Bebidas que la ciencia avala para proteger tu hígado del exceso de grasa
El hígado graso afecta a más de un cuarto de la población mundial. Incorporar estas bebidas a la rutina diaria puede marcar una diferencia real
Selección depurativa para un hígado sano y combatir problemas causados por excesos alimenticios Crédito: Ekaterina Markelova | Shutterstock
El hígado graso no alcohólico —conocido en medicina como EHGNA— se ha convertido en una de las enfermedades hepáticas más prevalentes del siglo XXI, impulsada por dietas ricas en azúcares añadidos, sedentarismo y obesidad.
La buena noticia es que, además de ajustar la alimentación y los hábitos de vida, existen bebidas con evidencia científica que pueden ayudar tanto a prevenir su aparición como a revertir la acumulación de grasa en las células hepáticas.
Entre las bebidas más comunes que sirven para el propósito descrito se inscriben: agua, café, té verde, agua con limón en ayunas, jugo de remolacha e infusión de alcachofa silvestre (cardo mariano).
Bebidas recomendadas
El café encabeza la lista con el respaldo más sólido. [Previene y combate] Múltiples metaanálisis han demostrado que el consumo regular de dos o tres tazas diarias —sin azúcar ni nata— reduce significativamente los marcadores de daño hepático. Sus compuestos bioactivos, especialmente los ácidos clorogénicos y la cafeína, inhiben la síntesis de colesterol en el hígado y modulan la respuesta inflamatoria.
El té verde, por su parte, ofrece una alternativa para quienes prefieren evitar la cafeína en exceso. [Previene y combate] Su compuesto estrella, la epigalocatequina-3-galato (EGCG), actúa directamente sobre las rutas metabólicas que regulan la síntesis de triglicéridos. Estudios en pacientes con hígado graso leve a moderado han reportado mejoras en los perfiles lipídicos tras doce semanas de consumo diario de tres tazas.
La infusión de cardo mariano merece una mención especial en el caso de quienes ya tienen un diagnóstico. [Combate] La silimarina —su principio activo más estudiado— actúa como antioxidante, antifibrótico y antiinflamatorio a nivel celular, con ensayos clínicos que muestran reducciones en ALT, AST y en la ecogenicidad hepática tras varios meses de tratamiento.

Jugo de remolacha. [Combate] Los nitratos y betalaínas presentes en la remolacha han mostrado reducir el daño oxidativo en el tejido hepático.
Agua con limón en ayunas. [Prevención] La vitamina C y los flavonoides del limón estimulan la producción de bilis y favorecen la depuración hepática.
Finalmente, el poder del agua. [Prevención] Desplazar el consumo de refrescos, zumos industriales y bebidas energéticas ?todos cargados de fructosa añadida? por agua simple es, según la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD), la medida más coste-efectiva para reducir la esteatosis. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden revertir estadios iniciales de la enfermedad sin necesidad de medicación.
Vale destacar que ninguna bebida sustituye al tratamiento médico ni a los cambios en la dieta y el ejercicio. Ante un diagnóstico de hígado graso, se debe consultar siempre a un hepatólogo o gastroenterólogo antes de iniciar cualquier suplementación.
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