Exdirector del FBI se entrega y comparece ante un tribunal federal por presuntas amenazas contra Trump

James Comey vestido con un traje oscuro y manteniendo un silencio sepulcral fue arrestado brevemente antes de ser presentado ante el juez William E. Fitzpatrick

Exdirector del FBI se entrega y comparece ante un tribunal por presuntas amenazas contra Trump

Esta es la segunda vez en menos de un año que el gobierno de Trump intenta encarcelar a Comey. El primer intento, por presuntas mentiras al Congreso, fue desestimado a finales de 2025. Crédito: EPA/ Michael Reynolds | EFE

El exdirector del FBI, James Comey, compareció ante un tribunal federal tras entregarse voluntariamente a las autoridades, en el marco de una acusación penal por presuntas amenazas contra el presidente Donald Trump.

La audiencia, celebrada en un tribunal del Distrito Este de Virginia y presidida por el juez William E. Fitzpatrick, duró menos de 10 minutos. Comey fue arrestado brevemente antes de su comparecencia inicial y posteriormente quedó en libertad sin condiciones, una decisión que el magistrado consideró innecesaria de restringir.

El exfuncionario no emitió declaraciones durante la audiencia ni presentó una declaración de culpabilidad o inocencia en esta fase. Vestido con traje oscuro, ingresó y salió por una entrada lateral utilizada habitualmente por acusados federales.

Acusación se centra en publicación en redes

El caso deriva de una acusación formal presentada en Carolina del Norte por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que sostiene que Comey emitió amenazas contra el mandatario a través de una publicación en redes sociales.

En el centro de la controversia está una imagen publicada el año pasado en la que aparecían conchas marinas formando los números “86 47”. Según fiscales, la combinación podría interpretarse como una amenaza contra Trump, actual presidente número 47 del país, dado que el número “86” es utilizado coloquialmente en inglés para referirse a eliminar o deshacerse de algo.

Comey ha rechazado esa interpretación. En declaraciones previas y en un video difundido en la plataforma Substack, aseguró que no tuvo intención de amenazar y que interpretó la imagen como una expresión política. También indicó que eliminó la publicación cuando surgieron críticas.

Defensa acusa persecución selectiva

Durante la audiencia, el equipo legal del exdirector adelantó que presentará mociones para argumentar que el proceso constituye una persecución “selectiva y vengativa”. Los abogados sostienen que el caso responde a presiones políticas más que a una base legal sólida.

Expertos en derecho constitucional han señalado que el caso podría enfrentar obstáculos importantes, especialmente por las protecciones de la Primera Enmienda sobre libertad de expresión.

Para que prospere la acusación, los fiscales deberán demostrar que existió una “amenaza real”, lo que implica probar intención o al menos una conducta imprudente respecto al posible carácter amenazante del mensaje.

Algunos analistas consideran que la ambigüedad del mensaje podría dificultar esa tarea, dado que no hay una referencia explícita a violencia en la publicación.

Contexto político y antecedentes

La acusación llega en un contexto de tensiones prolongadas entre Comey y Trump, que se remontan a 2017, cuando el entonces presidente despidió al funcionario en medio de la investigación sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016.

Este es el segundo proceso penal reciente contra Comey impulsado por el Departamento de Justicia. Un caso anterior, relacionado con supuestas declaraciones falsas ante el Congreso, fue desestimado por un juez federal en 2025 debido a irregularidades en el nombramiento del fiscal a cargo.

Mientras tanto, en el Despacho Oval, el presidente Trump no perdió la oportunidad de arremeter contra su enemigo acérrimo, calificando a Comey ante la prensa como un “policía corrupto”.

Con la salida de la anterior fiscal general, Pam Bondi, sustituida por ser considerada poco enérgica, el panorama judicial en Estados Unidos parece entrar en una fase de confrontación sin precedentes donde la línea entre la justicia y la política es cada vez más delgada.

Por ahora, no se ha fijado una fecha para la próxima audiencia en Carolina del Norte, donde se formalizará el proceso. Mientras tanto, Comey permanecerá en libertad a la espera de avanzar en un caso que podría poner a prueba los límites entre discurso político y amenaza penal en Estados Unidos.

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