Por estrés, ansiedad y sedentarismo, la hipertensión gana terreno entre los jóvenes

La creciente incidencia de hipertensión en la población joven exige una mayor concienciación y educación

Por estrés, ansiedad y sedentarismo, la hipertensión gana terreno entre los jóvenes

Médico que mide la presión arterial del paciente en el consultorio médico. Crédito: mojo cp | Shutterstock

La hipertensión, tradicionalmente asociada a la gente mayor, se está convirtiendo en una preocupación creciente entre los jóvenes. Un estilo de vida sedentario y hábitos alimenticios poco saludables están contribuyendo a este fenómeno, revelando la necesidad urgente de prestar atención a esta enfermedad.

El Dr. José Antonio García Donaire, especialista en nefrología, Unidad de HTA y Riesgo Vascular en el Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Hipertensión y Riesgo Vascular, en conversación con EFE Salud, destacó que la hipertensión presenta síntomas poco específicos que dificultan su detección. Entre los más comunes se encuentran el dolor de cabeza, el cansancio y las palpitaciones. Esta falta de reconocimiento contribuye al infradiagnóstico, especialmente en jóvenes que no suelen asociar estos síntomas con esta condición.

El diagnóstico tardío puede tener implicaciones significativas para la salud. La hipertensión es una enfermedad crónica que puede requerir tratamiento a largo plazo y con posibles efectos secundarios. Por ello, subraya la importancia de un diagnóstico temprano y cambios en el estilo de vida.

El especialista recomienda aprender a vivir con esta enfermedad crónica, que les va a acompañar toda la vida.

Medición de la presión arterial: una práctica esencial

El Dr. García Donaire enfatiza que los jóvenes deben adoptar el hábito de medir su presión arterial en casa. Utilizar equipos adecuados y seguir protocolos específicos es crucial para garantizar mediciones precisas, lo que facilitará un manejo efectivo de la hipertensión.

Para asegurar la exactitud en la medición de la presión arterial, el especialista proporciona pautas claras, como utilizar un aparato homologado, medir la presión en reposo y registrar múltiples lecturas para obtener un promedio. Esto ayuda a establecer un seguimiento confiable y efectivo con el médico de cabecera.

La creciente incidencia de hipertensión en la población joven exige una mayor concienciación y educación. Con una atención temprana y hábitos saludables, es posible mitigar los riesgos asociados a esta enfermedad y promover una vida sana.

Además, “esta enfermedad es poligénica, y si alguno de tus padres es hipertenso, con más razón debes tomarte la tensión de forma habitual”, señala García Donaire.

Hábitos alimenticios que aumentan el riesgo de hipertensión

Los hábitos alimenticios que más aumentan el riesgo de hipertensión son el consumo excesivo de sal/sodio, el abuso de alimentos procesados y ultraprocesados y una dieta pobre en frutas y verduras.

Hábitos concretos de riesgo

  • Añadir mucha sal a la comida o comer con frecuencia alimentos muy salados, como embutidos, conservas, sopas instantáneas, salsas comerciales y aperitivos salados.
  • Consumir muchos productos procesados o ultraprocesados, porque suelen aportar sodio oculto y, además, grasas saturadas y trans.
  • Comer poca fruta y verdura, lo que empeora el equilibrio general de la dieta y se asocia con mayor riesgo cardiovascular.
  • Beber alcohol en exceso, ya que puede elevar la presión arterial.
  • Abusar de bebidas con cafeína o estimulantes, especialmente si sustituyen hábitos más saludables.

Lo que más conviene limitar

  • Carnes curadas, embutidos, quesos curados y encurtidos.
  • Comida rápida, frituras, bollería industrial y snacks salados.
  • Salsas comerciales, cubitos de caldo y preparados listos para comer.
  • Alcohol frecuente o en cantidad alta.

En qué fijarse

Una regla práctica es revisar etiquetas y elegir productos con menos sodio, además de cocinar más en casa para controlar la sal añadida. También ayuda seguir un patrón tipo DASH, que prioriza frutas, verduras, legumbres y alimentos frescos.

Cómo afecta el estrés

El estrés de la vida cotidiana puede elevar la presión arterial de los jóvenes, tanto de forma puntual como, en algunos casos, de manera más sostenida si se repite con frecuencia y se acompaña de hábitos poco saludables.

Cómo responde la presión arterial al estrés

Cuando un joven enfrenta una situación estresante (exámenes, presión social, trabajo, problemas familiares), el cuerpo libera hormonas como adrenalina y cortisol, que aceleran el corazón y contraen los vasos sanguíneos. Esto provoca subidas breves de la presión arterial, que normalmente vuelven a valores normales cuando el episodio de estrés pasa.

Estrés crónico y riesgo de hipertensión

Si el estrés es constante (por ejemplo, altas demandas académicas, presión laboral temprana o conflictos frecuentes), el organismo puede mantener un estado de alerta prolongado, lo que, junto con hábitos como mala alimentación, sedentarismo o consumo de alcohol/cafeína, aumenta el riesgo de hipertensión en jóvenes y adultos jóvenes. Estudios en adolescentes muestran que niveles elevados de estrés se asocian con prehipertensión y mayor riesgo futuro de enfermedades cardiovasculares.

Efectos en la salud a largo plazo

Aunque el estrés por sí solo no se considera causa única de hipertensión, puede contribuir a su desarrollo al favorecer inflamación, aumento de peso y malos hábitos de vida. A largo plazo, esto puede aumentar el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y daño en corazón y riñones, incluso en personas jóvenes.

Qué pueden hacer los jóvenes

Reducir la presión arterial asociada al estrés implica combinar hábitos saludables: ejercicio regular, sueño adecuado, alimentación equilibrada, reducir cafeína/alcohol y técnicas de relajación (respiración profunda, meditación, mindfulness). Controlar el estrés no solo ayuda a bajar la presión sino también a mejorar el bienestar general y reducir otros factores de riesgo cardiovascular.

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