FBI despidió a especialistas en Irán días antes de la Operación Furia Épica
Los últimos despidos del director del FBI provocó el desmantelamiento de una unidad clave de espionaje
El director del FBI, Kash Patel, flanqueado por la fiscal general Pam Bondi (izquierda) y Jeanine Pirro, fiscal federal del Distrito de Columbia. Crédito: J. Scott Applewhite | AP
Los recientes despidos ordenados por el director del FBI, Kash Patel, han encendido alarmas dentro y fuera de la agencia. La salida de varios agentes ocurrió apenas días antes del inicio de la llamada Operación Furia Épica, una ofensiva que elevó la tensión con Irán.
Entre los despedidos había integrantes de una unidad de contrainteligencia considerada de élite, especializada en rastrear amenazas de adversarios extranjeros, con especial foco en Irán y Medio Oriente. Algunos de ellos también habían participado en investigaciones sensibles relacionadas con el manejo de documentos clasificados del presidente Donald Trump, lo que ha alimentado especulaciones sobre los motivos detrás de la decisión.
De acuerdo con fuentes citadas por la agencia AP, la reestructuración afectó al equipo conocido como CI-12, una división que no solo investigaba filtraciones a medios y el manejo indebido de información clasificada, sino que también seguía de cerca operaciones de espionaje extranjero. Ese grupo colaboró en casos de alto perfil, como el de Monica Witt, exanalista de la Fuerza Aérea condenada por espiar para Irán.
El momento de los despidos no pasó desapercibido. Ocurrieron justo cuando Washington intensificaba su postura frente a Teherán, en un contexto de creciente confrontación. Para algunos exfuncionarios de seguridad, desmantelar o debilitar una unidad con experiencia específica en Irán en medio de una crisis puede afectar la capacidad de anticipar amenazas.
El portavoz del FBI, Ben Williamson, evitó pronunciarse sobre decisiones de personal, pero defendió la fortaleza de la agencia. Aseguró que la operación de contrainteligencia sigue activa en todo el país y destacó que en 2025 se registró un aumento del 35% en arrestos vinculados a contrainteligencia, además de la captura de varios fugitivos prioritarios y la desarticulación de complots terroristas.
Aun así, dentro de la comunidad de seguridad nacional persiste la pregunta: ¿es prudente reestructurar equipos especializados en un momento de máxima tensión internacional?
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