como competidores. Uber sería un gran socio para Airbnb“.

Por qué Chesky cita a Klein y Thompson al hablar de la prohibición en Nueva York

Sobre cuál era el mayor obstáculo para el negocio central de la compañía, Chesky aprovechó para responder al frente regulatorio que más le incomoda.

El mayor obstáculo para nuestro negocio central es la crisis de vivienda, que no creo que hayamos creado. Creo que la crisis de vivienda es una crisis global. Empezó en los años setenta en Estados Unidos. Me encantó el libro Abundance, de Ezra Klein y Derek Thompson; tuve una conversación con Thompson al respecto. Simplemente no construimos suficiente vivienda. Es cierto en ciudades de todo el mundo”, dijo.

“¿Por qué la gente piensa que Airbnb está causando un problema tan grande? Hicimos encuestas. En cada ciudad hay una percepción de que alrededor del 20% de la vivienda está en Airbnb. En la mayoría de las ciudades el máximo es 1 o 2%. El número de segundas residencias urbanas en la mayoría de las ciudades supera al número de Airbnbs, y eso asumiendo que todos están sacados del mercado, que presumiblemente la mayoría no lo están”.

En Nueva York nos culpaban de ser la razón por la que era muy caro vivir. Nunca quise que este experimento pasara, pero pasó: prohibieron Airbnb. ¿Qué le pasó a los precios de la vivienda? Subieron 8% en los últimos dos años. Se aceleraron después de la prohibición. No sé si es correlación o causalidad, y los precios de hotel subieron incluso más. ¿Somos a veces parte del problema? A veces. Creo que se sobreestima si piensas que somos parte del problema”.

No dejó de admitir que hay algo cierto en la complejidad. “También hay falta de reconocimiento de que algunas personas quieren que los precios de la vivienda suban: los propietarios. Es un problema más complejo. Creo que nuestra historia merece ser contada. Por eso empecé a poner cara a quiénes son nuestros anfitriones y voy a hacer mucho más al respecto”.

Una nota que merece estar en el récord: Chesky reveló, casi al pasar, una estadística que no había trascendido públicamente. “Me pareció bastante gracioso cuando descubrimos que el 4% de nuestros anfitriones son funcionarios públicos. Muchas de estas ciudades que nos prohíben, como Nueva York, tienen gente de su propia oficina hospedando”.

Las estrellas que vienen y la apuesta por los creadores

El paquete de experiencias del Mundial es la cara más visible de la nueva oferta. La mesa redonda arrojó luz sobre un tema que no estaba en los materiales oficiales: la conversación abierta con artistas globales para sumarse al catálogo de experiencias y la apuesta sistemática por creadores de contenido. Sobre la posibilidad de sumar figuras a la altura de Sabrina Carpenter, que ya colaboró con la plataforma el año pasado, y sobre el interés específico en estrellas latinas, Chesky no esquivó.

“Sí y sí. Definitivamente vienen más en el camino y estamos en conversaciones con algunas de las estrellas latinas más grandes del mundo para ofrecer experiencias en Airbnb. Varias de ellas también usan Airbnb. Voy a dejar que ellos mismos se lo digan al mundo en vez de decirlo yo. Pero algunas de las personas más grandes del mundo que han hecho shows de medio tiempo del Super Bowl y otras cosas usan Airbnb, son grandes fanáticos”, dijo.

“Si tuviera más tiempo en el keynote, o si fuera dentro de tres o cuatro meses, hubiera habido una cuarta sección después de landmarks, comida y eventos: creadores. Estamos sumando cientos y cientos de creadores a la plataforma. Lo que hemos escuchado de los creadores es que quieren ingresos suplementarios. La economía con las marcas ya no es lo que era, hay fatiga, hay mucha competencia. Y hay un límite: solo puedes postear hasta cierto punto antes de que se sienta muy comercial”.

