“Nos encantaría ver un cambio de régimen en Cuba” afirma Marco Rubio
El secretario de Estado sostuvo que sería un “gran beneficio” para EE.UU. que Cuba dejara de estar gobernada por lo que calificó como un régimen autocrático
El secretario de Estado, Marco Rubio, comparece ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en el Capitolio. Crédito: Mariam Zuhaib | AP
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que a la administración del presidente Donald Trump le “encantaría” ver un cambio de régimen en Cuba, aunque aclaró que eso no implica que Washington vaya a provocarlo de manera directa.
Las declaraciones fueron hechas durante una audiencia ante el Senado, centrada en los planes de política exterior hacia Venezuela, pero rápidamente derivaron en el futuro de la isla caribeña.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y una de las voces más duras de la política estadounidense hacia La Habana, sostuvo que sería un “gran beneficio” para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada por lo que calificó como un régimen autocrático. “Nos gustaría, pero eso no significa que vayamos a provocar un cambio, aunque nos encantaría verlo”, afirmó ante los legisladores.
El senador demócrata Brian Schatz presionó a Rubio sobre si el gobierno planea utilizar “poder cinético” (fuerza militar) o coerción para precipitar el colapso en la isla. Rubio respondió apelando a la legalidad vigente: “El embargo estadounidense contra Cuba está codificado en la ley y exige un cambio de régimen para que podamos levantarlo”.
Rubio no escatimó críticas hacia la gestión económica del Partido Comunista de Cuba, señalando que la crisis actual no es culpa del embargo, sino de la ineficiencia estatal. “¿Cómo es posible que Cuba, uno de los mayores productores de azúcar del mundo, ahora importe azúcar?”, cuestionó.
Presión creciente tras la caída de Maduro
Las declaraciones de Rubio se producen en un contexto de máxima tensión entre Washington y La Habana, tras la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero que culminó con la captura y destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro. Durante años, el gobierno cubano mantuvo una estrecha alianza con Caracas, sustentada en el envío de crudo venezolano a la isla, un apoyo clave para la ya frágil economía cubana.
El propio presidente Trump afirmó recientemente que Cuba “está a punto de caer” debido al corte del suministro petrolero procedente de Venezuela. Según la Casa Blanca, el fin de esos envíos agravará la crisis económica interna y acelerará un eventual cambio político en la isla.
Desde La Habana, la respuesta no se hizo esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba calificó la intervención en Venezuela como un “acto de terrorismo” y reiteró su “firme posición antiimperialista e inclaudicable”. El gobierno cubano advirtió además que no tolerará amenazas ni intimidaciones y que no habrá negociación posible bajo coerción, aunque dejó abierta la puerta a un diálogo basado en “igualdad y respeto”.
Mientras tanto, la confrontación verbal entre ambos países alcanza niveles no vistos en décadas. Washington insiste en que el gobierno cubano tiene los días contados, mientras La Habana acusa a Estados Unidos de intentar asfixiar económicamente al país para forzar un cambio político.
Para el secretario de Estado, el fin de los subsidios petroleros venezolanos obligará a Cuba a enfrentarse a una realidad económica insostenible que podría catalizar el cambio que Washington espera desde hace décadas. Aunque Rubio descartó, por ahora, nuevas acciones militares, dejó claro que la paciencia de la Casa Blanca con el modelo cubano se ha agotado.
Sigue leyendo: