Alimentos reducidos en grasa no siempre serían tu mejor opción para cuidar tu peso y salud

Productos procesados “sin grasa” o “reducidos en grasa” podrían afectar tus niveles de azúcar en sangre, favorecer tu aumento de peso y enfermedades, según advierte Harvard

Algunos productos procesados pueden ser reducidos en grasa pero con alto contenido en azúcar.
Algunos productos procesados pueden ser reducidos en grasa pero con alto contenido en azúcar.
Foto: Shutterstock

Muchos productos altamente procesados reducidos en grasa no siempre serían la mejor opción para controlar tu peso y cuidar de tu salud. Estos productos a menudo contienen mucha azúcar y otros ingredientes no saludables.

La Escuela de Salud Pública de Harvard comparte que cuando los fabricantes de alimentos reducen la grasa, a menudo la reemplazan con carbohidratos del azúcar, granos refinados u otros almidones.

“Sin grasa” también puede significar sabor. WebMD señala que para compensar eso, los fabricantes de alimentos tienden a verter en los productos ingredientes como azúcar, harina, espesantes y sal.

Lo negativo de consumir estos productos es que como explica Harvard, “nuestros cuerpos digieren estos carbohidratos refinados y almidones muy rápidamente, lo que afecta los niveles de insulina y azúcar en la sangre y posiblemente provoquen aumento de peso y enfermedades.

Tu cuerpo necesita grasa y no todas las grasas son malas

Una pequeña cantidad de grasa es una parte esencial de una dieta sana y equilibrada. Las grasas dietéticas son esenciales para darle energía a tu cuerpo y apoyar el crecimiento celular. La Asociación Estadounidense del Corazón señala que las grasas también ayudan a proteger los órganos y ayudan a mantener el cuerpo caliente.

Las grasas ayudan a absorber algunos nutrientes y también a producir hormonas importantes. Hay vitaminas que solo se pueden absorber con la ayuda de grasas, como la vitamina A, vitamina D y vitamina E.

Harvard recomienda que en lugar de adoptar una dieta baja en grasas, es más importante concentrarse en comer grasas “buenas” beneficiosas y evitar las grasas “malas” dañinas.

Las grasas insaturadas o grasas buenas se consideran grasas beneficiosas porque pueden mejorar los niveles de colesterol en sangre, aliviar la inflamación y estabilizar el ritmo cardíaco. Los alimentos ricos en grasas buenas son los aceites vegetales (como el de oliva), aguacate, pescado graso (salmón, sardinas, trucha, caballa, atún), nueces y semillas.

Las grasas trans o grasas malas aumentan el riesgo de enfermedades, aun cuando se consumen en pequeñas cantidades. Se encuentran principalmente en alimentos procesados ​​elaborados con grasas trans de aceite parcialmente hidrogenado.

Cuando se comen demasiadas grasas saturadas pueden aumentar el colesterol LDL “malo” en la sangre, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Estas grasas se encuentran principalmente en carnes rojas, mantequilla, queso y helado. También el aceite de coco y el aceite de palma también son ricos en grasas saturadas.

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