Lo que debes tener en cuenta antes de comenzar a usar medicamentos contra la obesidad: ¿cómo actúan?
Los medicamentos para bajar de peso operan mediante la supresión del apetito, imitando hormonas que indican saciedad
Inyección de semaglutida. Crédito: Corona Borealis Studio | Shutterstock
“Pensaba: ‘Probaré cualquier cosa que salga, porque podría funcionarme'”. Desafortunadamente, siempre recuperaba el peso perdido, contó a la BBC Sarah Le Brocq. Su experiencia culminó en una significativa pérdida de peso debido al uso de fármacos como la semaglutida y tirzepatida, más conocidos por sus nombres comerciales Ozempic y Mounjaro.
Pero recuperar el peso que se perdió cuando se dejan de tomar estos medicamentos es un problema que dura. El caso de Le Brocq no es particular.
Los medicamentos para bajar de peso operan mediante la supresión del apetito, imitando hormonas que indican saciedad. Su eficacia muestra pérdidas de peso significativas, aunque un porcentaje de usuarios no responde de forma efectiva.
Implicaciones a largo plazo de la terapia
Generalmente, quienes toman estos medicamentos comienzan a perder peso en las primeras semanas. Aunque también existen los llamados “no respondedores”, que son entre el 10% y el 15% de las personas, que pierden muy poco peso.
La discontinuación de estos tratamientos a menudo da como resultado un incremento acelerado de peso, acentuando la importancia del acompañamiento conductual y cambios sostenibles en el estilo de vida. Los expertos subrayan que la medicación no es una solución definitiva.
Se suma además el problema de muchas personas que abandonan el tratamiento, ya sea por el costo, porque sus aseguradoras dejan de cubrirlo o porque no desean tomar medicamentos durante un período prolongado, apunta a la BBC David Cummings, profesor de medicina de la Universidad de Washington.
Con una ágil evolución en el desarrollo de nuevos fármacos, el impacto positivo en la salud va más allá de la pérdida de peso, implicando beneficios cardiovasculares y otras mejoras en salud. Aun así, el cambio en el entorno alimentario sigue siendo crucial para abordar la obesidad de forma integral.

Los propensos a “no respondedores”
Existen ciertos grupos de personas que son más propensos a ser “no respondedores” a muchos fármacos, aunque el perfil exacto depende mucho del tipo de medicamento y de la enfermedad.
Factores genéticos y biológicos. Las diferencias en nuestros genes afectan cómo nuestro cuerpo usa y reacciona a los medicamentos. Por ejemplo, algunas variaciones enzimáticas, como la falta de ciertas formas del citocromo P450 o de la G6PD, pueden hacer que un medicamento funcione peor o sea más dañino. También, condiciones como insuficiencia hepática o renal avanzada reducen la respuesta, porque alteran la eliminación del fármaco y su concentración en sangre.
Edad y sexo. Niños de corta edad y personas mayores suelen tener más riesgo de respuesta inadecuada o de efectos adversos, ya que la farmacocinética (absorción, distribución, metabolismo y eliminación) cambia con la edad. Algunos estudios de adherencia terapéutica señalan, además, que en hombres mayores (76‑85 años) hay mayor tendencia a abandonar o alterar tratamientos de hipertensión, hiperlipemias y trastornos neuropsiquiátricos, lo que agrava la falta de respuesta.
Enfermedades mentales y neurológicas. En enfermedades como la depresión mayor o trastornos mentales graves, entre un 20% y un 30% de los pacientes no responden bien a los fármacos estándar, incluso cuando cumplen correctamente el tratamiento; esto se relaciona con factores biológicos, ambientales y sociales. En epilepsia, aproximadamente un 30% de los pacientes tiene “epilepsia farmacorresistente”, es decir, no controla las crisis con medicación convencional.
Infecciones y resistencia antimicrobiana. En el caso de antibióticos, las personas con sistema inmunitario debilitado (por VIH, quimioterapia u otras causas), internaciones frecuentes, uso prolongado de antibióticos o pacientes jóvenes y adultos mayores tienen mayor probabilidad de infectarse con microorganismos resistentes a los fármacos de primera línea.
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