“EE.UU. no puede usar bases británicas en un posible ataque a Irán”, afirma el Reino Unido
La negativa británica se centra específicamente en 2 puntos: la base de la RAF en Fairford, Gloucestershire, y el territorio de Diego García en el Océano Índico
Londres teme que permitir el uso de sus instalaciones para un ataque preventivo resulte en una flagrante violación del derecho internacional. En la imagen, el primer ministro británico, Keir Starmer. Crédito: Stefan Rousseau/ Pool | AP
En un movimiento que ha tensado las costuras de la “relación especial” entre Washington y Londres, el gobierno del Reino Unido frenó en seco las aspiraciones del Pentágono para utilizar sus bases militares estratégicas en un eventual operativo bélico contra Irán.
La decisión, atribuida directamente al primer ministro laborista Keir Starmer, marca una ruptura significativa con la administración de Donald Trump, quien en días recientes ha intensificado su retórica de guerra contra el régimen de Teherán. Según informes de medios británicos como The Times y la BBC, Londres teme que permitir el uso de sus instalaciones para un ataque preventivo resulte en una flagrante violación del derecho internacional.
La negativa británica se centra específicamente en dos puntos neurálgicos para la logística de la Fuerza Aérea estadounidense: la base de la RAF en Fairford, Gloucestershire, y el estratégico territorio de Diego García en el Océano Índico. Esta última es considerada vital por los estrategas militares para el reabastecimiento y despliegue de bombarderos pesados B-2, B-1 y B-52 en misiones de largo alcance hacia el Medio Oriente.
La furia de Trump y el factor Chagos
La respuesta desde la Casa Blanca no se hizo esperar, aunque llegó con el estilo poco ortodoxo que caracteriza al mandatario republicano. Tras conocerse el bloqueo operativo, Trump arremetió contra Starmer a través de su plataforma Truth Social, vinculando la negativa militar con el reciente acuerdo del Reino Unido para ceder la soberanía de las Islas Chagos a Mauricio.
“El Primer Ministro Starmer no debería perder el control, bajo ningún concepto, de Diego García firmando un contrato de arrendamiento precario”, disparó Trump, calificando la entrega del archipiélago como un “gran error”.
Aunque el Departamento de Estado había manifestado inicialmente su apoyo al acuerdo de Chagos para garantizar un arrendamiento de 99 años sobre la base militar, Trump cambió de postura radicalmente. En su publicación, el presidente sugirió que el uso de estas bases es imperativo para “erradicar un posible ataque de un régimen altamente inestable y peligroso”, refiriéndose a Irán.
Entre el derecho internacional y la presión de Washington
Fuentes gubernamentales en Londres sostienen que el Reino Unido no puede ser cómplice de acciones que no estén debidamente justificadas bajo la legalidad internacional. Bajo estos preceptos, no existe distinción entre el Estado que ejecuta un ataque y aquel que presta su territorio para facilitarlo si se tiene conocimiento de que el acto es “internacionalmente ilícito”.
Esta postura ha generado críticas internas y externas. El ex director de la CIA, el general retirado David Petraeus, calificó la decisión británica como “muy decepcionante”, señalando que las fuerzas estadounidenses dependen de la ubicación estratégica de Diego García para mantener la presión sobre el programa nuclear y de misiles iraní.
Por otro lado, figuras de la política británica como Sir Ed Davey, líder de los Liberal Demócratas, han instado a Starmer a mantenerse firme frente a lo que consideran un intento de “intimidación” por parte de Trump para arrastrar al Reino Unido a una acción militar unilateral.
Mientras tanto, un portavoz de Downing Street se limitó a declarar que no comentan sobre “cuestiones operativas”, subrayando que la prioridad sigue siendo la seguridad regional y evitar que Irán desarrolle armas nucleares a través de canales diplomáticos.
Sigue leyendo: