Estas 5 amenazas globales atentan contra la salud sexual

Los problemas de orden sexual no solo afectan la salud física, también tienen sus repercusiones en la salud mental y las relaciones personales

Estas 5 amenazas globales atentan contra la salud sexual

Discordia que daña la relación en pareja. Crédito: Photoroyalty | Shutterstock

La salud sexual, un componente esencial del bienestar integral, enfrenta múltiples riesgos. Estas amenazas incluyen infecciones de transmisión sexual (ITS), el impacto de la pornografía y el uso inadecuado de las redes sociales, entre otros.

Estas problemáticas no solo afectan la salud física, sino que también tienen repercusiones en la salud mental y las relaciones personales.

A este respecto, EFE Salud conversó con tres expertos: Pilar Serrano, presidenta saliente de la Asociación Madrileña de Salud Pública (Amasap) y miembro de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), además de enfermera doctorada en salud pública; Ana Yáñez, psicóloga sanitaria, sexóloga clínica y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS); y Jordi Casabona, epidemiólogo del Grupo de Trabajo de ITS de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), quienes enmarcaron el problema en 5 amenazas globales.

1. Infecciones de transmisión sexual

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) han visto un aumento alarmante en su frecuencia en las últimas décadas, multiplicándose por diez en ciertos casos, como la sífilis y la gonorrea. Los expertos enfatizan la importancia de la prevención y la educación sobre salud sexual para mitigar este problema.

Para Casabona, aunque se consideren infecciones que, en la mayoría de los casos, se pueden curar con antibióticos, “tienen consecuencias tanto a nivel individual como colectivo, especialmente con este número tan importante que hay, que supone una tensión del sistema sanitario muy relevante”.

Agrega que factores como el uso de redes sociales, cambios ideológicos y el uso de métodos anticonceptivos no barrera contribuyen a este incremento, destacando la necesidad de educación sexual adecuada desde la infancia.

2. Impacto de la pornografía y redes sociales

El consumo de pornografía y el uso excesivo de redes sociales generan expectativas poco realistas en jóvenes, afectando su autoestima y fomentando comportamientos sexuales de riesgo. La educación sexual integral es fundamental para contrarrestar estos efectos nocivos.

“Hay un autoaprendizaje con muchos errores que está provocando violencias y comportamientos sexuales de riesgo en el futuro”, explica Serrano, lo cual puede hasta acarrear problemas de autoestima y confianza.

3. Salud mental y medicamentos

La relación entre salud mental y sexual es significativa, con un tercio de la población experimentando problemas de salud mental, los cuales, combinados con ciertos medicamentos, son una mezcla explosiva. “Los psicofármacos son un paquete de medicamentos que más disfunciones sexuales producen”, asevera Serrano.

Este círculo vicioso subraya la necesidad de abordar integralmente la salud mental en el contexto de la salud sexual.

4. Vulneración de derechos

La salud sexual de muchas personas se ve amenazada por la vulneración de derechos en ciertos países, especialmente para mujeres y miembros de la comunidad LGBTIQ+.

“No podemos pensar que la mujer solamente se va a atender porque es el cuerpo reproductivo”, precisa Serrano.

5. Adicciones

Las adicciones a sustancias, como el alcohol y el tabaco, también afectan negativamente la salud sexual, interfiriendo en la percepción y experiencia del placer.

Expresa la experta que estar bajo los efectos de las drogas interfiere en la percepción del deseo, de cómo percibimos los estímulos placenteros durante las relaciones sexuales. “También puede haber problemas de erección y dificultades a la hora de llegar al orgasmo”, alerta.

Desafíos personales en la salud sexual

Además de amenazas globales, existen retos personales como la falta de comunicación en pareja y cambios a lo largo del ciclo vital que pueden impactar la salud sexual. Es crucial fomentar el diálogo y la adaptación a los cambios bio-psico-sociales para preservar la calidad de las relaciones sexuales.

“No hay que rechazar el cambio como si fuera una enfermedad. Tampoco resignarme a aceptarlo, como que no puedo hacer nada con ello. Todo puede adaptarse para que haya más calidad y se pueda mantener la satisfacción”, afirma, por su parte, la experta en sexología Ana Yáñez.

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