Descuentos y decepción: Tesla no conecta con este país
Con más de 1,463 millones de habitantes y un mercado automotor en plena transformación, la India parecía un territorio ideal para la expansión de Tesla
Tesla Model S. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
La India ha estado figurando desde hace un tiempo en la hoja de ruta de Tesla como una de las grandes oportunidades para consolidar su presencia global. No solo por el tamaño de su población —1,463 millones de personas—, sino por el crecimiento acelerado de su clase media urbana y el impulso gubernamental a la movilidad eléctrica.
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Con ese telón de fondo, la llegada oficial de la marca en 2025 despertó una enorme expectativa tanto en el sector automotor como entre los consumidores.
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Pero la realidad ha sido muy distinta al guion previsto en Silicon Valley. La estrategia de entrada fue deliberadamente conservadora: apertura de apenas tres concesionarios, comercialización de un único modelo —el Model Y— y un cupo anual de importación limitado a solo 500 unidades. Aun así, incluso bajo esos parámetros moderados, los resultados han sido alarmantemente bajos.
Según datos publicados por medios locales, Tesla apenas ha logrado vender 227 vehículos desde el inicio de sus operaciones comerciales en el país. Una cifra que contrasta de forma brutal con el tamaño del mercado y con las proyecciones internas que manejaba la compañía para su expansión asiática.
Ventas testimoniales y descuentos anticipados
La escasa respuesta del público obligó a Tesla a tomar una decisión poco habitual para una marca que durante años se caracterizó por listas de espera y demanda superior a la oferta: aplicar descuentos.
Actualmente, cerca de un tercio de los vehículos disponibles en inventario —poco menos de 300 unidades— se comercializan con rebajas cercanas a los $2,200 dólares por unidad, una conversión aproximada de los incentivos aplicados originalmente en moneda europea. La medida busca estimular un mercado que, hasta ahora, se ha mostrado frío frente al producto estadounidense.

Este ajuste de precios es particularmente significativo porque Tesla rara vez recurre a descuentos tan pronto después de iniciar operaciones en un nuevo país. En otros mercados emergentes, como el sudeste asiático o Medio Oriente, la empresa logró estabilizar ventas sin recurrir a este tipo de incentivos en los primeros meses.
En la India, sin embargo, la presión competitiva y las barreras estructurales han pesado más de lo previsto.
BYD y BMW dominan el terreno eléctrico
Mientras Tesla intenta encontrar su lugar, otros fabricantes han avanzado con paso firme. BYD, el gigante chino de los vehículos eléctricos, ha conseguido vender aproximadamente 5,800 unidades en el mismo periodo, consolidándose como la marca eléctrica extranjera más visible en el país.
BMW tampoco se queda atrás. La firma alemana ha matriculado alrededor de 3,700 vehículos eléctricos, con un crecimiento interanual cercano al 88%, una cifra notable en un segmento que todavía se encuentra en desarrollo dentro del mercado indio.
BYD, por su parte, ha logrado un incremento de ventas cercano al 200% frente a 2024, apoyado en una oferta diversificada y en una estrategia industrial más alineada con las exigencias del gobierno local.

El contraste deja a Tesla en una posición incómoda: tercera en discordia, con una presencia testimonial y una visibilidad pública muy inferior a la de sus rivales directos.
Impuestos, fábricas y decisiones estratégicas
Una parte sustancial del problema se encuentra en la política fiscal india. Los vehículos fabricados fuera del país están sujetos a impuestos que pueden alcanzar hasta el 110%, un nivel que encarece de forma drástica cualquier modelo importado.
En el caso del Tesla Model Y, este esquema tributario eleva su precio de entrada hasta alrededor de $70,000 dólares, colocándolo en un rango poco accesible para la mayoría de los consumidores, incluso dentro del segmento premium.
BMW y BYD, en cambio, optaron por alianzas con fabricantes locales y esquemas de ensamblaje parcial dentro del país. Esta decisión les permite beneficiarse de impuestos significativamente menores y ofrecer precios más competitivos sin sacrificar márgenes de rentabilidad.
Paradójicamente, la India había mostrado durante años una clara preferencia por atraer inversiones de Tesla para la construcción de una planta local, incluso rechazando inicialmente propuestas similares por parte de BYD. Elon Musk, sin embargo, decidió no avanzar con la instalación de una fábrica en territorio indio, una decisión que hoy se interpreta como uno de los errores estratégicos más costosos para la marca en Asia.

Un golpe a la narrativa de expansión global
El tropiezo indio no solo afecta a los números trimestrales de Tesla. También golpea una de las narrativas centrales que la compañía ha cultivado durante más de una década: su capacidad para irrumpir con éxito en cualquier mercado y redefinir las reglas del juego.
La combinación de precios elevados, infraestructura limitada, ausencia de producción local y una competencia cada vez más agresiva ha convertido a la India en el escenario de uno de los fracasos comerciales más notorios de Tesla fuera de Estados Unidos y Europa.
Por ahora, la empresa mantiene oficialmente su compromiso con el país y no ha anunciado planes de retirada. Sin embargo, los descuentos, el bajo volumen de ventas y la rápida consolidación de BYD y BMW dejan claro que, si Tesla quiere aspirar a algo más que una presencia simbólica, deberá replantear profundamente su estrategia en el mercado automotor más poblado del planeta.
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