Seis estadounidenses demandan a gobierno de Trump por abusos de ICE: ‘Todos somos seres humanos’

Seis ciudadanos estadounidenses demandan al DHS por violación de sus derechos por parte de agentes de ICE o de la Patrulla Fronteriza

Los abogados Luis y Michael Carrillo, las abogadas María García y Vanessa Valdez,  junto con tres de los seis demandantes del gobierno de los Estados Unidos, por sus arrestos injustificados por parte de ICE.

Los abogados Luis y Michael Carrillo, las abogadas María García y Vanessa Valdez, junto con tres de los seis demandantes del gobierno de los Estados Unidos, por sus arrestos injustificados por parte de ICE. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

Cary López, Andrea Vélez, Javier Ramírez, Juan José Gutiérrez, Ángel Piña y Joel Acuña presentaron demandas individuales en contra del gobierno de Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) por haber sido presuntas víctimas de falso arresto, agresión y lesiones, y violación de derechos civiles y constitucionales.

Desde que la Corte Suprema dio luz verde para la aplicación del perfil racial en las detenciones, arrestos y deportaciones masivas del gobierno de Donald Trump, la crueldad de los agentes encapuchados de ICE y CBP se ha ensañado con los inmigrantes, particularmente quienes viven en Estados Unidos en situación irregular y ciudadanos estadounidenses de origen latino.

“La comunidad inmigrante está sufriendo las consecuencias de la luz verde que dio la Corte Suprema a los agentes de Trump para que cometan sus fechorías”, declaró el abogado Luis Carrillo, quien junto con su hijo Michael, representan a los demandantes. “Las seis personas son víctimas de las brutales tácticas estilo Gestapo como nunca se había visto en Estados Unidos”.

Cari López Alvarado dio a luz prematuramente a su hija, después de que fue arrestada violentamente por agentes enmascarados de ICE en la ciudad de Hawthorne, en junio de 2025.

En septiembre de 2025, la Corte Suprema suspendió una orden judicial de un tribunal inferior que, anteriormente, había restringido al ICE la realización de ciertos tipos de detenciones migratorias masivas en el área de Los Ángeles.

En una opinión concurrente de 10 páginas, el juez Brett Kavanaugh defendió el enfoque del Gobierno, sosteniendo que la etnia aparente podría considerarse, junto con “otros indicadores de sentido común” (tales como la ubicación, el idioma o el tipo de empleo), como un factor para abordar a las personas con el fin de determinar su estatus de ciudadanía, es decir, agentes de ICE y CBP tienen carta abierta para aplicar el perfil racial.

“Todavía me cuesta hablar, ya que me trae a la memoria recuerdos terribles de lo que ocurrió aquel día en que fui a recoger a mi esposo y a mi primo del trabajo”, dijo Carey López Alvarado, quien tenía 23 años y estaba embarazada de nueve meses, cuando fue encadenada del estómago a los pies por parte de agentes de ICE.

“Para mí, justicia sería que [los agentes de ICE y CBP] sean responsables de sus acciones, de lo que han hecho y lo que siguen haciendo. Que miren que lo que está pasando está mal, porque somos humanos y no debemos estar tratándonos así”.

En los últimos años, agentes federales de inmigración han detenido o retenido a más de 170 ciudadanos estadounidenses contra su voluntad, según un extenso informe de Pro-Publica.

Si bien el ICE no está legalmente autorizado para deportar a ciudadanos estadounidenses, diversas investigaciones han revelado que la agencia detuvo con anterioridad a más de 170 posibles ciudadanos y deportó por error a al menos 70 ciudadanos estadounidenses en un lapso de cinco años.

‘Agárrenlo que es mexicano’

Javier Ramírez, ciudadano americano de origen mexicano recordó lo que sucedió la tarde el 12 de junio de 2025 en un negocio de automóviles chatarra en la ciudad de Montebello, cuando agentes enmascarados irrumpieron sorpresivamente.

“Inmigración entró a nuestra yarda, aunque ahí dice que es propiedad privada y no pueden entrar por razones de seguro”, relató. “Me acerqué para salirme de ahí, y lo primerito que dice uno: “Hey, ¿a dónde vas? No seas pe***jo. ¿De dónde eres?”.

“Uno de ellos volteó y dijo en inglés “agárrenlo que este es mexicano” …me tiraron al piso, me pusieron la rodilla en la cara, en el cuello y también en la espalda. En un video ser puede ver que estoy todo ensangrentado de la cara”, añadió. “Ese día yo tenía mi pasaporte en la cartera”.

Javier Ramírez, ciudadano estadounidense de origen mexicano, recordó, casi al borde de las lágrimas, lo que sucedió la tarde del 12 de junio de 2025 en un negocio de chatarra de automóviles en la ciudad de Montebello, cuando agentes enmascarados irrumpieron de forma sorpresiva y lo golpearon brutalmente.

Javier estuvo encarcelado por cinco días en el Centro Metropolitano de Detención de Los Ángeles, sin recibir atención médica.

Una revisión anterior de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) señaló que la inadecuada gestión de registros hace imposible determinar el número real de detenciones erróneas, confirmando la existencia de cientos de arrestos injustificados y decenas de deportaciones.

Activista proinmigrante detenido por ICE

Otro de los demandantes es el activista proinmigrante, Juan José Gutiérrez.

“La demanda se hace no nada más para que se restituya el daño, sino para que se haga justicia”, afirmó. “Yo también soy un ciudadano de los Estados Unidos y fui arrestado el 27 de noviembre”.

Gutiérrez regresaba de la Ciudad de México justo en el día de Acción de Gracias.

