Tarjeta Roja: La Liga MX es la liga de las tranzas

Cruz Azul y Veracruz dan la nota con escándalos que nada tienen que ver con el fútbol

Fidel Kuri Grajales propietario del Veracruz.
Fidel Kuri Grajales propietario del Veracruz.
Foto: Edwin Bazan / Imago7

Es oficial: en la Liga MX todo mundo puede hacer lo que quiera y no tiene repercusión, al menos en el aspecto legal.

Esta fecha FIFA que alejó el foco de lo futbolístico, sacó a la luz temas de lo más incómodos de un par de instituciones que no tienen nada de ejemplares últimamente.

Primero, El Cruz Azul, del que cada vez salen más trapitos al sol y sus dueños directivos, presidentes o lo que quiera que sean, son incapaces de dar explicaciones lógicas de lo que pasa en el equipo, pues su vicepresidente Víctor Garcés, se apareció en televisión para decir que la demanda que había interpuesto en contra del presidente del equipo (y su cuñado, por cierto) Billy Álvarez, fue para protegerlo de otras ‘facciones’ que lo quieren sacar de la alta cúpula de la cooperativa cementera a la que pertenece el equipo.

Luego, también salió a relucir que ellos mismos (Garcés y Álvarez), crearon una empresa en el paraíso fiscal de las Islas Caimán que aseguraba por 1 millón de dólares al equipo si es que ganaba una final, pero por ¡40 millones si la perdía! demasiado sospechoso para ser una casualidad.

Y lo que está pasando en Veracruz, de verdad es de no creerse, la directiva del equipo le debe el sueldo a algunos de sus jugadores desde agosto de 2018 y ahora que la liga ha querido intervenir, averiguó que los acuerdos de los jugadores con la directiva del equipo son verbales, por lo que no hay fianza que se pueda cobrar para cubrir los adeudos… es inaudito.

Pero lo es más que la liga o cualquier otra instancia jurídica, no pueda intervenir parara desafilar al equipo o lo que haya que hacer para que se le pague a los jugadores, muchos de ellos, incluso abandonaron sus departamentos pues ya no podían pagarlos.

Si a esto le agregamos el pacto entre caballeros, los promotores fantasmas, el pago por la permanencia, las acusaciones de lavado de dinero que nunca se persiguieron, estamos ante una liga que más allá de lo deportivo, es una mina de oro para unos cuantos y una pesadilla para la mayoría.

Lee todas las columnas de Tarjeta Roja aquí