Sin plan B, desde Jaguar fueron bastante contundentes
Jaguar acelera su transformación total hacia lo eléctrico y descarta cualquier alternativa, en una jugada arriesgada que redefine su identidad
Jaguar Type 00. Crédito: Jaguar. Crédito: Cortesía
Jaguar decidió reinventarse por completo y dejar atrás todo lo que la definió durante décadas. No es algo parcial ni una transición gradual, es un salto directo hacia una nueva etapa donde lo eléctrico no es una opción más.
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En medio de rumores que apuntaban a posibles desarrollos en motores híbridos o incluso de combustión como respaldo, el CEO Rawdon Glover despejó cualquier duda: “No estamos trabajando en ningún otro modelo”. La frase no deja espacio para interpretaciones. Jaguar cortó cualquier desarrollo que no esté vinculado a vehículos eléctricos.
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Un cambio que va más allá de los motores
La transformación no se limita a lo técnico. Jaguar también quiere reposicionarse como una marca de lujo mucho más exclusiva, alejándose del volumen para competir con nombres como Porsche o Bentley. Es una decisión que implica riesgos, pero también una clara intención de recuperar una identidad fuerte.
El plan forma parte de la estrategia interna de Jaguar Land Rover, que busca redefinir el papel de cada una de sus marcas.
En ese esquema, Jaguar se enfocará en vehículos de perfil bajo, con diseños atrevidos y una personalidad mucho más marcada. Los SUV de gran tamaño quedarán en manos de Range Rover, dejando a Jaguar con un enfoque más emocional y deportivo.

El primer paso ya tiene forma
El modelo que abrirá esta nueva etapa será un Gran Turismo de cuatro puertas que comenzará a producirse a mediados de 2026. La apuesta es alta y también lo son sus objetivos. Jaguar apunta a competir directamente con referentes del segmento eléctrico de alto rendimiento.
Este vehículo promete una autonomía superior a los 700 kilómetros y un diseño trabajado al detalle para optimizar la aerodinámica. La silueta será baja, con una altura cercana a los 140 centímetros, lo que obligó a los ingenieros a buscar soluciones poco convencionales.
El propio Glover explicó parte de ese desafío técnico al mencionar que recurrieron a “soluciones técnicas alternativas”. Una de ellas implica una distribución distinta de la batería, lo que exigió replantear tanto la eficiencia energética como la seguridad estructural del vehículo.
Todo este desarrollo también impacta en el precio. El nuevo GT eléctrico de Jaguar superará los $140,000 dólares en su versión de entrada, posicionándose claramente en el segmento premium.
Una estrategia sin red de seguridad
A diferencia de otros fabricantes que han optado por mantener opciones híbridas o de combustión como respaldo, Jaguar decidió no diversificar. No hay plan alternativo. La compañía asume que este camino implica riesgos, pero lo considera necesario para reconstruir su imagen.
Glover lo dejó claro al explicar la filosofía detrás de este cambio. “No queremos ser amados por todos”. La intención es apuntar a un público específico, uno que valore la exclusividad y el diseño disruptivo por encima de la masividad.

Reacciones, críticas y ajuste de rumbo
El impacto inicial de esta transformación no fue del todo positivo. La presentación del nuevo concepto generó reacciones intensas, muchas de ellas críticas. Según Glover, la idea era clara desde el inicio: “Miren: Jaguar está haciendo algo realmente radical”.
Sin embargo, el mensaje no siempre fue bien interpretado. La exposición en redes sociales amplificó las opiniones y, en cierto punto, la marca perdió control sobre la narrativa. Con el paso del tiempo, Jaguar ajustó su estrategia de comunicación, enfocándose más en los aspectos técnicos y en la experiencia de conducción.
Ese cambio permitió recuperar parte del interés del público, aunque el contexto interno sigue siendo desafiante. La salida de figuras clave y los recientes cambios en la dirección marcan un momento delicado.
Aun así, Jaguar parece decidida a seguir adelante sin mirar atrás. La jugada está hecha y el resultado dependerá de qué tan bien logre conectar esta nueva visión con un público que, al menos por ahora, observa con atención y cierta cautela.
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