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Pagar todo en efectivo en EE.UU.: lo bueno, lo malo y lo oculto

Pagar solo en efectivo puede ayudarte a gastar menos, pero también tiene costos ocultos. Te contamos lo bueno, lo malo y lo que pocos dicen

Pagar con efectivo

Aunque pagar con dinero en efectivo tiene unas ventajas, también hay contras de gran peso. Tú decides qué hacer. Crédito: Shutterstock

Seguro conoces a alguien que lo dice con orgullo: “Yo no uso tarjetas. Todo lo pago en efectivo”. Suena responsable, suena ordenado. Y en muchos casos, lo es. Vivir solo con billetes puede ayudarte a poner freno a gastos innecesarios. Pero, como casi todo en temas de dinero, no es blanco o negro. Hay ventajas claras, sí, pero también costos que no se ven a simple vista.

En EE.UU., donde el plástico manda, pagar todo en efectivo es ir contracorriente. A veces funciona de maravilla; otras veces, te deja perdiendo sin que te des cuenta.

El billete duele más que la tarjeta y eso ayuda al control

Seamos honestos. No es lo mismo pagar con un billete de $20 dólares que pasar una tarjeta y seguir con tu día. Cuando el dinero sale de tu mano, lo sientes. Lo ves. Y eso cambia todo.

Por eso, mucha gente gasta menos cuando usa efectivo. Vas al supermercado, llevas $100 dólares y compras con más cabeza. Cuando el dinero se acaba, se acaba. No hay un “luego lo pago”. No hay tentaciones extra.

Además, el efectivo mata las compras impulsivas en línea. No puedes estar en el sofá, ver una oferta y comprar en dos clics. Si de verdad quieres algo, tienes que salir, manejar, pagar. Esa pequeña molestia ahorra más dinero del que imaginas.

Nadie te dice que dejas dinero sobre la mesa

Ahora viene la parte incómoda. En EE.UU., no usar tarjetas significa perder recompensas. Y no hablamos de migajas.

Piénsalo así. Si gastas unos $2,000 dólares al mes en cosas normales y usas una tarjeta que devuelve 2%, al año podrías recibir unos $480 dólares. Eso paga parte de unas vacaciones, regalos de Navidad o varios recibos.

Con efectivo, ese dinero simplemente desaparece. Algunos negocios ofrecen descuentos por pagar en cash, pero no es lo común. Y cada año, más comercios prefieren no manejar efectivo.

Andar con tanto cash no es tan buena idea

Un día normal puede vaciar tu cartera rápido. Gasolina, supermercado, materiales para la casa. Fácilmente se te van $400 o $600 dólares. Ahora imagina cargar eso en efectivo todo el tiempo.

No es práctico. Tampoco es seguro. Y ni hablemos del método de guardar en casa todo el dinero del mes en sobres. Funciona, sí. Pero también es mucho que manejar y un riesgo si algo pasa.

Cuando algo sale mal, el efectivo no te salva

Aquí va uno de los puntos más importantes. Las tarjetas tienen algo que el efectivo no. Protección.

Si compras algo y llega dañado. Si pagas a un contratista y no termina el trabajo. Si un negocio no quiere responder. Con tarjeta, puedes disputar el cargo. El banco investiga y muchas veces recuperas tu dinero.

Con efectivo, no hay a quién llamar. El dinero ya se fue. Si el comercio no coopera, te quedas con el problema. Esa tranquilidad que dan las tarjetas solo se valora cuando de verdad la necesitas.

El equilibrio suele ganar

Usar solo efectivo puede ser una buena etapa. Especialmente si estás ordenando tus finanzas o saliendo de deudas. Pero vivirle miedo a las tarjetas tampoco es la solución.

El punto ideal para muchos es simple. Usar tarjetas con cabeza. Gastar solo lo que puedes pagar. Liquidar el balance cada mes. Aprovechar recompensas y protección sin perder el control.

En EE.UU., el dinero no solo se trata de cuánto ganas. También de cómo lo usas. Elegir bien tus métodos de pago puede marcar una diferencia enorme en tu tranquilidad y en tu bolsillo.

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