La inflación escala en México y toma poder camino a las elecciones presidenciales
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó a mediados de diciembre que los precios al consumidor escalaron 4.46% a tasa anual después de tres quincenas continuas en ascenso y sorprendió porque previamente mantenía una buena racha con su menor nivel desde marzo de 2021
De acuerdo con cifras del INEGI, la inflación creció por el incremento en el costo de los alimentos. Crédito: ALFREDO ESTRELLA | AFP / Getty Images
MÉXICO- En las cenas de Navidad y Año Nuevo, víspera del arranque de las campañas presidenciales como uno de los procesos políticos más complicados del país para 2024, un invitado no deseado se instaló en las mesas de los mexicanos: la inflación.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó a mediados de diciembre que los precios al consumidor escalaron 4.46% a tasa anual después de tres quincenas continuas en ascenso y sorprendió porque previamente mantenía una buena racha con su menor nivel desde marzo de 2021.
El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador había previsto en septiembre pasado a través de la Secretaría de Hacienda una inflación del 3.8% en una proyección más optimista. El incremento lo mete en apuros en su plan para cerrar con broche de oro la economía social al final de su sexenio.
“Para el gobierno todo esto es parte de su capital político y de las campañas electorales del oficialismo”, señaló Raymundo Tenorio, catedrático del Instituto Tecnológico de Monterrey. “Cualquier impacto económico puede ser contraproducente”.
La inflación impacta en el poder adquisitivo de las personas, ya que la cantidad que se usaba para comprar ciertas cosas ya no es suficiente mientras que, para las empresas, el impacto es en el aumento de precios de materias primas, como el combustible, la electricidad, alimentos y otros materiales que afectan los costos de servicios y productos.

La administración de AMLO, quien busca que la continuidad de su gobierno a través de la candidatura de Morena con Claudia Sheinbaum, había mantenido controlada la inflación con tasas de interés históricas (11.25%) en tanto empujaba durante todo el sexenio el incremento al salario mínimo hasta tripicarlo y esperaba coronar la jornada de 40 horas en lugar de 48 en 2024.
De acuerdo con cifras del INEGI, la inflación creció por el incremento en el costo de los alimentos, principalmente la cebolla (35.86%), los nopales (20.49%), el chile poblano (19.67%) y el jitomate (6.87%). En el caso de los servicios fue el transporte aéreo (38.84%), restaurantes (0.53%) y loncherías, fondas y taquerías (0.48%).
“Cuando hay momentos de alta inflación se habla de un incremento en los precios de manera descontrolada provocando un desbalance en la economía de las familias, ya que los ingresos no suben de la misma manera y velocidad que los precios del mercado”, detalla un informe sobre la inflación de la banca BBVA.
AGRICULTURA
De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), especializado en el tema, el alza de los precios en frutas y verduras está relacionado con las condiciones climáticas que generan menos producción mientras existe cada vez más demanda en el mercado internacional, principalmente en Estados Unidos, donde no hay impuestos por el tratado comercial.
Cita el incremento del precio del frijol que se registró en octubre y fue la más elevada en 31 meses. “Tuvo que ver directamente con la menor oferta de legumbre por la sequía en los Estados del centro norte, como Zacatecas”, dijo Juan Carlos Anaya, presidente del organismo.
Zacatecas ocupa el primer puesto en producción de frijol, con 307,495 toneladas en 2022; seguida por Sinaloa, con 165 mil 745. Ambas entidades producen el 49% del total nacional y se encuentran con serios problemas de falta de agua por lo que disminuyó su rendimiento.
“La menor oferta de frijol provocó un aumento en los precios a lo largo de la cadena comercial”, ejemplificó.
Lo mismo ocurrió en diciembre con la cebolla, el nopal y el jitomate, cuyas producciones más altas se dan en el norte de México y en donde más escasea el recurso hídrico. Estos son: Tamaulipas, Sinaloa, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Sonora.
El nivel de almacenamiento actual de las presas monitoreadas por GCMA en los principales estados de importancia agrícola es de poco menos del 35%, un promedio más bajo que en los últimos cinco años y aunque recientemente los frentes fríos han ayudado a que no bajen más, no es suficiente.
La agricultura mexicana está viviendo un periodo de alta demanda en las exportaciones que también empujan los mercados en la ley de oferta y demanda.

Las hortalizas que más subieron el valor por la inflación como la cebolla, el chile y el jitomate se encuentran en el “top five” de las exportaciones de hortalizas registradas en 2023. La primera ingresó $1,808 millones de dólares en octubre; la segunda $901 millones de dólares en el mismo periodo y la cebolla $281 millones.
Particularmente la cebolla mexicana aporta, por ejemplo, una de cada 50 toneladas de las que se consumen en el mundo y a la vez es una de las verduras más solicitadas en México como base de su gastronomía junto con el jitomate y el chile.
Productores agrícolas coinciden en que a la sequía y la alta demanda se agrega la inflación internacional que viene desde la pandemia y después se agravó por la guerra entre Ucrania y Rusia porque el costo de fertilizantes y agroquímicos se fue a las nubes.
“Lo que nos costaba producir un kilo de jitomate en hidroponía hace tres años era de entre cinco y seis pesos pero ahora cuesta 10”, dijo José Estrada, un productor medio del estado de Hidalgo que hasta el año pasado exportaba a Texas.
Ahora los vende en el mercado local, en la Ciudad de México, en la Central de Abastos, en las tiendas de autoservicio, en Sinaloa, Jalisco, Monterrey y Torreón porque ya no le conviene pagar el transporte hasta Estados Unidos.
“Es muy complicado el momento que estamos viviendo porque hay demanda pero no se puede producir tanto como quisiéramos”, advirtió. “Creo que esa será la tendencia en el futuro aquí y en todo el mundo”.
En en septiembre pasado, Egipto prohibió durante tres meses la exportación de cebollas, que son base de su alimentación, después de que éstas aumentaron sus precios en el mercado local en más de un 200 % durante un año y casi un 40% en un mes.
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