Compórtate mentalmente activo y evita el riesgo de demencia: te explicamos cómo

Un estudio revela que incrementar una hora de actividad mental activa mientras se está sentado puede reducir el riesgo de demencia hasta un 7%

Compórtate mentalmente activo y evita el riesgo de demencia: te explicamos cómo

Ejercicios sencillos son fundamentales para mantener la actividad cognitiva. Crédito: Jne Valokuvaus | Shutterstock

Un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo establece una conexión entre el sedentarismo y factores de riesgo significativos para la demencia, incluyendo hipertensión, enfermedades cardíacas y obesidad. La investigación se basa en encuestas a 20,811 adultos suecos y concluye que la inactividad física puede tener consecuencias serias en la salud cognitiva.

Los investigadores subrayan que el cerebro actúa como un músculo, sugiriendo que las actividades que estimulan mentalmente, como tejer o resolver rompecabezas, pueden contrarrestar los efectos negativos del sedentarismo.

Se observa que mantener la mente activa reduce el riesgo de demencia considerablemente en comparación con actividades mentales pasivas como ver televisión.

Actividades recomendadas

El estudio revela que incrementar una hora de actividad mental activa mientras se está sentado puede reducir el riesgo de demencia hasta un 7%. Las actividades que combinan movimiento físico y actividad mental tienen el mayor impacto, disminuyendo el riesgo en un 11%.

Por ejemplo, trabajar en la oficina, asistir a reuniones, usar una computadora para resolver un rompecabezas, tejer y coser se considera un ejercicio mental activo durante un período sedentario.

Por el contrario, ver la televisión o escuchar música estando sentado se considera, según el estudio, una actividad mentalmente pasiva.

Las recomendaciones apuntan a un mayor involucramiento en actividades que requieren concentración y esfuerzo cognitivo.

Tecnología y deterioro cognitivo

Los expertos advierten sobre el impacto negativo del uso excesivo de teléfonos inteligentes y las redes sociales, implicando que estas prácticas pueden inhibir la capacidad de concentración y favorecer un tipo de comportamiento mentalmente pasivo.

A este respecto, el Dr. Hussein Yassine, profesor de neurología en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, asevera: “Esto afectará tu capacidad para procesar información y, potencialmente, para crear sinapsis en ciertas áreas del cerebro que ayudan a la concentración. Así que la próxima vez que tengas una tarea importante o necesites concentrarte, serás menos capaz porque tus redes neuronales han sido secuestradas por esta recepción pasiva”, recoge NBC News.

Estos cambios en la interacción social y el consumo de contenido podrían tener consecuencias similares a las observadas en el pasado, subrayando la importancia de realizar actividades que fomenten la estimulación cognitiva.

Actividades para mantener la mente activa

Mantener la mente activa de forma efectiva combina ejercicios cognitivos, actividad física y hábitos sociales y emocionales. Aquí tienes las actividades más recomendadas, sencillas de integrar a la vida diaria:

Aprender y estudiar algo nuevo. Aprender un idioma, un instrumento, usar la tecnología o hacer un curso online estimula la neuroplasticidad y refuerza las conexiones neuronales. Incluso unos 20–30 minutos al día de aprendizaje estructurado (por ejemplo, una app de idiomas o vídeos didácticos) ya aporta beneficios claros.

Leer de forma regular. Leer libros, artículos o noticias variados mejora la concentración, la memoria y la capacidad de razonamiento. Es aún más útil si alternas temas (ficción, historia, ciencia) y combinas lectura con anotar ideas o comentar lo leído.

Juegos de mesa, crucigramas y rompecabezas. Juegos como ajedrez, damas, Scrabble, dominó, sudoku o crucigramas ejercitan memoria, atención y razonamiento lógico. Hacer uno de estos juegos 3–5 veces por semana, incluso solo 15–20 minutos, ayuda a mantener la agilidad mental.

Actividad física moderada. El ejercicio cardiovascular (caminar, bailar, nadar, yoga suave o tai chi) aumenta el flujo sanguíneo al cerebro y favorece la creación de nuevas neuronas. Combinar movimiento con desafíos mentales (por ejemplo, bailar rutinas nuevas o practicar yoga con atención plena) potencia aún más los beneficios.

Ejercicios de atención plena y meditación. Meditación, mindfulness y respiración consciente mejoran la concentración, reducen el estrés y favorecen un sueño más reparador. Empezar con 5–10 minutos diarios de respiración lenta o meditación guiada puede marcar una diferencia clara en claridad mental.

Actividades creativas y sociales. Pintar, dibujar, colorear mandalas, escribir, tocar música o hacer manualidades estimulan la creatividad y la coordinación. Hacer estas actividades en grupo (club de lectura, taller artístico, clases de baile) suma el beneficio de la socialización, que también protege la salud cognitiva.

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