El tesoro perdido de Robinson Crusoe vuelve a obsesionar: buscan una fortuna de hasta $40,000 millones

La justicia chilena reactivó la búsqueda del legendario tesoro oculto en la isla Robinson Crusoe. La historia, el conflicto legal y quién lo busca

tesoro perdido de Robinson Crusoe

Hace más de 300 años nació la leyenda. Hoy vuelve a escena: oro, joyas y un tesoro que algunos calculan en hasta $40,000 millones. Crédito: Imagen creada con AI / Georgina Elustondo | Impremedia

En una isla remota del Pacífico Sur, a cientos de millas del continente, una historia de piratas, oro, joyas y expediciones fallidas vuelve a cobrar fuerza. La búsqueda del legendario tesoro escondido en la isla Robinson Crusoe —una fortuna que algunos estiman en hasta $40,000 millones— acaba de recibir un nuevo impulso judicial en Chile, reactivando una obsesión que lleva décadas.

La historia tiene todos los ingredientes de una novela de aventuras: un botín colonial, un capitán español, mapas secretos, cazatesoros modernos y una isla que parece salida de la ficción. Pero detrás del mito también hay expedientes judiciales, disputas ambientales y una pregunta que nadie ha podido responder con pruebas concluyentes: ¿el tesoro realmente existe?

La leyenda del tesoro que habría salido de América hace más de 300 años

La versión más repetida sitúa el origen de la historia en 1714, cuando un cargamento de oro, joyas y piedras preciosas habría sido retirado desde territorios españoles en América para protegerlo de amenazas políticas y militares.

Según la leyenda, el responsable de ocultarlo habría sido el navegante español Juan Esteban Ubilla y Echeverría, quien supuestamente enterró el tesoro en la entonces llamada isla Más a Tierra, hoy conocida como Robinson Crusoe, parte del archipiélago Juan Fernández, en Chile.

Con el tiempo, el relato fue creciendo hasta hablar de cerca de 1,000 barriles cargados con riquezas, incluyendo monedas de oro, piezas religiosas, joyas y otros bienes coloniales.

Nunca apareció evidencia definitiva de que ese inventario exista exactamente como se describe. Pero la historia sobrevivió durante siglos y terminó atrayendo a exploradores, inversionistas y aventureros.

Piratas, una isla remota y una fortuna imposible de ignorar: reactivan la búsqueda del tesoro perdido de Robinson Crusoe.
Los tesoros podrían seguir ocultos en una isla del Pacífico.
Crédito: Imagen creada con AI / Georgina Elustondo | Impremedia

Dónde queda la isla Robinson Crusoe

La isla Robinson Crusoe forma parte del archipiélago Juan Fernández, en el océano Pacífico, a unos 670 kilómetros de la costa continental chilena. Es un lugar aislado, de acceso complejo y geografía desafiante, con montañas, vegetación densa y zonas protegidas ambientalmente.

Su nombre actual homenajea la novela de Daniel Defoe porque el lugar fue asociado con la historia real del marinero escocés Alexander Selkirk, cuya experiencia inspiró el clásico literario.

Ese aislamiento es justamente parte del atractivo del mito: si alguien quisiera esconder una fortuna inmensa hace siglos, pocos lugares parecerían tan adecuados.

El hombre que lleva décadas persiguiendo la fortuna

El protagonista moderno de esta historia es Bernard Keiser, empresario neerlandés y cazatesoros que lleva más de dos décadas intentando encontrar el supuesto botín. No es un recién llegado atraído por titulares virales. Keiser ha invertido tiempo, recursos y múltiples intentos de exploración en la isla.

Durante años impulsó proyectos con tecnología de rastreo y excavación basados en hipótesis sobre la ubicación del tesoro. Sin embargo, sus iniciativas chocaron una y otra vez con obstáculos administrativos, cuestionamientos legales y preocupaciones ambientales.

La diferencia ahora es que acaba de conseguir un respaldo clave.

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El conflicto legal que reactivó la búsqueda

La Corte Suprema de Chile resolvió recientemente a favor de Bernard Keiser, permitiéndole reactivar el proyecto de exploración tras una larga disputa judicial. El caso giraba en torno a permisos, restricciones regulatorias y objeciones vinculadas al impacto ambiental de una eventual excavación en la isla.

El archipiélago Juan Fernández no es un territorio cualquiera: se trata de un ecosistema extremadamente sensible, reconocido internacionalmente por su biodiversidad y protegido bajo figuras ambientales. Por eso, durante años hubo resistencia a permitir operaciones invasivas.

La decisión judicial no significa que mañana comenzarán excavaciones masivas sin control, pero sí abre nuevamente la puerta a que el empresario impulse una nueva etapa del proyecto.

