Demócratas critican a Supremo por bloquear nuevo mapa electoral en Virginia
La consulta celebrada en abril había respaldado un rediseño de distritos que beneficiaba electoralmente a los demócratas en el estado
La resolución sobre Virginia añade presión política de cara a las elecciones intermedias de noviembre. Crédito: Steve Helber | AP
La decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de frenar el nuevo mapa electoral aprobado en referéndum en Virginia desató una fuerte reacción entre líderes demócratas, quienes acusaron a la máxima corte del país de interferir en la voluntad popular y favorecer los intereses republicanos de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, criticó duramente el fallo y aseguró que el Supremo “se ha unido a la Corte Suprema de Virginia para anular una elección y los votos de más de tres millones de virginianos”, según escribió en la red social X.
“Estos virginianos hicieron oír su voz, emitiendo sus votos de buena fe para oponerse a un presidente que dijo tener derecho a más escaños en el Congreso antes de que los votantes acudieran a las urnas”, añadió la mandataria estatal. La consulta celebrada en abril había respaldado un rediseño de distritos que beneficiaba electoralmente a los demócratas en el estado.
El viernes por la noche, el Supreme Court of the United States decidió ratificar el fallo previo de la Corte Suprema de Virginia, que había invalidado el referéndum argumentando inconsistencias constitucionales en el proceso de aprobación del nuevo mapa electoral. La decisión fue tomada sin votos disidentes, frustrando las expectativas demócratas de recuperar varios escaños clave en la Cámara de Representantes.
El fiscal general de Virginia, Jay Jones, calificó el fallo como “otro ejemplo profundamente preocupante del continuo ataque nacional contra el derecho al voto y el estado de derecho por parte de Donald Trump, las legislaturas estatales republicanas y los tribunales conservadores”.
El caso se produce en un contexto nacional marcado por la creciente disputa política sobre el rediseño de distritos electorales, donde los partidos intentan manipulan los límites electorales para maximizar sus ventajas políticas.
En Estados Unidos, los mapas electorales suelen actualizarse cada diez años tras el censo nacional, por lo que los próximos cambios oficiales estaban previstos hasta 2030. Sin embargo, varios estados controlados por republicanos comenzaron a modificar distritos antes de tiempo, impulsados por el presidente Donald Trump y aliados conservadores.
Texas ha sido uno de los principales focos de esta estrategia. Según un análisis del Brennan Center for Justice, los republicanos han impulsado rediseños electorales que podrían ampliar su representación en el Congreso al reducir el peso electoral de comunidades afroamericanas y latinas.
Los demócratas respondieron intentando aplicar tácticas similares en estados donde tienen control político, como California y Virginia, aunque en este último caso el intento quedó bloqueado judicialmente.
La resolución sobre Virginia añade presión política de cara a las elecciones intermedias de noviembre, consideradas decisivas para el control de la Cámara de Representantes y el futuro de la agenda legislativa de Trump.
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