Inauguran en Los Ángeles un gimnasio como espacio para sanar

El recinto de Homeboy Industries es un lugar donde hombres y mujeres aprenden a cargar el dolor de sus vidas y convertirse en verdaderos campeones

Celebran la inauguración del gimnasio de Homeboy Industries.

Celebran la inauguración del gimnasio de Homeboy Industries. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

Las lágrimas que ha derramado Ronald Dennison, un entrenador en el gimnasio de Homeboy Industries, se han convertido para él en su motivación para seguir adelante en la vida y en las instalaciones de la organización, con el programa más grande del mundo que atiende a expandilleros, las considera como un refugio donde se siente seguro y donde puede respirar en medio del caos externo.  

“Llevo 17 meses en el programa; me ayuda a definir mi identidad, más allá de mi pasado en la prisión”, dijo Ronald.  

De igual manera, ese gimnasio es el lugar donde Karla León, asistente ejecutiva en Homeboy Industries, aspira a convertirse en una street fighter (peleadora callejera) en las 135 libras; es el lugar donde aprendió a cargar con sus dolores de la vida.  

“La actividad física me ayudó a procesar traumas y a aprender a sobrellevar el dolor emocional de una manera distinta a la de los hábitos autodestructivos”, declaró.  

La visión del programa nació de una oración que José Arellano elevó al cielo, inspirado en la labor social realizada desde hace décadas por el padre jesuita Gregory Boyle, fundador de Homeboy Industries.  

Arellano, vicepresidente de Operaciones en Homeboy Industries, afirma que el amor de Dios y la fe cambian vidas, como sucedió con él.  

“Dios está aquí, entre nosotros en este esfuerzo y todos están encontrando el rostro de Dios en cada persona que llega a Homeboy Industries”, añadió. “Todo se vive, gracias a la generosidad del padre G [Gregory Boyle]”.  

Padre Gregory Boyle ora por el éxito de los hombres y mujeres que utilizarán el gimnasio de Homeboy Industries
Crédito: Impremedia

Un programa que cambia vidas  

Esta semana, Homeboy Industries y sus socios celebraron la inauguración del nuevo espacio de acondicionamiento físico y bienestar ubicado en la sede central de la calle Bruno y Main, en Los Ángeles.  

El proyecto ha alcanzado un costo aproximado de 150,000 dólares. La estructura financiera incluye aportaciones de diversas fuentes: una aportación de $50,000 de la Fundación Tyson; una subvención gestionada por Katie Frewin en colaboración con la UCLA y la American Heart Association, y fondos adicionales destinados a cubrir equipamiento a través de Campbell Lillard, entrenador físico y líder en Homeboy Industries.  

“Este gimnasio ofrece otra oportunidad a los cuates [personas] que trabajan aquí a encontrar salud, pero corporal, mental, emocional y espiritual para que puedan seguir adelante en el camino hacia una salud más profunda”, dijo a La Opinión el padre Gregory Boyle. “Es otra oportunidad de progresar a nivel personal”.  

“Lo que queremos hacer es anunciar al mundo que aquí tenemos una manera por la cual quienes se encuentran afuera, excluidos, encuentren una vida plena, una vida en abundancia y la salud total”, añadió. “Entonces, cuando la sociedad quiere rechazar a estos jóvenes, nosotros queremos anunciar otra manera de vivir e incluir a los rechazados”.  

“Iron Mike” presente en la inauguración  

Al evento acudieron Mike Tyson, excampeón mundial de peso completo que ostentó simultáneamente los títulos de la AMB, CMB y FIB, su hijo Miguel, coordinador principal y director de la Mike Tyson Cares Foundation.  

“No soy muy dado a dar discursos; no soy orador. Pero mi hijo [Miguel Tyson] quiere hacer esto. Me enorgullece que quiera hacerlo. Al menos no tiene que irse a Haití o a África”, declaró Mike Tyson, de 60 años, el exmonarca de boxeo quien vivió su infancia en los barrios plagados de violencia, en Brownsville, Nueva York.  

José Arellano, el padre Greg Boyle, Mike Tyson y su hijo Miguel, tras el corte del listón en la inauguración del gimnasio en Homeboy Industries.
Crédito: Impremedia

“Él cuenta con alguien que puede patrocinarlo y apoyarlo en lo que sea que quiera hacer, y eso es lo que quiero hacer yo, porque yo nunca tuve eso. Nunca tuve esa vida, pero alguien me preparó para poder ofrecerle esa vida a él. Así que simplemente me alegra estar aquí apoyándolo. Ese es realmente mi único propósito.  

Todas las vidas tienen valor  

Shirley Torres, directora ejecutiva de Homeboy Industries dio a conocer que el programa de intervención en pandillas más grande del mundo cuenta con 17 empresas sociales que defienden una fraternidad radical, la compasión y la creación de espacios de esperanza.  

“Esta labor comenzó hace 40 años con la oración de un líder valiente, el padre Greg Boyle, quien creía que el problema del mundo —la raíz de todo lo que anda mal en él— es la creencia de que algunas vidas importan más que otras”, enfatizó Torres.  

