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Parece imposible: el auto que “desaparece” en la noche

DarkSky presentó un automóvil conceptual que desafía todo lo conocido: en lugar de emitir más luz, reduce su presencia visual y utiliza iluminación inteligente

El llamativo y novedoso DarkSky One

El llamativo y novedoso DarkSky One. Crédito: DarkSky International. Crédito: Cortesía

La industria automotriz lleva décadas siguiendo una misma lógica: ante la oscuridad, más potencia lumínica.

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Faros cada vez más intensos, carreteras saturadas de luz artificial y ciudades que brillan incluso desde el espacio se convirtieron en símbolos de progreso y seguridad. No obstante, una nueva corriente tecnológica y científica empieza a cuestionar esa ecuación aparentemente intocable.

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Desde esa mirada crítica nace el DarkSky One, un automóvil conceptual que propone exactamente lo contrario de lo esperado. No busca destacar en la noche, sino integrarse en ella.

No pretende imponerse visualmente, sino reducir su impacto lumínico al mínimo necesario para conducir con seguridad. Su presentación no solo introduce un nuevo diseño, sino que abre un debate profundo sobre cómo percibimos la visibilidad, la comodidad visual y el entorno nocturno.

Detrás de esta propuesta se encuentra DarkSky International, una organización que desde hace años estudia los efectos de la contaminación lumínica en la salud humana, la seguridad vial y los ecosistemas. Su incursión en el diseño automotriz no apunta al mercado comercial, sino a replantear conceptos que parecían intocables.

El poco común DarkSky One
El poco común DarkSky One. Crédito: DarkSky International.
Crédito: Cortesía

Un concepto que rompe con la tradición automotriz

A diferencia de otros prototipos futuristas cargados de pantallas, luces LED decorativas y firmas lumínicas agresivas, el DarkSky One adopta una postura radical: reducir el protagonismo visual del propio vehículo.

La idea central es sencilla pero disruptiva. Los sistemas de iluminación actuales, según DarkSky, suelen generar efectos secundarios no deseados como fatiga ocular, deslumbramiento, pérdida de contraste y adaptación deficiente del ojo humano a la oscuridad. En lugar de solucionar estos problemas, muchas veces los agravan.

El DarkSky One fue concebido como una “máquina nocturna”, diseñada desde cero para operar en condiciones de baja luminosidad sin alterar el equilibrio visual natural del conductor ni del entorno.

Tecnología que ilumina solo donde importa

El desarrollo del prototipo fue fruto de una colaboración internacional entre DarkSky International, la agencia creativa neoyorquina Bray & Co y la firma japonesa de diseño automotriz Phiaro, con sede en Tokio.

Uno de los pilares técnicos del vehículo es su sistema de iluminación inteligente, compuesto por dos tecnologías principales: LIDAR ADAPT y All Beam Adaptive Driving Light (ABADL).

El DarkSky One
El DarkSky One. Crédito: DarkSky International.
Crédito: Cortesía

Ambos sistemas trabajan de forma conjunta para analizar en tiempo real

  • La geometría del camino.
  • La distancia a otros vehículos.
  • La presencia de peatones u obstáculos.
  • Las condiciones ambientales.

Con esos datos, los faros ajustan su intensidad, forma y dirección con extrema precisión, evitando proyectar luz innecesaria hacia zonas que no aportan información útil al conductor.

A diferencia de los faros tradicionales, que iluminan amplias áreas de forma uniforme, este sistema concentra la luz únicamente en los puntos críticos de la carretera. De este modo se mejora la percepción de profundidad, se reduce el encandilamiento y se conserva la adaptación natural del ojo humano a la oscuridad.

Un cuerpo diseñado para no reflejar

La filosofía del DarkSky One no se limita al sistema óptico. El propio vehículo fue diseñado para convertirse en un objeto visualmente “silencioso”.

Su carrocería utiliza una pintura negra mate con patrón microtexturizado denominada DS1, desarrollada para absorber la luz dispersa y minimizar los reflejos superficiales. Este acabado reduce de forma notable los destellos producidos por faros ajenos, alumbrado público o señalización vial.

Además, ventanas, paneles y superficies exteriores incorporan principios avanzados de polarización y control de reflexión. El objetivo es eliminar los brillos especulares que suelen distraer al conductor y generar confusión visual en trayectos nocturnos largos.

El resultado es un automóvil cuya silueta parece diluirse en la oscuridad, casi como si fuera absorbida por el entorno, permitiendo que el paisaje nocturno se revele gradualmente sin interferencias artificiales excesivas.

DarkSky One
DarkSky One. Crédito: DarkSky International.
Crédito: Cortesía

La visión detrás del proyecto

Para DarkSky International, el concepto no busca glorificar la oscuridad como ausencia, sino redefinirla como un elemento funcional y valioso del diseño moderno.

Su director ejecutivo, Ruskin Hartley, lo explicó con claridad: “DarkSky One ilustra la oscuridad no como algo que debe eliminarse, sino como una oportunidad de diseño”; “iluminar mejor no significa iluminar más, sino hacerlo con precisión, inteligencia y respeto por el entorno”.

Esta postura se alinea con investigaciones recientes sobre ergonomía visual, que muestran cómo los ojos humanos rinden mejor en entornos con contrastes moderados y niveles de luz controlados, especialmente durante la conducción prolongada.

Un prototipo con ambición cultural, no comercial

DarkSky One no fue concebido para llegar a los concesionarios ni para competir con modelos eléctricos o deportivos actuales. Su objetivo es más amplio: provocar una conversación global sobre el impacto de la iluminación artificial en la movilidad moderna.

En un mundo donde las ciudades son cada vez más brillantes y las noches cada vez más cortas, este automóvil plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Estamos iluminando por seguridad o por costumbre?

El prototipo funciona como un laboratorio rodante que demuestra que existen alternativas técnicas viables para reducir el brillo excesivo sin sacrificar visibilidad ni protección.

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