La voz emerge como una posible señal temprana de demencia

Los especialistas recomiendan considerar la alteración vocal como una señal para realizar una evaluación médica, no como un diagnóstico

La voz emerge como una posible señal temprana de demencia

Adulto mayor con posibles problemas del habla y amnesia. Crédito: New Africa | Shutterstock

Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Drexel, publicado en Journal of Voice y basado en más de 833,000 pacientes, halló una asociación significativa entre los trastornos de la voz y el riesgo posterior de deterioro cognitivo o demencia. Las personas con un trastorno vocal, pero sin pérdida auditiva, presentaron un riesgo 58% mayor que quienes no tenían ninguna de las dos afecciones. En el caso de la pérdida auditiva aislada, el aumento fue del 27%.

La asociación más marcada se observó entre los pacientes que padecían simultáneamente un trastorno de la voz y pérdida auditiva. Los investigadores analizaron cuatro grupos: personas con problemas vocales, con pérdida auditiva, con ambas afecciones o sin ninguna de ellas, y posteriormente evaluaron quiénes desarrollaban deterioro cognitivo o demencia.

Cambios vocales podrían requerir atención

Los trastornos de la voz pueden incluir una reducción del volumen, cambios en el tono, menor claridad al hablar, disminución del rango vocal, dolor al hablar o cantar y otras alteraciones diagnosticadas clínicamente. Estos síntomas no constituyen por sí mismos una prueba de demencia, pero podrían justificar una evaluación adicional cuando son persistentes o progresivos.

La producción del habla depende de una red que incluye los lóbulos frontal y temporal, los ganglios basales, el cerebelo y el tronco encefálico. Según los expertos, algunas enfermedades neurodegenerativas pueden afectar estas áreas antes de que aparezcan problemas evidentes de memoria. La voz podría reflejar cambios tempranos en la coordinación de estos sistemas.

A este respecto, la Dra. Chandril Chugh, neuróloga que no participó en la investigación, declaró a Newsweek que la conexión entre la voz y la cognición es biológicamente plausible porque ambas dependen de muchos de los mismos sistemas neuronales.

“La producción del habla depende de una red estrechamente coordinada que involucra los lóbulos frontal y temporal, los ganglios basales, el cerebelo y el tronco encefálico. Cuando estas redes comienzan a fallar, pueden aparecer cambios vocales sutiles, como una disminución del volumen, un tono más plano o monótono, o una voz tensa y entrecortada, años antes de que aparezcan síntomas más evidentes, como la pérdida de memoria”, dijo Chugh.

Menos comunicación, menor estimulación cognitiva

El dolor o la dificultad para hablar puede llevar a algunas personas a reducir su participación en conversaciones, actividades grupales y aficiones.

Esa menor interacción social y estimulación mental podría influir en la salud cognitiva, aunque el estudio no demuestra que los trastornos vocales causen demencia.

Una herramienta de detección prometedora

El seguimiento de la voz podría convertirse en un método de detección accesible y no invasivo. Sin embargo, cambios similares pueden deberse a la enfermedad de Parkinson, la depresión, trastornos de las cuerdas vocales o el envejecimiento normal. Los especialistas recomiendan considerar la alteración vocal como una señal para realizar una evaluación médica, no como un diagnóstico.

Las personas con problemas vocales persistentes podrían consultar a un otorrinolaringólogo. Según los síntomas y los antecedentes del paciente, el especialista podría recomendar una evaluación cognitiva. Los autores subrayan que se necesitan más estudios para establecer qué trastornos vocales se relacionan con mayor precisión con la demencia y si su tratamiento puede modificar el riesgo.

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