“En Homeboy, nuestra misión es bombardear a la gente con el mensaje opuesto: que todos importamos, que todas nuestras vidas tienen valor”, agregó. “Celebramos una evolución. Este trabajo nació de la invitación a solidarizarnos con los miembros de pandillas, invitándolos a elegir la vida y a dejar de perseguir la muerte”.  

En sus 25 años en Homeboy Industries, y tras décadas de ver cómo va y viene la gente, lo que ella presenciaba a diario era el valor que reside en las personas para levantarse siempre tras caer, así como su resiliencia.  

Shirey Torres, José Arellano, el padre Gregory Boyle, Mike Tyson y su hijo Miguel, y el doctor Dale Abel, titular del Departamento de Medicina de UCLA.
Crédito: Impremedia

“Honramos nuestros inicios como programa de capacitación laboral, ofreciendo a las personas una razón para levantarse por la mañana, una razón para no involucrarse en actividades de pandillas la noche anterior”, dijo. “Pero hoy se trata de avanzar hacia el bienestar; de creer que todos merecemos estar plenos, de no ser simplemente brazos y cuerpos trabajando, sino personas con espíritu y sueños que deben ser honrados, y con un anhelo de una vida nueva”.  

Homeboy Industries comenzó con el lema “empleos, no cárceles” y ha evolucionado hacia uno nuevo: “La esperanza tiene una dirección; no existen el “nosotros” y el “ellos”, solo nosotros”.  

A la cárcel o morir  

Hace dos años, Miguel Tyson estaba en la USC. Junto con su padre, siempre que recibían dinero, lo donaban a organizaciones caritativas. Pero no tenían algo estructurado,  

Así, Miguel creó la Fundación Tyson, una organización familiar con un plan de acción real para ayudar a la gente de manera eficiente, brindándoles una base para alcanzar su máximo potencial.  

“Hace dos años me preguntaba: ‘¿Por dónde empezamos?’ Había un gran legado que continuar y muchísimo trabajo excelente por hacer, pero no sabía por dónde empezar”, dijo Miguel.  

Investigó y conoció Homeboy Industries, la organización más grande del mundo de su tipo.  

“Vine a conocerlos y, en cuanto llegué, vi a mi propia familia reflejada allí”, describió el hijo de “Iron Mike” o “the Baddest Man on the Planet” (el hombre más peligroso del planeta).  

Miguel Tyson, hijo del exboxeador Mike Tyson.
Crédito: Impremedia

“Mis padres estuvieron encarcelados, al igual que tíos, tías y miembros de pandillas; son las personas que más me importan en este mundo”, enfatizó Miguel. “Al mirar a mi alrededor, simplemente veía a mi familia”.  

Miguel Tyson conoció a José Arellano, quien, en solo dos años, se ha convertido en uno de los mentores más importantes de su vida y en uno de sus amigos más cercanos.  

Juntos, Miguel Tyson y José Arellano hicieron realidad en Homeboy Gym.  

“En los años venideros, esto traerá mucha alegría, sentido de comunidad y estabilidad a todos los presentes”, declaró Miguel Tyson. “Mi propio padre nació en un lugar del que la mayoría de la gente solo sale para ir a la cárcel o para morir”.  

“Él iba por ese mismo camino hasta que conoció a una persona, una persona que vio potencial en él, una persona que le ayudó a convertirse en el hombre que es hoy, que le ayudó a convertirse en el campeón mundial de peso pesado más joven del mundo”: ese hombre era Cus D’Amato.  

El legendario entrenador y mánager de boxeo Cus D’Amato fue mentor, figura paterna y entrenador de Mike Tyson durante toda su vida. D’Amato acogió a un joven y problemático Tyson durante su adolescencia, lo instruyó en el famoso estilo de boxeo «peek-a-boo» y moldeó su mentalidad antes de fallecer en 1985, justo antes de que Tyson se convirtiera en campeón.  

“Cus D’Amato fue un mentor para ti”, le dijo a su padre. “Fue alguien que te apoyó y, gracias a él, estoy aquí hoy. Él es la razón por la que este gimnasio existe; por eso José y yo quisimos construir un lugar como el de Campbell Lillard: un sitio donde puedas encontrar ese apoyo y rodearte de personas que crean en ti”.  Campbell Lillard es entrenador físico y líder en Homeboy Industries, el programa de intervención en pandillas y reinserción social más grande del mundo, con sede en Los Ángeles.  

“Aunque la condición física es importante eso es solo el comienzo”, agregó. “Aquí es donde está el apoyo [en Homeboy Industries]; aquí es donde nace la estabilidad”.  

Instalaciones del gimnasio de Homeboy Industries.
Crédito: Impremedia

De esa manera, Miguel Tyson aconsejó a las decenas de miembros de Homeboy Industries que la constancia es la lección más importante que espera que la comunidad se lleve del gimnasio al estar rodeada cada día por gente que quiere lo mejor para cada uno de ellos y desea verlos alcanzar su máximo potencial.  

“Mi única esperanza es que este lugar sea una fuente de amor, un sitio donde puedas encontrar una segunda oportunidad; porque, si no fuera por las segundas oportunidades, yo no estaría aquí hoy”, expresó. “Mis padres habrían muerto o estarían en prisión, pero gracias a que alguien creyó en ellos y les dio una segunda oportunidad, yo pude estar aquí hoy, y este gimnasio existe gracias a eso”. 

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