¿Cuánto valdría el tesoro?

Aquí aparece el dato más espectacular, aunque también el más incierto. Diversas estimaciones sitúan el valor potencial del supuesto tesoro entre $20,000 millones y $40,000 millones, dependiendo del volumen, estado de conservación y valor histórico de los objetos.

Es importante subrayarlo: esa cifra no proviene de un inventario confirmado, sino de cálculos teóricos basados en la leyenda. Aun así, el número ayuda a explicar por qué la historia sigue fascinando.

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¿Qué pasaría si realmente lo encuentran?

Si el tesoro apareciera, el hallazgo no significaría que el descubridor se queda automáticamente con todo. La legislación chilena contempla reglas específicas sobre patrimonio, hallazgos arqueológicos y propiedad estatal.

Reportes locales indican que, bajo determinados esquemas, el Estado chileno podría quedarse con una parte sustancial del valor recuperado. Es decir: incluso si el tesoro existe, la batalla legal probablemente apenas comenzaría.

Recreación visual de Robinson Crusoe con un libro antiguo frente a una isla paradisíaca, en alusión a la legendaria historia del tesoro perdido que vuelve a despertar interés internacional.
Vuelve una historia que parece de novela: el legendario tesoro de Robinson Crusoe podría volver a ser buscado tras un fallo judicial en Chile. La fortuna estimada es multimillonaria, pero el misterio sigue intacto.
Crédito: Imagen creada con AI / Georgina Elustondo | Impremedia

¿Tesoro real o mito moderno?

Ese es el corazón de la historia. A diferencia de otros hallazgos arqueológicos documentados, aquí no existe una prueba concluyente que confirme que los legendarios barriles de oro siguen enterrados.

Lo que sí existe es una cadena de relatos históricos, expediciones fallidas, tecnología aplicada a búsquedas y una persistente convicción de quienes creen que la fortuna está allí.

Y quizá esa sea la razón por la que esta historia sigue viva tres siglos después: porque combina historia, misterio y una promesa casi imposible de ignorar.

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Cómo llegar a la isla Robinson Crusoe

Llegar a la isla Robinson Crusoe no es sencillo, y esa dificultad ayuda a explicar por qué la leyenda del tesoro enterrado conserva tanto atractivo. Este remoto territorio chileno se encuentra en el archipiélago Juan Fernández, en medio del océano Pacífico, a unos 670 kilómetros de la costa continental de Chile.

No existe un vuelo comercial tradicional como el que conecta grandes ciudades. El acceso suele hacerse desde Santiago de Chile mediante vuelos especiales o servicios chárter hacia una pista ubicada en la isla vecina, Alejandro Selkirk o sectores habilitados según operación, y luego completar el trayecto en embarcación hasta Robinson Crusoe, dependiendo de condiciones climáticas y logísticas.

También es posible llegar por vía marítima, aunque se trata de una experiencia mucho más larga y compleja.

El clima y el estado del mar pueden alterar itinerarios, por lo que no es un destino de acceso simple ni de turismo masivo. Justamente ese aislamiento es parte de lo que convirtió a la isla en un escenario perfecto para leyendas de piratas y tesoros ocultos.

Los tesoros perdidos más famosos del mundo

El supuesto botín escondido en Robinson Crusoe no es la única fortuna legendaria que alimentó expediciones, documentales y teorías durante décadas.

  • El tesoro de El Dorado: Probablemente el mito más famoso de América Latina. La historia hablaba de una ciudad repleta de oro en algún punto del actual territorio colombiano o amazónico. Durante siglos impulsó expediciones europeas obsesionadas con encontrar riquezas imposibles.
  • El tesoro del capitán Kidd: El pirata escocés William Kidd fue ejecutado en 1701, pero la leyenda de su fortuna enterrada sobrevivió hasta hoy. Varias búsquedas se hicieron en América del Norte y el Caribe.
  • El tesoro de Oak Island: Uno de los misterios más persistentes de Norteamérica. En una pequeña isla de Nueva Escocia, Canadá, generaciones enteras buscaron una supuesta fortuna enterrada en un pozo lleno de trampas. Nunca apareció una prueba definitiva, pero el caso sigue fascinando.
  • El tesoro perdido de los nazis: El caos del final de la Segunda Guerra Mundial alimentó historias sobre oro, obras de arte y riquezas escondidas por el régimen nazi en túneles, lagos o refugios subterráneos europeos.
  • El tesoro de Lima: Muy vinculado a la historia de Robinson Crusoe. Según una leyenda colonial, una enorme fortuna perteneciente a la Iglesia y autoridades españolas fue embarcada para protegerla y terminó desapareciendo, alimentando múltiples teorías.

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