El Monte: inauguran un parque donde antes hubo un casa de horrores
El centro recreativo “Hilda Solís” de 5.6 acres de terreno abre sus puertas en El Monte, donde estuvo el polémico centro infantil MacLaren Hall
El parque Hilda Solís trae alegría e ilusión a los residentes de la zona. Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia
Poco más de dos décadas después del cierre definitivo del Centro Infantil MacLaren Hall en la ciudad de El Monte, miembros de la comunidad, National CORE, Prima Development y la presidente de la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles, Hilda Solís, inauguraron el parque comunitario de 5.6 acres de terreno que llevará su nombre, e iniciaron las obras de Esperanza Village, un complejo de viviendas asequibles con 202 unidades.
El proyecto del parque tuvo una inversión total de $45.7 millones, de los cuales cerca de $18 millones provienen de los fondos discrecionales del Primer Distrito de Hilda Solís. Suma más de cinco acres de espacio abierto, incluyendo una cancha de fútbol de césped natural, canchas de baloncesto y tenis, equipos de ejercicio, áreas de juegos infantiles, senderos para caminar, zonas de pícnic con sombra, mesas de ajedrez y ping-pong, fuentes de agua, un pabellón, un jardín de plantas nativas, un aula al aire libre y baños.

“Es algo transformador, porque ahora contamos con un parque lleno de vida donde antes había una cicatriz de dolor”, dijo a La Opinión, la supervisora Solís. “No cabe duda de que esta zona ahora será un lugar de sanación, ya que no solo tendremos este parque y un espacio recreativo para toda la comunidad, sino también para las personas que vivieron de cerca la realidad del sitio, como cuando intervenía la policía o cuando los niños escapaban de las instalaciones”.
Numerosos abusos
El extinto MacLaren Hall, ubicado en 4024 de la avenida Durfee, fue un refugio de emergencia del condado que operó entre 1961 y 2003 y que posteriormente fue objeto de importantes demandas judiciales debido a décadas de graves abusos físicos, emocionales y sexuales.

El lugar parecía una prisión, con vallas altas, alambre de púas y alumbrado público para evitar que los niños y jóvenes escaparan. Inicialmente fue administrado por el Departamento de Libertad Condicional del Condado de Los Ángeles y pasó a manos del Departamento de Servicios para Niños y Familias (DCFS) en 1976.
De acuerdo con una demanda entablada por ocho mujeres y cuatro hombres, esta culminó con el cierre de MacLaren Hall.
Los documentos legales muestran que los agentes de libertad vigilada y otros miembros del personal recorrían los pasillos de MacLaren Hall como guardias penitenciarios.
“Las instalaciones estaban deterioradas, mal mantenidas, gravemente hacinadas y carecían de personal suficiente”, estableció la demanda. “Según antiguos residentes, era habitual escuchar a bebés y niños llorar y gritar. Los guardias y el personal sometían a los niños con frecuencia a inmovilizaciones físicas y abusos”.
“Existen numerosos testimonios de antiguos residentes que denuncian haber sido medicados en exceso, objeto de burlas por parte del personal, inmovilizados y golpeados. Los niños sufrían agresiones y abusos sexuales con frecuencia por parte de miembros del personal y de otros menores, debido a la absoluta falta de supervisión tanto de los empleados como de los niños allí alojados”.
A menudo, los menores intentaban escapar de aquel lugar infernal, pero eran capturados y devueltos a las instalaciones. Ya en la edad adulta, quienes vivieron en MacLaren Hall siguen sufriendo las secuelas del trauma inimaginable que allí experimentaron.

El parque lleva el nombre de la supervisora del condado, Hilda Solís.
Cambia la historia
Desde 2019, la supervisora Solis impulsó la visión del nuevo parque mediante talleres comunitarios, encuestas, reuniones públicas, grupos focales y actividades de divulgación durante la pandemia, contando incluso con la participación de jóvenes que estuvieron en McLaren Hall.
“Aunque es un día de celebración, reconocemos que este lugar albergó una instalación cuyas antiguas paredes fueron testigos de las luchas y el sufrimiento de niños bajo la tutela del condado; es un sitio que guarda una historia que no podemos ni debemos olvidar”, expresó Emilio Salas, director ejecutivo de la Autoridad de Desarrollo del Condado de Los Ángeles.
Sin embargo, añadió que las historias de quienes sufrieron en ese lugar “nos recuerdan nuestra responsabilidad colectiva de asumir las lecciones del pasado y de forjar la promesa de un futuro mejor”.
Tras el cierre de la instalación en 2003, el lugar permaneció prácticamente en desuso; para los residentes de El Monte —especialmente para quienes vivían en sus inmediaciones—, servía como un recordatorio constante de lo ocurrido allí, planteando más interrogantes que respuestas.

