¿Es posible? Mazda quiere un MX-5 más ligero que nunca
Mazda prepara un MX-5 que pesará menos de 1,000 kg, manteniendo su esencia y apostando por la ligereza en plena era eléctrica
El Mazda MX-5 Miata 2026. Crédito: Mazda. Crédito: Cortesía
Pocas cosas generan tanta expectativa entre los amantes de la conducción como una nueva generación del Mazda MX-5. Y esta vez no es la potencia ni la tecnología lo que se roba la atención. El foco está en algo mucho más simple, pero cada vez más raro en la industria actual, el peso.
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Mientras gran parte del mercado avanza hacia autos más complejos y pesados, en Mazda decidieron ir en la dirección contraria.
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La próxima evolución del roadster japonés quiere recuperar una cifra que hoy parece casi imposible, mantenerse por debajo de los 1,000 kg.
Una filosofía que no se negocia
El proyecto, conocido internamente como MX-5 NE, mantiene intacta la receta que convirtió a este modelo en un ícono. Motor delantero, tracción trasera y un equilibrio que prioriza la conexión entre el conductor y el auto.
Desde la marca lo tienen claro. No se trata de competir en cifras de potencia ni en aceleraciones brutales. La clave sigue siendo la agilidad, esa sensación de control que solo se logra cuando todo está en su lugar.
En ese sentido, la decisión más llamativa es la ausencia total de electrificación. Manabu Osuga lo dejó claro al confirmar que el modelo no será híbrido ni eléctrico. Una postura que contrasta con el rumbo de la industria.

El peso como obsesión
Detrás de esta decisión hay una razón contundente. Las baterías y los sistemas eléctricos añaden kilos, y eso afecta directamente el comportamiento dinámico. Para un auto como el MX-5, eso no es negociable.
Por eso Mazda está aplicando lo que llaman la estrategia del gramo. La idea es reducir peso en cada pieza posible, incluso en componentes mínimos, sin comprometer seguridad ni rigidez. Es un trabajo casi obsesivo que busca afinar cada detalle.
El objetivo no es solo mantener la cifra por debajo de la tonelada. También quieren mejorar la respuesta del vehículo, hacerlo más ágil y eficiente sin alterar su esencia.

Un motor que mira al futuro
Aunque seguirá siendo a gasolina, el nuevo MX-5 no será una simple continuidad del actual. Todo apunta a que incorporará un motor de la familia SKYACTIV-Z, diseñado para cumplir con normativas más estrictas sin perder carácter.
Este punto es clave. Mazda sabe que podría estar frente a una de las últimas generaciones con motor de combustión pura. Por eso, la apuesta es ofrecer una experiencia lo más auténtica posible mientras aún es viable.
Por ahora, la marca no dio una fecha concreta de presentación. Sin embargo, distintas proyecciones sitúan su llegada alrededor de 2027. Todavía falta, pero el rumbo ya está marcado.
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