El clásico Toyota Land Cruiser 76 se vuelve un 4×4 de lujo
Una empresa australiana decidió llevar al Toyota Land Cruiser Serie 76 a un nivel completamente distinto, manteniendo su mecánica robusta e inalterable
El clásico Land Cruiser 76. Crédito: Toyota. Crédito: Cortesía
Pocas camionetas pueden presumir de una historia tan larga y respetada como el Land Cruiser Serie 70. En un mercado dominado por SUVs cada vez más sofisticados y complejos, este modelo se mantiene como un símbolo de resistencia, sencillez mecánica y capacidad todoterreno real.
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Precisamente por eso, cualquier intervención profunda sobre su estructura suele generar debate entre los puristas. Sin embargo, esta vez la transformación apunta a un público distinto, uno que busca lo mejor de ambos mundos: rudeza extrema y confort de alto nivel.
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La responsable de esta reinterpretación es PVS Automotive, una compañía australiana especializada en personalizaciones exclusivas. Su punto de partida fue un Toyota Land Cruiser Serie 76 Wagon GXL, una de las últimas versiones disponibles sin sistema AdBlue para su motor turbodiésel, un detalle muy valorado en ciertos mercados por su simplicidad y fiabilidad a largo plazo.
Un diseño que impone respeto
El Land Cruiser Serie 76 pertenece a la misma generación presentada en 1984, y aunque ha recibido pequeñas actualizaciones con el paso de los años, su diseño cuadrado y funcional se ha mantenido prácticamente intacto durante cinco décadas. En esta preparación, esa base clásica se utiliza como lienzo para construir una imagen aún más intimidante.
Los cambios exteriores son numerosos y no pasan desapercibidos. El frente incorpora un nuevo bómper de aspecto más robusto, acompañado por estribos laterales tubulares que refuerzan su carácter off-road. En el techo destaca un enorme portaequipajes, pensado tanto para expediciones largas como para potenciar la estética aventurera del modelo.
A los costados se añaden soportes de almacenamiento externos, mientras que la parte trasera suma una cubierta específica para la rueda de repuesto y una escalera integrada que facilita el acceso al techo.
El conjunto se completa con un esnórquel funcional, ideal para cruces de agua, y una pintura negra que refuerza su presencia. Los rines forjados en color negro, calzados con llantas todoterreno, rematan una imagen tan agresiva como elegante. Como detalle final, toda la carrocería está protegida por una película PPF autorreparadora, pensada para resistir el uso extremo sin comprometer el acabado.

Un interior que rompe con el minimalismo
Si el exterior impone, el habitáculo sorprende. El interior del Land Cruiser Serie 76 siempre se caracterizó por su enfoque utilitario y austero, pero en esta modificación ese concepto desaparece por completo. PVS Automotive apostó por una transformación total, orientada al lujo y al diseño.
Los asientos originales fueron reemplazados por butacas deportivas Recaro Cross Sportster GK100, que ofrecen mayor sujeción y un acabado claramente premium. El volante incorpora detalles en fibra de carbono, mientras que el techo, el tablero y los paneles de las puertas están tapizados en Alcántara Azul Oscuro, con costuras en color naranja que generan un contraste visual muy marcado.
Los cinturones de seguridad y distintos detalles del tablero siguen el mismo esquema cromático, envolviendo a los ocupantes en una atmósfera exclusiva, muy alejada de la rudeza espartana del modelo de serie. El resultado es un interior que combina deportividad, lujo y una identidad visual muy definida.
Tecnología sin perder el espíritu práctico
Además del cambio estético, esta preparación incluye una actualización tecnológica importante. El sistema de infoentretenimiento ahora se gestiona desde una pantalla central de 9 pulgadas, que incorpora funciones avanzadas de conectividad y mejora notablemente la experiencia a bordo frente al equipamiento original.
En la parte trasera, el enfoque sigue siendo práctico. Se integra un sistema de cajones pensado para expediciones o trabajo pesado, y el portón trasero incluye una mesa de picnic desplegable, un guiño claro al uso recreativo y aventurero del vehículo.

Mecánica intacta, confiabilidad garantizada
A diferencia de otros proyectos de este tipo, aquí no hay cambios mecánicos. El Land Cruiser Serie 76 mantiene su motor turbodiésel de 2.8 litros, que desarrolla 201 HP y 500 Nm de torque. Este propulsor está asociado a una transmisión automática de seis velocidades y a un sistema de tracción integral permanente con diferencial central bloqueable.
Esta decisión refuerza el enfoque del proyecto: mejorar diseño, confort y exclusividad sin comprometer la legendaria confiabilidad y capacidad todoterreno del modelo. En esencia, sigue siendo el mismo 4×4 capaz de enfrentarse a los terrenos más difíciles.
Eso sí, todo este nivel de personalización tiene un costo elevado. Según la empresa australiana, el precio estimado de esta intervención ronda los $130,000 dólares, una cifra que triplica el valor aproximado del vehículo base.
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