Conductores de Uber y Lyft se preparan para formar un sindicato 

Miles de trabajadores seguirían siendo contratistas independientes, pero podrían negociar con las empresas mejores salarios y beneficios 

Conductores celebran sus logros.

Conductores celebran sus logros. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

Aproximadamente 60,000 conductores de Uber y Lyft en California lograron una victoria histórica, luego de más de 10 años de lucha para lograr el reconocimiento de sus derechos a formar un sindicato y estar en posición de pelear colectivamente por mejoras salariales y beneficios, incluyendo el seguro médico. 

Llenos de entusiasmo y alegría, decenas de conductores de la economía de plataformas digitales (Gig economy) y de diversas culturas y lenguajes: inglés, español, cantonés, mandarín, hindi y punyabí levantaron los puños en señal de triunfo. 

“He trabajado durante ocho años para Uber y Lyft”, dijo a La Opinión Marvin Meléndez, un conductor de Nicaragua. “Inicialmente, ganaba entre 400 y 500 dólares al día trabajando 4 a 6 horas, pero ahora solo recibo entre 250 y 300 dólares al día y necesito trabajar más de 12 horas.”. 

Marvin Meléndez, un conductor de Nicaragua.
Crédito: Impremedia

Meléndez señaló que los costos de mantenimiento y de gasolina han aumentado significativamente, sin compensación en los pagos. 

“Espero que un nuevo contrato mejore mi salario y el de mis compañeros; un sueldo que me permita trabajar menos y tener más tiempo para mi familia y otras actividades”, señaló. 

Desde ahora, el éxito de la organización de conductores de la economía de plataformas en California se perfila como la mayor victoria de organización de nuevos trabajadores en la historia laboral moderna del mundo entero. 

Cada vez más empobrecidos 

David Green, presidente y director ejecutivo del SEIU 721, reconoció que los conductores de Uber y Lyft están entre los más explotados en Estados Unidos. 

“Una injusticia contra uno es una injusticia contra todos”, indicó, tras afirmar que no es ningún secreto que las corporaciones multimillonarias del sector “quieren recortar los ingresos y los derechos laborales de estos conductores para enriquecerse más, mientras los trabajadores empobrecen”. 

La victoria de los conductores de plataformas en California se produce en un contexto de creciente impulso a los derechos sindicales en el sector. La semana pasada, el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, promulgó una ley que otorga a estos conductores el derecho a sindicalizarse, mientras que los votantes de Massachusetts aprobaron previamente una medida que les concede derechos de negociación colectiva. 

El sindicato de conductores de plataformas de Massachusetts fue certificado a principios de este año, sumándose a una ola creciente de iniciativas de organización del sindicato SEIU entre estos trabajadores en todo el país. El SEIU tiene más de 2 millones de afiliados en Estados Unidos. 

“Ojalá pudiera decirles que esto marca el fin de la explotación, pero sabemos que esta persiste en todo el mundo”, declaró David Green, a La Opinión. “Ha sido un paso más hacia la justicia: que estos trabajadores tengan voz en la mesa de negociación y luchen por un buen contrato, uno que incluya el respeto del que acabamos de hablar”. 

En el camino a la victoria, los conductores de Uber y Lyft contaron con el respaldo de la ley AB 1340, promulgada por el gobernador Gavin Newsom, que consagra legalmente el derecho de todos estos trabajadores a tener voz en la mesa de negociaciones, algo que la Proposición 22 les impedía. 

“Esa nefasta ley [Proposición 22, aprobada en 2020] fue un engaño de Uber, Lyft y Doordash para los votantes”, dijo un conductor que prefirió el anonimato. “Éramos clasificados como contratistas independientes y no como empleados regulares, pero esto liberaba a las empresas de ofrecernos beneficios laborales tradicionales, como el seguro de desempleo”. 

En efecto, Uber y Lyft gastaron más de $200 millones para llevar la Proposición 22 a la boleta electoral en noviembre de 2020, prometiendo mejores salarios y beneficios para los trabajadores. Eso no ocurrió. 

Dispersos, pero unidos 

Los conductores de Uber y Lyft llevan años peleando por sus derechos laborales.
Crédito: Impremedia

A diferencia de los lugares de trabajo tradicionales, los conductores de plataformas digitales están dispersos geográficamente en California, no comparten un centro de trabajo común ni horarios o turnos estandarizados, lo que hizo que la organización de la fuerza laboral resultara excepcionalmente difícil. 

