¡No es gordura, es inflamación abdominal!: causas y cómo aliviarla

La inflamación abdominal y la gordura no son lo mismo, aunque a veces se confunden por la hinchazón en el vientre

¡No es gordura, es inflamación abdominal!: causas y cómo aliviarla

Hinchazón en el estómago. Crédito: CGN089 | Shutterstock

La inflamación abdominal se presenta como una sensación de distensión y pesadez en el abdomen, a menudo incrementándose tras las comidas. Este síntoma puede ser un signo de diversas afecciones, pero también puede surgir en personas sanas.

Entre las causas más comunes de la inflamación abdominal están:

Hábitos alimenticios. La forma de comer, como la ingesta rápida de alimentos, facilita la entrada de aire al sistema digestivo. Además, una dieta alta en alimentos ultraprocesados y bebidas gaseosas puede contribuir a la producción de gases intestinales.

Sedentarismo y estrés. La falta de actividad física ralentiza el tránsito intestinal, aumentando la acumulación de gases. Asimismo, el estrés y la ansiedad pueden impactar negativamente en la digestión, provocando síntomas como la hinchazón.

Inflamación abdominal, no gordura

La inflamación abdominal y la gordura no son lo mismo, aunque a veces se confunden por la hinchazón en el vientre. La gordura es tejido adiposo acumulado, mientras que la inflamación es una respuesta temporal del cuerpo, como hinchazón por gases o retención de líquidos.

Diferencias clave:

  • Grasa abdominal: Se acumula con el tiempo por exceso de calorías, es estable y se pellizca fácilmente; está presente siempre y aumenta riesgos como diabetes.
  • Inflamación: Fluctúa durante el día (peor después de comer), desaparece con cambios en dieta o actividad, y suele deberse a digestión lenta, alimentos irritantes o estrés.

Cómo distinguirlas. Prueba pellizcando la piel: si sale un pliegue grueso y constante, es grasa; si el abdomen se siente duro, gaseoso o cambia rápido, es inflamación. La grasa visceral (interna) puede causar inflamación crónica de bajo grado, creando un ciclo vicioso.

Estrategias para mitigar la inflamación

Modificación en la dieta. Se aconseja comer más despacio y priorizar alimentos frescos y naturales. La incorporación progresiva de fibra y una adecuada hidratación son esenciales para facilitar la digestión.

Promoción del movimiento y manejo del estrés. Actividades cardiovasculares suaves pueden mejorar el tránsito intestinal. Además, gestionar el estrés mediante técnicas de relajación y un sueño adecuado es crucial para la salud digestiva.

Además, es fundamental consultar con un especialista si la inflamación abdominal es persistente y se acompaña de otros síntomas graves, como dolor intenso o cambios en el ritmo intestinal.

Ejercicios recomendados

Existen ejercicios que, en combinación con una buena alimentación y manejo del estrés, pueden ayudar a reducir la sensación de inflamación abdominal y mejorar la digestión. No eliminan la inflamación por sí solos, pero sí favorecen el tránsito intestinal, la eliminación de gases y la reducción de la retención de líquidos.

Ejercicios suaves para el abdomen

  • Rodillas al pecho (tumbado): Acuéstate boca arriba, lleva las rodillas hacia el pecho, sostén con las manos e intenta despegar un poco el coxis del suelo. Mantén 30‑60 segundos, respirando profundo; ayuda a soltar gases y calmar la hinchazón.
  • “Barrera” o “quitamiedos” (brazos en cruz): Tumbado, lleva los brazos hacia los lados y luego crúzalos sobre el pecho, ayudando con la respiración diafragmática; favorece la movilidad del diafragma y mejora la función digestiva.
  • Pinza sentada: Sentado con las rodillas flexionadas, ve estirando las piernas lentamente hacia adelante; crea una ligera presión sobre el abdomen que favorece la expulsión de gases.

Ejercicios de movilidad y yoga

  • Gato–vaca: En posición de manos y rodillas, alterna arquear y redondear la espalda; hace un “masaje” suave a los órganos abdominales y mejora la digestión.
  • Postura “liberación de viento” (Supta Pavanamuktasana): Tumbado, lleva una rodilla hacia el pecho, luego las dos, sujetándolas con las manos; ayuda a liberar gases y reducir distensión.
  • Estiramientos de piernas en “diamante”: Tumbado, juntar las plantas de los pies y dejar caer las rodillas hacia los lados; estira la ingle y despeja la zona abdominal, favoreciendo la digestión.

Actividad física aeróbica leve

  • Caminar 20‑30 minutos diarios: Moviliza el intestino, favorece la expulsión de gases y reduce la hinchazón posterior a las comidas.
  • Bicicleta estática o elíptica ligera: Pequeños estudios muestran que este tipo de ejercicio puede acelerar la eliminación de gases intestinales y aliviar la distensión.

Recomendaciones prácticas

  • Combina estos ejercicios con hidratación adecuada, fibra suficiente y evitar comidas muy copiosas, ultraprocesados o gaseosas.
  • Haz movimientos suaves y respeta tus límites; si hay dolor fuerte, sangrado, fiebre o cambios bruscos en el hábito intestinal, conviene consultar a un médico para descartar patologías digestivas.

Medicamentos pueden contribuir a la inflamación

Ciertos medicamentos y suplementos pueden contribuir a la inflamación o hinchazón abdominal como efecto secundario.

Medicamentos comunes

  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno o naproxeno irritan el revestimiento intestinal, lo que provoca hinchazón y gases.
  • Estatinas, antidepresivos y opioides ralentizan la digestión, generando fermentación y distensión.
  • Otros incluyen antiácidos, aspirina y fármacos para diarrea.

Suplementos implicados

  • Suplementos de fibra (como psyllium), multivitamínicos y hierro causan gases e hinchazón por alterar la motilidad intestinal.
  • Ácido linoleico conjugado o vitamina A en dosis altas elevan marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva.
  • Omega-3 puede generar malestar estomacal en personas sensibles.

Recomendaciones

  • Consulta a un médico antes de suspender cualquier tratamiento, ya que estos efectos varían por persona.
  • Cambios como tomarlos con comida o ajustar dosis suelen ayudar.

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