Ejercicio aeróbico, el aliado ideal contra la hipertensión
Es importante precisar que la medición de la presión arterial solo cuando se va al consultorio médico no es lo más adecuado
Nadar, uno de los ejercicios aeróbicos por excelencia. Crédito: PeopleImages | Shutterstock
Investigadores de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, en Brasil, concluyen que el ejercicio aeróbico, como caminar y nadar, reduce la presión arterial en personas con hipertensión durante todo el día. La combinación con entrenamiento de fuerza + HIIT también demostró tener efectos significativos.
Un estudio, publicado en British Journal of Sports Medicine, muestra que este tipo de ejercicio reduce la presión arterial a lo largo del día entero, incluso mientras se duerme.
La investigación fue elaborada por integrantes del Programa de Posgrado en Cardiología y del Programa de Posgrado en Epidemiología de la referida universidad brasileña.
Métodos de evaluación
Es importante precisar que la medición de la presión arterial solo cuando se va al consultorio médico no es lo más adecuado, pues es una lectura puntual que no refleja lo que ocurre durante el sueño, el trabajo o las actividades cotidianas.
Por tanto, se hace uso del MAPA de tensión, que registra la presión en intervalos de minutos durante 24 horas a través de un dispositivo portátil; un método predice con más precisión el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
Para el estudio se realizaron búsquedas sistemáticas en las bases de datos MEDLINE, Embase, Cochrane Central y el Portal Regional de la Biblioteca Virtual en Salud desde noviembre de 2024 hasta agosto de 2025, además de incluir ensayos controlados aleatorios para evaluar los efectos del entrenamiento físico.

Recomendaciones para el manejo de la hipertensión
Los investigadores sugieren integrar el ejercicio aeróbico y el entrenamiento combinado en las guías clínicas como estrategias primarias contra la hipertensión.
Concluyen que el entrenamiento aeróbico (continuo e interválico) y el entrenamiento combinado reducen significativamente la presión arterial ambulatoria, aunque la evidencia sobre el entrenamiento de resistencia dinámico e isométrico sigue siendo incierta.
Finalmente, enfatizan la necesidad de estudios más amplios para validar los efectos de otros tipos de ejercicio, como yoga y pilates.
Riesgos asociados con la práctica de ejercicio
No obstante, hay riesgos, pero en la mayoría de las personas con hipertensión el ejercicio también es beneficioso si está bien elegido y supervisado. El principal peligro aparece con intensidades muy altas, ejercicios isométricos, levantamiento de cargas máximas o maniobra de Valsalva, porque pueden elevar demasiado la presión arterial.
¿Qué riesgos pueden aparecer?
- Aumento brusco de la presión arterial durante el esfuerzo, sobre todo con pesas muy pesadas o esfuerzo estático.
- Mareo o bajada de presión al cambiar de posición rápido, especialmente si hay hipertensión o tratamiento antihipertensivo.
- Mayor riesgo en deportes competitivos intensos, ejercicios solo con brazos, posiciones invertidas y actividades de contacto en personas con hipertensión moderada o severa.
- Si la presión diastólica sube en vez de bajar con el ejercicio, puede ser una señal de mal control o de que el esfuerzo no es el adecuado.
¿Qué ejercicio suele ser más seguro?
El ejercicio aeróbico de intensidad moderada suele ser el más recomendado porque ayuda a bajar la presión arterial. También puede incluirse fuerza, pero evitando máximos, isometría prolongada y contención de la respiración.
Cuándo tener más cuidado
Debe haber más prudencia si la hipertensión es moderada o severa, si existen complicaciones orgánicas o si la presión no está bien controlada. En esos casos, suele convenir una valoración médica antes de iniciar o aumentar el entrenamiento.
Regla práctica
Si tienes hipertensión, el objetivo no es evitar el ejercicio, sino hacerlo de forma moderada, progresiva y controlada, preferiblemente con orientación profesional.
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