La Casa Blanca recortó a $1.7 billones de dólares el plan de infraestructura para convencer a los republicanos a votar por él

Para reducir los recursos destinados para el plan original, de $2.3 billones de dólares, los asistentes de Joe Biden eliminaron los fondos para la banda ancha rural, puentes y carreteras

La Casa Blanca recortó a $1.7 billones de dólares el plan de infraestructura para convencer a los republicanos a votar por él
Jen Psaki, portavoz de la Casa Blanca.
Foto: Alex Wong / Getty Images

Los asistentes del gobierno de Joe Biden que trabajan en un acuerdo de infraestructura bipartidista hicieron una contraoferta el viernes a los senadores republicanos, reduciendo la propuesta inicial de la Administración Biden en $600 mil millones de dólares.

Esta última oferta costaría $1.7 billones de dólares durante una década, según un memorando de la Casa Blanca dirigido a la senadora republicana Shelley Moore Capito, de Virginia Occidental, quien encabeza las negociaciones por el Partido Republicano.

Un asistente de Moore Capito respondió a la oferta en un comunicado el viernes, calificando la propuesta de la Casa Blanca como “muy por encima del rango de lo que puede aprobar el Congreso con apoyo bipartidista. Según la reunión de hoy, los grupos parecen más separados después de dos reuniones con el personal de la Casa Blanca que después de una reunión con el presidente Biden”, dijo el asistente, según reportó CNBC.

La Casa Blanca accedió a cambiar varias inversiones en este recorte del plan de infraestructura de $1.7 billones de dólares para lograr el apoyo de la oposición republicana.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, anunció esta contraoferta del gobierno del presidente Joe Biden en una rueda de prensa y dijo que con ella se busca lograr un consenso para sacar adelante el ambicioso plan de infraestructura propuesto.

Biden accede al recorte del plan de infraestructura inicialmente previsto pero también, aseguró Psaki, se mantiene “firme” en su empeño de invertir en áreas que considera “vitales” para la reconstrucción de infraestructuras e industrias claves para el futuro y para hacer que el país sea más productivo y “más competitivo con China”.

Explicó que la propuesta reduce los fondos en algunas infraestructuras tradicionales -como carreteras, puentes y otros proyectos- para acercarse a las cifras que pedían los republicanos.

El gobierno también está dispuesto a cambiar el destino de algunas inversiones destinadas a la investigación y el desarrollo en la industria manufacturera y las pequeñas empresas, para centrarlas en dos propuestas legislativas que ya hay sobre la mesa relativas a la formación en materia tecnológica, como inteligencia artificial y semiconductores.

Pero también la Casa Blanca aclaró qué no acepta comprometer en este recorte del plan de infraestructura.

Por ejemplo, la Casa Blanca aún no ha bajado de los $400 mil millones de dólares que Biden propuso para financiar el cuidado de ancianos en el hogar y en la comunidad. Los republicanos argumentan que esto no cumple con la definición de “infraestructura”.

La oferta de Biden también mantiene la línea sobre los fondos que ha propuesto para vehículos eléctricos, hospitales de veteranos y capacitación de la fuerza laboral, todos los cuales los republicanos han cuestionado.

Psaki aseguró que todos los cambios que ha propuesto la Casa Blanca buscan encontrar esos puntos en común que permitan la aprobación del plan.

Los republicanos han propuesto su propio proyecto de ley de infraestructura de $568 mil millones de dólares, con un enfoque limitado en infraestructura dura, banda ancha rural y tránsito.

La contraoferta de la administración demócrata supone una reducción de medio billón de dólares en el ambicioso plan con el que Biden pretende transformar las infraestructuras del país, y que el presidente quiere financiar con la subida de impuestos a las grandes empresas.

Una subida que en el plan inicial plantea elevar el impuesto de sociedades del 21 al 28 %, así como limitar las maniobras de evasión fiscal.

Con información de EFE y CNBC