Sin embargo, los conductores construyeron un movimiento poderoso en todo el estado y superaron las barreras para exigir tener voz en su trabajo y obtener el derecho a la negociación colectiva. 

Vikaas Shanker, un conductor de servicios de transporte compartido para Uber y Lyft en Fresno, además miembro y líder del sindicato de trabajadores de la economía de plataformas recordó que, antes de unirse a esta lucha sindical, pensaba que los problemas que enfrentaba eran solo de él. 

Sin embargo, se dio cuenta de que los sistemas de compensación de Uber y Lyft aislaban y separaban a los conductores entre sí. 

“A medida que conversamos con conductores de todo el estado, animándolos a firmar su tarjeta de autorización sindical, me di cuenta de que no estaba solo en mis luchas. Miles de estas conversaciones condujeron a nuestra victoria: un esfuerzo sin precedentes, liderado por los propios conductores, que pronto se convertirá en el sindicato de conductores de transporte compartido más grande del planeta”. 

En los últimos 10 meses, la labor que realizaron se llevó a cabo desde las zonas de espera de los aeropuertos, en cafeterías y en lavaderos de autos, de forma digital a través de redes sociales, videollamadas, mensajes de texto y llamadas telefónicas, así como mediante visitas a domicilio. 

Estas conversaciones dieron lugar a líderes conductores —como Vikar— que trabajaron para movilizar y motivar a más de sus compañeros, rompiendo las barreras de aislamiento impuestas por las aplicaciones y construyendo poder sindical colectivo. 

De hecho, los conductores organizados a través de los sindicatos SEIU 521, SEIU 721 y SEIU 1021 crearon el California Gig Workers Union (CGWU), luchando por tener una participación significativa en cuestiones de salarios, beneficios y condiciones laborales, además de desafiar la Propuesta 22 tanto en las urnas como en litigios que llegaron hasta la Corte Suprema de California. 

Gracias a la labor de defensa de los conductores, el año pasado se promulgó la ley AB 1340, que establece un marco legal para que los conductores de transporte compartido de California formen un sindicato y negocien colectivamente con las empresas del sector. 

El 7 de agosto, la Junta de Relaciones de Empleo Público (PERB, por sus siglas en inglés) notificó al CGWU que había alcanzado el umbral necesario para representar a los conductores a nivel estatal. 

Tras un periodo de espera de 30 días, se prevé que el CGWU sea certificado como representante de negociación colectiva de los conductores de Uber y Lyft en California. 

“Construimos este movimiento porque los conductores de plataformas digitales hablaron entre sí”, afirmó Margarita Peñalosa, conductora de Uber y Lyft radicada en Los Ángeles. “Superamos el miedo y los cientos de millones de dólares que las empresas del sector gastaron para socavar nuestros derechos en las urnas; demostramos que no son las aplicaciones las que nos conectan, sino nuestra exigencia común de recibir una remuneración justa y un trato digno como trabajadores de la economía de plataformas”. 

El California Gig Workers Union (CGWU) es la voz colectiva de miles de conductores de aplicaciones en todo el estado, incluidos quienes trabajan para empresas como Uber y Lyft. Tras una década de organización junto a los sindicatos SEIU 521, SEIU 721 y SEIU 1021, estos conductores han luchado por ampliar las protecciones laborales y garantizar el derecho a la negociación colectiva. 

En 2025, el CGWU logró establecer una vía legal para que los conductores de servicios de transporte compartido en California puedan sindicalizarse y negociar, a nivel estatal, mejores salarios, beneficios y condiciones laborales. 

“Con un nuevo contrato espero un mejor salario y beneficios como cualquier otro trabajador”, dijo Manuel Díaz, un conductor peruano de 31 años y padre de una niña, quien antes ganaba entre 2000 y 2500 dólares cada dos semanas, pero ahora no llego ni a mil”. 

Por su parte, Nolberto Cruz, originario de Puerto Cortés, Honduras, denunció que las plataformas de Uber y Lyft “se están quedando con el 82% de lo que pagan los consumidores”, pero decidió seguir trabajando con ambas empresas porque le permitían realizar otros trabajos. 

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