Nuevo problema para Tesla: ahora sufre denuncia en Texas
La refinería de litio de Tesla en Texas enfrenta críticas tras detectarse metales tóxicos en sus vertidos, en medio de dudas sobre controles ambientales
Supercargadores de Tesla. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
La imagen de Tesla está muy ligada a la movilidad limpia, pero esta semana el foco se movió hacia un terreno mucho más incómodo.
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La compañía quedó en el centro de una controversia ambiental tras detectarse sustancias peligrosas en los vertidos de su refinería de litio en Robstown, Texas.
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El caso no es menor. Un análisis independiente encendió las alarmas al encontrar rastros de compuestos potencialmente dañinos en las aguas residuales que salen de la planta. A partir de ahí, las autoridades locales reaccionaron rápido y elevaron el tono contra la empresa.
Qué encontraron en los vertidos
Los resultados del estudio apuntan a la presencia de cromo hexavalente, un compuesto conocido por su carácter cancerígeno, además de arsénico y otros elementos en concentraciones que generan preocupación.
Si bien algunos valores no superan los límites federales de agua potable, el problema pasa por otro lado, estos materiales ni siquiera estaban contemplados en el permiso de vertido.

El informe también detectó niveles elevados de sodio y cloruros, lo que vuelve el agua mucho más salina de lo habitual, llegando a ser hasta 20 veces superior. A esto se suman compuestos como fósforo, amoníaco y estroncio, que pueden alterar seriamente los ecosistemas acuáticos.
El recorrido del agua tampoco ayuda a calmar los ánimos. Los vertidos terminan en el arroyo Petronila y de ahí siguen hacia la bahía de Baffin, una zona con actividad pesquera que ya muestra signos de deterioro ambiental.
Orden de cese y dudas regulatorias
Ante este escenario, el organismo Nueces County Drainage District No. 2 emitió una orden de cese y desistimiento que exige frenar de inmediato las descargas, estimadas en unos 875,000 litros diarios, hasta que se aclare la situación.
El episodio también dejó al descubierto posibles vacíos en el sistema de control. La Texas Commission on Environmental Quality había otorgado el permiso en 2025 y tras una inspección en 2026 consideró que Tesla cumplía con la normativa vigente.
Sin embargo, ese permiso no exigía analizar metales pesados ni el propio litio, algo llamativo considerando la actividad de la planta. Tampoco se notificó al distrito de drenaje local durante el proceso, lo que generó cuestionamientos sobre la transparencia del procedimiento.

La postura de Tesla
Cuando Tesla presentó esta refinería, defendió un método de procesamiento “libre de ácidos” como una alternativa más limpia frente a las técnicas tradicionales. Según la compañía, este sistema reduce los residuos peligrosos y genera subproductos más seguros.
Tras la polémica, la empresa señaló que realiza monitoreos periódicos de sus vertidos y que está revisando los resultados del informe. También dejó abierta la puerta a colaborar con las autoridades para aclarar lo ocurrido.
Un problema que va más allá de una empresa
El contexto regional agrava la situación. La zona cercana a Corpus Christi atraviesa una fuerte escasez de agua, con embalses que están por debajo del 10% de su capacidad. En ese escenario, cualquier impacto industrial sobre los recursos hídricos se vuelve aún más sensible.
Especialistas ya sugieren la implementación de sistemas más avanzados de tratamiento, como la ósmosis inversa o incluso esquemas de vertido cero que eliminen completamente las descargas.
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