Lo que más le interesa, dijo, es la dimensión humana del fenómeno. “Lo otro que hemos escuchado, incluso con más fuerza, es que los creadores quieren conocer a la gente que los sigue. Quieres saber a quién le gusta tu contenido, quién comenta. Muchas de esas personas quieren entrar en tu mundo. La tasa de conversión de los creadores es mucho más alta que la de los no creadores en Airbnb, lo cual tiene sentido: si has oído de ellos, es más probable que reserves. Y los creadores son grandes marketers, saben cómo venderse a sí mismos, crean listings muy buenos. Otra cosa que vemos es que generan demanda local: la mayoría de las experiencias atrae viajeros, pero si eres fan de alguien, reservas en tu propia ciudad. Los creadores son una puerta hacia la demanda local de experiencias”.

La teoría de por qué viajar alarga la vida

La conversación más personal de la mesa vino cuando le preguntaron por cómo habían cambiado sus viajes desde la infancia. La respuesta fue una crónica entera.

“Viajar cambió mi vida. La primera vez que me subí a un avión tenía 7 años, en 1987 o 1988, fuimos a St. Louis y yo pensé que era París. Estaba obsesionado con el diseño desde los 7 años, quería rediseñar St. Louis. Fui al Busch Stadium, vi el Gateway Arch. Mi mamá era trabajadora social y cada año la invitaban a una conferencia nacional. Le pagaban el vuelo y el hotel, así que básicamente nos colábamos en sus vacaciones. Un año fuimos a St. Louis, otro a Nueva Orleans, otro a Dallas, otro a Seattle, otro a Chicago. Así fue como conocí todas esas ciudades por primera vez”, dijo.

“Y noté algo: no solo me acuerdo de cada ciudad a la que fui, me acuerdo de los días. Y me di cuenta de que no me acuerdo de todos los días que tomé el autobús escolar. Alguien me dijo una vez que viajar hace que mi vida parezca más larga. Cualquier rutina se comprime. Si haces algo mil veces, no te acuerdas de las mil; queda comprimido en un inventario representativo. Pero cada viaje queda distinto. Si quieres que tu vida se sienta más larga, viaja a más lugares. Es una manera muy buena de vivir“.

Sobre cómo viaja hoy, dijo que ha experimentado con todo el rango de precios. “No siempre voy al lujo extremo. A veces uso guest favorites geniales, no necesito una villa de siete recámaras. Voy a ir a Ciudad de México pronto, no puedo esperar. Creo que es una de las ciudades más cool del mundo. Me gusta probar experiencias distintas, ser parte de la comunidad”.

Cerró con una cita del mitólogo Joseph Campbell: “La cueva en la que temes entrar es donde está el tesoro que buscas”. y añadió: “Eso aplica también al viaje. Cualquier cosa que te saca un poco de tu zona de confort te ofrece crecimiento. Es lo que estamos tratando de hacer”.

El precio de la acción y la filosofía de Bill Walsh

Una pregunta que realizamos sobre la apertura del IPO a anfitriones llevó a Chesky a uno de los pasajes más reveladores sobre cómo piensa la gestión.

“Que nuestra comunidad sea propietaria del negocio es muy importante para mí. Me encantaría hacerlo todavía más. Tenemos muchísimos anfitriones aquí, hace un par de horas tenía 30 o 40 anfitriones en esta sala y como 600 en la pantalla. No sé cuántos de ellos tienen acciones, pero sé que cada uno de ellos, lo que pasa en sus vidas, es importante. Airbnb es una de esas marcas del tipo ‘del pueblo, para el pueblo’. Es muy comunitario. En la terminología de inversionistas se habla de institucionales versus retail. Me gustaría que Airbnb fuera la clase de empresa donde hay una base grande de inversionistas individuales y de gente común que tiene la acción”, dijo.

Sobre el precio en sí, el contraste fue notable. “¿Es importante el precio de la acción para mí? Pueden juzgarme por mis acciones. No sé en cuánto está la acción. No podría decirte qué pasó hoy. No podría adivinar el precio. ¿Me importa? Sí. Pero también tengo una filosofía de no gastar mucha energía en cosas que no puedo controlar. No puedo controlar el precio de la acción, pero sí puedo controlar el desempeño de la compañía. Eso es lo que me obsesiona”.

“Hay un libro muy popular en círculos de Silicon Valley sobre Bill Walsh, el entrenador de los San Francisco 49ers. Se llama The Score Takes Care of Itself. Ganó varios campeonatos con Joe Montana, y aun así decía que nunca se enfocaba en el marcador. El marcador es como un buen precio de acción. Yo me enfoco en dirigir la compañía perfectamente, y si lo hago, el marcador se cuida solo. Si yo tuviera un libro, quizá se llamaría El precio de la acción se cuida solo“.

La asequibilidad en tiempos de inflación

Sobre la asequibilidad de los nuevos servicios en un momento de inflación y de menor ingreso discrecional para muchos viajeros estadounidenses, Chesky respondió con un argumento de mercado y otro de filosofía corporativa.

“Lanzamos esos cuatro servicios porque los huéspedes nos los pedían, y creo que los precios van a ser muy, muy buenos, porque esencialmente estamos dando crédito Airbnb encima de lo que ya es una opción asequible. Vamos a ser tan asequibles como cualquier alternativa en internet. Con los hoteles, las habitaciones suelen ser más caras que las casas, pero estamos trabajando para tener muchos hoteles asequibles. La garantía de igualación de precio más el 15% de crédito Airbnb es una propuesta bastante competitiva”, dijo.

También estamos enfocados en herramientas de precios para los anfitriones. Algo que notamos es que si los anfitriones cobran menos, dentro de lo razonable, tienen mayor ocupación y por lo general ganan más dinero. No es intuitivo para todos. Tratamos de crear herramientas que les muestren que la forma de ganar más no es maximizar ingresos por noche, es conseguir más noches y para eso bajar el precio. La asequibilidad es crítica y va a seguir siendo crítica para Airbnb. Ya no van a ver una tarifa de limpieza separada en Airbnb si son huéspedes: todos los precios están al frente, antes de impuestos. La asequibilidad está en nuestro ADN“.

Reconoció la inquietud por el contexto. “Estoy muy preocupado por la inflación general, por el costo de todo. También por el miedo de la gente sobre la seguridad de su empleo, probablemente por la inteligencia artificial y por otras razones. No podemos ser solución a todas las preocupaciones, pero podemos ser parte de la solución. El hospedaje puede ser una salida para que la gente genere ingresos extra. El 56% de nuestros anfitriones son mujeres, por ejemplo. Tienes mucho poder económico distribuido entre muchos segmentos demográficos, lo cual es muy convincente“.

Sobre los planes para ayudar a anfitriones nuevos más allá del asistente de inteligencia artificial, Chesky desplegó el menú de servicios offline que Airbnb empieza a pilotear: fotografía de la propiedad, diseño de interiores, mantenimiento, ayuda para registrarse ante las ciudades, co-hosting marketplace, un marketplace para emparejar anfitriones con gente que les ayude a operar.

“Mientras más anfitriones casuales tengamos, mientras más sean personas normales con un trabajo de tiempo completo, más ayuda van a necesitar. Una enfermera necesita mucha más ayuda que una empresa de gestión inmobiliaria. Sí, vamos a ofrecer más servicios. Esperamos que en el próximo año vean algunos”.

Lo que queda mirar

La mesa redonda dejó dos preguntas abiertas que conviene seguir. La primera es si la apuesta por hoteles boutique acelera o desplaza el negocio central de hospedaje en casas, en un año en que los ingresos del primer trimestre crecieron 18% interanual hasta los 2,680 millones de dólares. La segunda es si los doce meses que Chesky se da a sí mismo para capturar la próxima ola de inteligencia artificial de consumo serán suficientes para anclar a Airbnb como la app por defecto del viaje, antes de que cualquier agente generalista pueda resolver por su cuenta la pregunta del viajero.

Por lo pronto, los anuncios del 20 de mayo ya están vivos en mercados seleccionados. El alquiler de autos, la nueva home page, el itinerario compartido y las funciones de inteligencia artificial por voz llegarán a lo largo del verano. Las experiencias del Mundial abrieron reservas ese mismo día a la 1:00 PM EDT.

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