El nuevo hack de PS5 abre la puerta a los juegos pirata en consolas sin actualizar

Un jailbreak llamado Relapse permite ejecutar software no autorizado en PS5 y PS5 Pro con firmware antiguo.

El jailbreak permite poder ejecutar juegos piratas desde la PS5 siempre y cuando no actualices la consola

El jailbreak permite poder ejecutar juegos piratas desde la PS5 siempre y cuando no actualices la consola Crédito: Shutterstock

El nuevo hackeo de PS5 vuelve a poner a Sony frente a uno de los problemas más delicados de cualquier consola moderna. El exploit, conocido como Relapse, abre la puerta a ejecutar código no autorizado en equipos que se mantienen en versiones antiguas del sistema, algo que incluye la posibilidad de cargar copias no legítimas de juegos, además de aplicaciones caseras y herramientas de desarrollo.

El nuevo hack de PS5 permite usar juegos pirata en consolas sin actualizar

La escena de modificación de PlayStation 5 ha dado un salto enorme con Relapse, un jailbreak que funciona en PS5 y PS5 Pro con firmware entre las versiones 7.00 y 13.60. Eso deja dentro a una cantidad considerable de consolas que no instalaron las actualizaciones más recientes de Sony, especialmente unidades que llevaban meses sin conectarse a internet o que tenían desactivadas las descargas automáticas.

La clave está en que el método no es compatible con las versiones 14.00 y posteriores. Sony lanzó el firmware 14.00 a mediados de septiembre y, poco después, una actualización 14.10 que incorpora correcciones de seguridad adicionales. En la práctica, quienes ya actualizaron su PS5 a estas versiones no pueden utilizar Relapse por ahora.

Esto crea una situación curiosa para los usuarios interesados en el jailbreak. Una PS5 sin actualizar puede ser más atractiva para la comunidad de modding, pero al mismo tiempo queda limitada respecto al ecosistema oficial. No podrá entrar normalmente a PlayStation Network, descargar parches actuales, acceder a funciones online ni ejecutar ciertos lanzamientos que exigen un firmware más reciente.

Relapse también destaca por su compatibilidad. Los jailbreak anteriores de PS5 solían depender de versiones de software muy concretas y bastante antiguas. Esta nueva vía cubre desde firmware 7.00 hasta 13.60, una ventana mucho más amplia que incluye muchas PS5 estándar y PS5 Pro vendidas antes de las últimas revisiones del sistema.

El resultado más polémico es evidente. Si una consola puede ejecutar software sin la validación de Sony, también puede cargar paquetes de juegos no autorizados. Por eso el nuevo hack de PS5 ha llamado tanto la atención, incluso más allá de los foros especializados. No se trata solo de emuladores o utilidades curiosas. La puerta que se abre afecta directamente al modelo de distribución digital de Sony, los estudios y las editoras.

Qué es un jailbreak de PS5 y cómo logra saltarse la seguridad de Sony

Un jailbreak es un proceso que aprovecha vulnerabilidades del sistema para obtener permisos que el fabricante bloquea de forma intencionada. En una consola como PS5, esos permisos permiten alterar el entorno cerrado diseñado por Sony y ejecutar software que no cuenta con una firma digital autorizada.

Dicho de una forma sencilla, una PS5 convencional solo ejecuta contenido aprobado por PlayStation. Juegos comprados en PlayStation Store, discos originales, aplicaciones oficiales y actualizaciones firmadas por Sony. Con un jailbreak, ese filtro deja de ser totalmente efectivo, ya que el sistema puede aceptar código externo.

Relapse funciona como una cadena de vulnerabilidades. El primer acceso se produce mediante una debilidad de WebKit, el motor que utiliza el navegador integrado de la consola. A partir de ahí, el exploit escala sus privilegios hasta obtener acceso de lectura y escritura al kernel, una de las capas más protegidas del sistema operativo. Con ese nivel de control, es posible cargar aplicaciones ELF y herramientas como etaHEN, utilizadas por la comunidad homebrew.

Ese acceso no convierte a la PS5 en una consola modificada de manera permanente. El jailbreak es de tipo tethered o temporal. Tras un reinicio completo, el usuario debe volver a ejecutar el exploit para recuperar las funciones desbloqueadas. Esto implica que no existe una instalación mágica ni una modificación permanente que sobreviva para siempre sin repetir el proceso.

Entre las capacidades que puede habilitar un jailbreak se encuentran las siguientes.

  • Ejecutar aplicaciones homebrew creadas por desarrolladores independientes
  • Usar emuladores y herramientas de preservación digital
  • Acceder a ajustes de depuración normalmente ocultos
  • Cargar utilidades de desarrollo, mods y servidores FTP
  • Ejecutar paquetes de software sin licencia oficial, incluidas copias pirata de juegos

La última posibilidad es la que genera el mayor conflicto. Aunque los repositorios de investigación suelen presentar estos desarrollos como herramientas educativas o de análisis de seguridad, ejecutar copias no autorizadas de videojuegos vulnera los derechos de autor y las condiciones de uso de PlayStation.

Por qué actualizar la PS5 bloquea el jailbreak y limita los juegos pirata

Sony combate este tipo de vulnerabilidades mediante actualizaciones del firmware. Cada nueva versión puede cerrar fallos conocidos, cambiar componentes internos y dificultar que un exploit previamente funcional siga teniendo efecto. Es justamente lo que ha ocurrido con Relapse.

Según los reportes sobre esta vulnerabilidad, la compatibilidad oficial del exploit termina en firmware 13.60. La versión 14.00, distribuida posteriormente por Sony, ya no entra dentro del rango vulnerable conocido, mientras que la actualización 14.10 añade nuevos ajustes de seguridad.

Para un usuario normal, instalar la actualización sigue siendo la decisión más recomendable. Mantener la consola al día mejora la seguridad, permite usar funciones online, corrige errores y garantiza compatibilidad con los juegos recientes. La contrapartida para quienes siguen la escena homebrew es clara. Una vez instalada una versión nueva del sistema, no existe una forma oficial de volver atrás.

También hay un límite práctico importante. Los juegos nuevos suelen requerir versiones específicas del firmware para instalarse o funcionar. Esto hace que una PS5 detenida en 13.60 pueda acceder a ciertas capacidades de modificación, pero no necesariamente a todos los estrenos, parches o funciones online. Algunos títulos físicos pueden mantener requisitos más bajos que sus equivalentes digitales actualizados, aunque esa situación cambia de juego a juego.

La noticia, por tanto, no significa que todas las PS5 puedan piratearse ni que cualquier consola sea compatible con el método. Solo los equipos que no han actualizado más allá del firmware 13.60 forman parte del rango público atribuido a Relapse. Las consolas con firmware 14.00 o superior quedan fuera de esta vía concreta, al menos con la información disponible hasta ahora.

Para Sony, el desafío está en la amplitud del rango afectado. Para los jugadores, el mensaje es mucho más simple. Actualizar mantiene la PS5 dentro del ecosistema oficial y protegido. Quedarse en un firmware antiguo puede abrir la puerta al jailbreak, pero también supone renunciar a buena parte de lo que define a una consola conectada en 2026.

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