“Este parque era la respuesta que necesitábamos”, afirmó Miguel Villaseñor, quien, junto con su esposa María Elena, caminó por las veredas del nuevo parque comunitario, una zona donde han vivido por 40 años. “En estos terrenos muchos niños fueron abusados, y ahora hemos conseguido vivir una nueva etapa de vida. Es una bendición. El parque es muy bonito.”.

Los secretos positivos del parque
Angela George-Moody, subdirectora del Departamento de Obras Públicas del Condado de Los Ángeles, consideró que el parque “Hilda Solis” refleja fielmente lo que los residentes deseaban durante las sesiones de planificación comunitaria.
“Hay una ingeniería realmente impresionante. A los ingenieros nos gusta contarles algunos de los secretos de esta instalación que no se ven a simple vista. Debajo de la cancha de fútbol hay un sistema de infiltración que captura unos 75,000 galones de agua de lluvia”.
“Eso equivale a cuatro piscinas grandes de jardín; permitimos que el agua, una vez que llueve, se filtre hacia el suelo”.
Al entrar al parque, hay jardines de plantas nativas —áreas ajardinadas llamadas “bioswales” o zanjas de biofiltración—, diseñadas para recoger y filtrar el agua de lluvia.
“En conjunto, estos elementos reducirán las inundaciones y la escorrentía. Mejorarán la calidad del agua y devolverán el agua de lluvia al subsuelo en lugar de dejar que se pierda por escorrentía”, informó. “Es un gran ejemplo de cómo un diseño bien pensado y una buena ingeniería se unieron en este parque”.
De hecho, el Parque Comunitario Hilda L. Solís recibió el Premio al Mérito 2026 de la Sociedad Americana de Arquitectos Paisajistas.
“Un legado oscuro”
El concejal Martín Herrera (Distrito 2/El Monte) dio a conocer que, durante las décadas de los años 1970 y 1980, su padre era dueño de una propiedad en la avenida Durfee.
“Cada vez que pasábamos en coche o cuando iba caminando a la escuela primaria de niño, veíamos los muros que rodeaban la propiedad”, narró. “El mensaje de esos muros era claro: prohibido el paso, manténganse alejados de este terreno”.

Padre e hijo disfrutan de las instalaciones del parque.
Y aunque él era demasiado pequeño para conocer o comprender los oscuros secretos que ocurrían tras esos muros, dijo que se percibía una energía inquietante; incluso al pasar caminando junto a la propiedad, él evitaba estar en el mismo lado de la calle y cruzaba hacia el otro lado.
“La energía era sumamente negativa. Su legado era oscuro; eso lo sabemos. Pero hoy, hoy los muros han caído y estamos aquí para celebrar la apertura de este terreno. Comienza un nuevo legado. Este espacio dará la bienvenida a la comunidad. Ya no se trata de mantenerse alejado, sino de venir aquí para nutrirse, renovarse y celebrar con la comunidad”.
“Esperanza Village” en marcha
Fernando Vásquez, presidente de Prima Development, una organización sin fines de lucro dedicada a la vivienda asequible presentó el proyecto complementario del parque: Esperanza Village, que añadirá 202 viviendas asequibles —102 desinadas para familias y 100 para personas mayores de 62 años o más y 44 unidades dedicadas a la salud conductual—, y contará con servicios en las propias instalaciones y acceso directo al parque.
“Llamamos a las puertas de más de 2,000 hogares en esta zona y duplicamos los esfuerzos de participación comunitaria que este proyecto merecía”, dijo Vasquez. “La participación comunitaria siempre estuvo presente”. Se tiene contemplado que la construcción finalice en octubre de 2027.

William Ho, banquero sénior de JPMorgan Chase, señaló que la institución está proporcionando 75.3 millones de dólares en financiación para la construcción y 27 millones en financiación permanente.
Mientras tanto, la Autoridad de Desarrollo del Condado de Los Ángeles (LACDA) aportará cerca de 36 millones de dólares —incluidos 20 millones del Fondo Fiduciario para Viviendas Asequibles, 8 millones del programa “No Place Like Home” y 7 millones del fondo discrecional de la supervisora del Distrito 1, Hilda Solís, además de 154 vales de vivienda vinculados al proyecto, valorados en más de 3.3 millones de dólares anuales y más de 70 millones de dólares a lo largo de 20 años.