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¿Nissan en quiebra? Este es su plan para sobrevivir

Tras un año marcado por el riesgo de quiebra, Nissan logra contener el golpe financiero, ajusta su estructura industrial y mejora sus previsiones para 2026

El Nissan N7 rompe récords

El Nissan N7 rompe récords. Crédito: Nissan. Crédito: Cortesía

El terreno global de la industria automotriz se ha convertido en un campo minado donde incluso los gigantes históricos caminan con cautela. En ese escenario, Nissan ha pasado de estar bajo la sombra de la quiebra a mostrar los primeros indicios de estabilización financiera.

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No se trata de una recuperación plena ni mucho menos de un regreso triunfal, pero sí de un punto de inflexión tras doce meses de extrema tensión.

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Las cuentas del último trimestre reflejan el golpe: el beneficio operativo cayó 44% interanual. Entre octubre y diciembre, la compañía registró ganancias operativas por 17,500 millones de yenes, equivalentes a $114,37 millones de dólares.

El retroceso es significativo frente a los 31,100 millones de yenes ($203,09 millones de dólares) obtenidos en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el mercado respiró aliviado: los analistas proyectaban pérdidas operativas que podían alcanzar 81,000 millones de yenes ($528,86 millones de dólares). En comparación con ese escenario, el resultado fue un “mal menor”.

Un ajuste industrial sin precedentes

La respuesta de la dirección no ha sido tibia. Bajo el liderazgo del equipo ejecutivo encabezado por Ivan Espinosa, la automotriz japonesa activó un plan de reestructuración que redefine su mapa productivo. La red global de plantas se reducirá de 17 a solo 10 instalaciones operativas.

Evento de Nissan
Evento de Nissan. Crédito: Nissan.
Crédito: Cortesía

La decisión apunta a concentrar recursos en los centros más eficientes y rentables, eliminando capacidad ociosa y duplicidades que durante años erosionaron la rentabilidad. Esta contracción industrial no es simbólica: implica cerrar líneas, reconfigurar cadenas de suministro y redefinir estrategias regionales.

El ajuste también impacta en el empleo. La empresa ejecuta un recorte del 15% de su fuerza laboral global. La meta es clara: disciplina financiera estricta, generación de flujo de caja positivo y reconstrucción de la confianza de los inversionistas. El mensaje interno y externo es el mismo: sobrevivir primero, crecer después.

Menos pérdidas de las previstas

Las previsiones anuales ofrecen un atisbo de optimismo. Para el ejercicio fiscal que concluirá en marzo de 2026, la compañía ha revisado al alza sus proyecciones. Si anteriormente estimaba una pérdida operativa de 275,000 millones de yenes, ahora calcula que el resultado negativo será de 60,000 millones de yenes, es decir, aproximadamente $392,29 millones de dólares.

El ajuste en las previsiones no significa que la tormenta haya pasado, pero sí que el plan de eficiencia empieza a surtir efecto. La mejora en la gestión de costos y el enfoque en modelos más rentables han amortiguado parte del impacto derivado de la presión competitiva y los aranceles en Estados Unidos.

Aun así, la dirección reconoce que el entorno geopolítico sigue siendo un factor determinante. Las políticas comerciales estadounidenses continúan afectando márgenes y decisiones estratégicas, especialmente en uno de los mercados más relevantes para la marca.

Evento preparado por Nissan
Evento preparado por Nissan. Crédito: Nissan.
Crédito: Cortesía

Estados Unidos y China, los dos frentes abiertos

La situación se complica por la presión simultánea en sus dos principales mercados. En Estados Unidos, los nuevos aranceles han encarecido operaciones y reducido drásticamente los márgenes en el último trimestre de 2025. La rentabilidad se ha visto erosionada justo cuando la compañía necesitaba estabilidad.

En China, el desafío es distinto pero igualmente intenso. Las marcas locales avanzan con rapidez, apoyadas por innovación tecnológica y precios competitivos que obligan a los fabricantes japoneses a reaccionar con mayor agilidad.

Para enfrentar este escenario, Nissan optó por reforzar su alianza con Dongfeng Motor Corporation. La colaboración le permite acceder a infraestructura productiva consolidada y acelerar el desarrollo de nuevos modelos adaptados al mercado chino.

Los resultados iniciales son alentadores. El Nissan N7, desarrollado junto a Dongfeng, superó las 50,000 unidades vendidas en apenas ocho meses. Ahora, la marca busca replicar ese impulso con el Nissan NX8, su nuevo SUV, que apunta directamente al segmento dominado por el Tesla Model Y.

El balance general muestra una compañía que ha logrado contener el deterioro, pero que todavía navega en aguas agitadas. El recorte estructural, la revisión de previsiones y la ofensiva comercial en China forman parte de una estrategia de supervivencia cuidadosamente calculada.

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