La aparición de un grano inusual en el rostro desembocó en lo peor

La protagonista enfatiza la necesidad de consultar a un profesional sobre cualquier nueva imperfección en la piel, para evitar complicaciones

La aparición de un grano inusual en el rostro desembocó en lo peor

Posibilidades de presencia de carcinoma basocelular. Crédito: MAFPHOTOART8 | Shutterstock

Jackie Bloor, residente de Gravesend, Kent (Reino Unido), notó un grano extraño en su rostro hace seis años; inicialmente lo ignoró, pensando que era un milium, un quiste cutáneo inofensivo común durante el embarazo.

Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, Bloor se preocupó al notar que el grano no solo persistía, sino que empezaba a sangrar y formar costra, despertando su inquietud y llevándola a buscar atención médica, recogió su caso Newsweek.

Un examen médico reveló que la marca en su rostro era, en realidad, un carcinoma basocelular (CBC), el tipo más común de cáncer de piel, causado por la exposición a la radiación UV del sol o de las camas de bronceado que daña el ADN de las células basales.

Importancia de la detección temprana

Bloor enfatiza la necesidad de consultar a un profesional sobre cualquier nueva imperfección en la piel, para evitar complicaciones que podrían requerir un tratamiento más invasivo.

Contó que quedó atónita cuando el grano fue avanzando. Entonces concertó una cita con un médico y, tras extirparlo para realizarle una biopsia, se confirmó su diagnóstico de carcinoma basocelular. “Fue un poco incómodo, pero se hizo rápidamente con anestesia local y me pusieron cuatro puntos. Ha cicatrizado muy bien, solo me quedó una pequeña cicatriz”, añadió.

La aparición de un grano inusual en el rostro desembocó en lo peor
Jackie Bloor
Crédito: TikTok/@jaxlouise1 | Cortesía

“Recomiendo que cualquier marca nueva se haga revisar, especialmente si sangra. Si no se trata, el cáncer puede extenderse a otras zonas y requerir una cirugía más invasiva para extirparlo”, señaló a Newsweek.

Síntomas adicionales

Además de una llaga que no cicatriza, el carcinoma basocelular puede dar señales sutiles como un bulto perlado o brillante, una zona plana rojiza o escamosa, una lesión con costra o sangrado fácil y un área dura con aspecto de cicatriz. También puede aparecer como un bulto con una pequeña depresión en el centro o con vasos sanguíneos visibles.

Signos que ayudan a detectarlo antes

  • Bulto pequeño, liso, brillante o nacarado.
  • Mancha roja o rosada que persiste y puede descamarse.
  • Lesión que sangra, forma costra y vuelve a abrirse.
  • Zona firme, blanquecina o amarillenta, parecida a una cicatriz.
  • Bulto con depresión central o borde elevado.

Qué vigilar

Estos cambios suelen aparecer en zonas expuestas al sol, como cara, cuello, manos y cuero cabelludo, y con frecuencia no duelen al inicio. Si una lesión no mejora en unas semanas, cambia de aspecto o sangra con facilidad, conviene revisarla con un dermatólogo.

Busca evaluación médica si notas una lesión nueva, una herida que no sana o un cambio persistente en un lunar, parche o bulto en la piel. La detección temprana mejora mucho la posibilidad de tratamiento exitoso.

Factores genéticos

Los factores genéticos juegan un papel importante en la predisposición al carcinoma basocelular, sobre todo cuando hay síndromes hereditarios o variantes en genes de la vía Hedgehog que alteran el control del crecimiento celular. En la mayoría de los casos, el cáncer aparece por exposición solar, pero la herencia puede aumentar mucho el riesgo y adelantar la edad de aparición.

Genes implicados. El gen más relacionado es PTCH1, cuya alteración germinal causa el síndrome de nevo de células basales o síndrome de Gorlin; también se han asociado PTCH2 y SUFU en algunos casos. En el carcinoma basocelular esporádico también pueden aparecer mutaciones somáticas en PTCH1, que favorecen la activación anómala de la vía Hedgehog y la proliferación tumoral.

Síndromes hereditarios. La predisposición genética es especialmente fuerte en el síndrome de nevo de células basales, una condición autosómica dominante con penetrancia alta y expresividad variable. Estas personas pueden desarrollar numerosos carcinomas basocelulares a edades tempranas, además de otros hallazgos como quistes mandibulares, hoyuelos palmoplantares y anomalías óseas. También se han descrito asociaciones con BAP1 y MC1R, que pueden aumentar el riesgo, aunque con una contribución menos determinante que PTCH1.

Interacción con el ambiente. La genética no actúa sola: la radiación ultravioleta sigue siendo el factor ambiental principal, y suele ser la que “desencadena” el cáncer sobre un terreno susceptible. En personas con predisposición hereditaria, la UV y otras agresiones pueden favorecer el segundo “golpe” genético que termina de inactivar la supresión tumoral. Por eso, la historia familiar, la piel clara y los antecedentes de múltiples cánceres cutáneos tempranos son señales que hacen pensar en una predisposición genética.

Cuándo sospecharla. Conviene sospechar un componente genético si el carcinoma basocelular aparece a edad temprana, si hay múltiples tumores o si existe historia familiar de cáncer de piel o de síndrome de Gorlin. En esos casos suele ser útil la evaluación por dermatología y, en algunos pacientes, el estudio genético y el consejo familiar.

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