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Autos sin ventana trasera: el diseño que rompe las reglas

Las cámaras de alta resolución y los retrovisores digitales están permitiendo a los fabricantes replantear una de las piezas más tradicionales del automóvil

Otro ángulo del Jaguar Type 00

Otro ángulo del Jaguar Type 00. Crédito: Jaguar. Crédito: Cortesía

La parte trasera de un automóvil siempre ha sido una de las zonas más condicionadas por la necesidad de ofrecer visibilidad al conductor. Ese requisito técnico marcó por décadas la forma del techo, los pilares y la caída del portón. Sin embargo, el avance de los sistemas digitales está cambiando esa lógica y permitiendo que los diseñadores cuestionen la presencia misma de la luneta posterior.

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Una nueva generación de vehículos está demostrando que ver hacia atrás ya no requiere necesariamente una ventana. Sensores, cámaras HD y pantallas digitales han abierto la puerta a una transformación que hasta hace poco parecía más propia de la ciencia ficción que de un concesionario: autos completamente cerrados en su parte posterior.

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Lejos de ser una excentricidad aislada, esta tendencia comienza a consolidarse como una alternativa real para vehículos eléctricos, deportivos y modelos conceptuales de próxima generación.

De la necesidad técnica al recurso creativo

Eliminar el vidrio posterior no es una decisión tomada a la ligera. Durante años, los ingenieros descartaron esta posibilidad por motivos de seguridad: la visibilidad trasera era un requisito incuestionable para la homologación y la conducción diaria.

Sin embargo, los avances en cámaras automotrices, procesamiento de imagen y pantallas de alta definición cambiaron por completo ese panorama. Hoy, un sistema digital puede ofrecer un campo de visión más amplio que el de una luneta tradicional, sin puntos ciegos generados por pilares, pasajeros o apoyacabezas.

El Polestar 4 2026
El Polestar 4 2026. Crédito: Polestar.
Crédito: Cortesía

Además, estas cámaras pueden integrar funciones imposibles para un espejo convencional: guías dinámicas, acercamiento digital, compensación de baja luz, eliminación de reflejos y corrección automática ante lluvia o suciedad.

Con esa barrera técnica superada, los diseñadores encontraron una oportunidad inesperada: redibujar por completo la parte trasera del vehículo.

Ventajas aerodinámicas y estructurales

Uno de los principales beneficios de prescindir de la ventana trasera es la aerodinámica. El vidrio impone una forma concreta y limita las transiciones entre techo, portón y paragolpes. Al eliminarlo, se gana libertad para diseñar superficies continuas, difusores más grandes y caídas de techo optimizadas para reducir turbulencias.

Esto se traduce en menor resistencia al aire, algo especialmente valioso en vehículos eléctricos, donde cada punto porcentual de eficiencia se convierte en kilómetros extra de autonomía.

También existen ventajas estructurales. Un panel sólido puede reforzar la rigidez del chasis, mejorar la absorción de impactos y simplificar procesos de fabricación. Al prescindir de marcos, sellos y mecanismos asociados al vidrio, se reduce complejidad técnica y se liberan posibilidades para integrar nuevos elementos aerodinámicos activos o pasivos.

Polestar 4 2026
Polestar 4 2026. Crédito: Polestar.
Crédito: Cortesía

El Polestar 4 y el inicio de la producción en serie

El primer paso firme hacia esta nueva etapa lo dio Polestar con el Polestar 4, el primer automóvil de producción masiva que elimina por completo la luneta trasera.

No hay vidrio oculto, ni soluciones intermedias. En su lugar, una cámara gran angular transmite la imagen directamente a un retrovisor interior digital de alta resolución. El conductor recibe una vista más amplia que la de un espejo convencional y sin obstrucciones internas.

La marca sueca afirmó que el sistema fue sometido a pruebas exhaustivas en distintas condiciones climáticas y de iluminación, logrando una calidad de imagen constante incluso en lluvia intensa o durante la noche.

Este movimiento validó comercialmente un concepto que hasta hace poco estaba reservado a prototipos futuristas.

Blue Jaguar Type 00
Blue Jaguar Type 00. Crédito: Jaguar.
Crédito: Cortesía

Conceptos que anticipan lo que viene

Tras Polestar, varios fabricantes mostraron prototipos que profundizan esta idea.

Jaguar sorprendió con el Type 00, un concepto de líneas radicales que presenta una parte trasera completamente sólida, sin ningún tipo de superficie acristalada. Aunque se trata de un modelo experimental, muchos analistas coinciden en que su versión de producción conservará al menos parte de esta filosofía.

Audi también se sumó con el Concept C, el anticipo del sucesor del TT. En este caso, la ausencia de ventana permite una zaga extremadamente limpia, con superficies esculpidas para canalizar el aire y mejorar la estabilidad a alta velocidad.

Ferrari, por su parte, lleva años explorando soluciones similares. Modelos como el 812 Competizione sustituyeron la luneta por un panel metálico con generadores de vórtices aerodinámicos. Lo mismo ocurrió con ediciones especiales como el SP38, el SP48 Unica y el reciente 12Cilindri, donde el vidrio trasero se convierte en un elemento puramente decorativo o desaparece por completo.

Audi Concept C
Audi Concept C. Crédito: Audi.
Crédito: Cortesía

Seguridad digital frente al espejo tradicional

Uno de los grandes debates gira en torno a la seguridad. Los fabricantes sostienen que los sistemas digitales superan al espejo tradicional en varios aspectos clave.

Las cámaras no se empañan, no dependen de la limpieza del vidrio trasero, pueden compensar cambios bruscos de luz y ofrecen campos de visión configurables según la velocidad o el tipo de maniobra.

Además, en situaciones de poca iluminación, los sensores pueden amplificar la imagen y mostrar detalles que el ojo humano apenas distinguiría a través de un vidrio convencional.

Esto no significa que el espejo físico vaya a desaparecer de inmediato en todos los segmentos, pero sí que ha dejado de ser técnicamente indispensable.

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