“Cuando llego al aeropuerto [LAX] voy a la máquina de inteligencia artificial que se supone que debe de hacer más eficiente la salida del aeropuerto en un vuelo internacional y soy el único que la máquina tiene problemas para darme la luz verde y darme el paso”, dijo.

Juan José Gutiérrez, líder proinmigrante de varias décadas en Los Ángeles, es otra víctima más de la crueldad que se está aplicando contra los inmigrantes de origen latino, sean ciudadanos estadounidenses o no.

Un oficial de inmigración de aduanas lo dirigió a una revisión individualizada, a quien le presentó su pasaporte de Estados Unidos y la licencia de conducir.

“¿Hay algún problema?”. Preguntó. No hubo respuesta.

Eventualmente llegó un supervisor y varios oficiales en atuendo paramilitar con armas largas M-16.

“Me voltearon, me esposaron y me y me sacaron del aeropuerto en presencia de todos los pasajeros”, manifestó. “Me llevaron a otro a otro salón abajo del aeropuerto, una cosa muy intimidante y luego había más oficiales de inmigración”.

“Me hacen que me quite los zapatos, que me quite todo, que saque todo de los bolsillos y ante mi insistente pregunta porqué estoy arrestado, ¿por qué está pasando esto? nada más me decían que me quedara callado”, contó Gutiérrez.

Finalmente, firmó unos papeles sobre sus pertenencias y fue llevado a otro lugar.

Lo encadenaron a una banca de acero, “por cuestiones de seguridad”.

El líder de los inmigrantes fue liberado hasta las 3:00 de la madrugada del viernes 28 de noviembre.

“Esto que está sucediendo es grave”, enfatizó Juan José Gutiérrez. “Para mí, justicia es que se nos cumpla a todos los ciudadanos y residentes de los Estados Unidos la promesa de la constitución que tengamos piso parejo, que no se nos discrimine tan solo por cómo nos miramos cómo hablamos si hablamos inglés con acento o no, ni por el por el color de nuestra piel”.

Encadenada en el estómago

El 8 de junio de 2025, en la ciudad de Hawthorne, Cary López Alvarado recibió dos llamadas: una de su primo, Alberto Sandoval, y otra de Brian Najera, su esposo. Ambos eran perseguidos por agentes de inmigración.

“Entré en pánico y salí de mi auto, intenté caminar hacia donde ellos se encontraban. Vi cómo un vehículo de inmigración chocaba con la parte trasera de la camioneta de mi esposo. Luego vi que muchos más vehículos rodeaban la zona y la camioneta en la que estaba mi esposo”, recordó.

Cary López dio a luz a su hija de forma prematura.

Los agentes gritaban que romperían la ventanilla y que salieran. Cary les señaló que se encontraban propiedad privada, pero se negaron a escucharla.

“Uno de ellos se mostró muy amenazante conmigo. Se esforzó deliberadamente por amenazarme de muerte”, subrayó. “Yo estaba hablando con el 911 cuando eso sucedió; el agente notó que en la pantalla de mi teléfono aparecía el 911 e intentó cambiar su versión de los hechos, alegando que ellos estaban intentando mover el vehículo —y preguntándome si acaso yo quería morir— porque, según él, intentaban darse a la fuga; sin embargo, la camioneta estaba con el freno de estacionamiento puesto. Le respondí: “Eso no fue lo que dijiste; acabas de amenazarme de muerte”.

“El agente comenzó a empujarme y a darme codazos. Instintivamente, me encorvé para cubrirme el abdomen, pues temía que fuera a lastimar a mi bebé. Entonces, casi me caigo; así que usé mi cuerpo para apoyarme en la camioneta de trabajo y evitar la caída. Fue en ese momento cuando llegaron otros dos o tres agentes de inmigración y comenzaron a jalarme y forcejear conmigo. Mi primo intervino y les dijo: «¡Oigan, tengan cuidado, ella está embarazada!».

Pero ellos lo empujaron y le preguntaron: “¿Quieres que te arrestemos?”. Fue entonces cuando le pusieron las esposas a la espalda y la arrastraron hacia su vehículo.

“En ese instante me sentí un poco mareada; así que, cuando logré reponerme y darme cuenta de lo que sucedía, vi que tenían a mi primo y a mi esposo en el suelo, con los agentes de inmigración ejerciendo todo el peso de sus cuerpos sobre ambos. De allí nos llevaron a una zona apartada, donde me insultaron, me cerraron las puertas en la cara y me dijeron que yo había nacido en México —y que, si bien mi bebé nacería allí, en Estados Unidos—, yo seguía repitiéndoles que hablaba inglés y que yo misma había nacido allí [en Hawthorne]”.

Los agentes respondieron que ya verían si eso era cierto. Ella les proporcionó su número de Seguro Social, número de identificación, el nombre del hospital, la hora y la fecha exacta de su nacimiento.

“Al oír esto, adoptaron una expresión de asombro y me dijeron: “Bueno, vamos a verificarlo en la computadora”.

Acto seguido, fue transferida al Departamento de Seguridad Nacional y le colocaron una cadena bajo el vientre que unía sus manos con los pies.

“Me dijeron que era estúpida, que por qué estaba haciendo todo aquello, y continuaron insultándome durante todo el tiempo. Finalmente, me dijeron que la única razón por la que me dejaban ir era porque estaba embarazada, pero que esperara una llamada, ya que iban a presentar cargos en mi contra”, informó la demandante.

Apenas cinco días después de su detención y arresto, la fuerte impresión del incidente provocó que Cary López Alvarado diera a luz prematuramente a su hija Ailany.

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