Estados Unidos regresa al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, tras críticas de Trump

Washington obtuvo un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, tras la áspera relación que hubo entre el organismo y el expresidente Donald Trump.

Linda Thomas-Greenfield, enviada de EE.UU. ante la ONU.
Linda Thomas-Greenfield, enviada de EE.UU. ante la ONU.
Foto: BRENDAN SMIALOWSKI / AFP / Getty Images

Mientras fue presidente de Estados Unidos, Donald Trump criticó duramente a las Naciones Unidas e incluso retiró del organismo al país. Esta semana, sin embargo, Washington obtuvo un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Junto a otras 17 naciones, EE.UU. consiguió un lugar en votaciones no exentas de críticas.

Linda Thomas-Greenfield, enviada de Estados Unidos, aseguró que con esto se cumple una promesa de campaña del presidente Joe Biden, de reunirse con el organismo.

En un comunicado tras la votación, el secretario de Estado Anthony Blinken afirmó que el país trabajará “duro para asegurarnos de que el consejo defienda sus más altas aspiraciones y apoye mejor a quienes luchan contra la injusticia y la tiranía en todo el mundo”.

Con sede en Ginebra, este consejo se creó en 2006 en reemplazo de una comisión que fue desacreditada debido a que algunos integrantes tenían inquietantes antecedentes en la materia.

Sin embargo, pronto el nuevo consejo enfrentó críticas en el mismo sentido.

“La falta de competencia en la votación de este año al Consejo de Derechos Humanos es una burla para la ‘elección mundial’. Elegir a graves violadores de los derechos humanos como Camerún, Eritrea y los Emiratos Árabes Unidos envía una terrible señal de que los Estados miembro de la ONU no toman en serio la misión fundamental del consejo de proteger los derechos humanos”, criticó enfático Louis Charbonneau, director de Human Rights Watch para Naciones Unidas.

Por ejemplo, Charbonneau indica que el gobierno camerunés ha reprimido a opositores y disidentes; a las tropas eritreas se les señala de atrocidades en la vecina Tigray, en Etiopía, entre otros.

Es una regla que los asientos deben repartirse por regiones para garantizar representación geográfica.

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